Cuando la música se convierte en inspiración

Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.

Somos un experimento literario conformado por mujeres amantes de las letras y la música. Cada quince días nos alternamos para recomendar una canción sobre la cual las demás non-girly blues soltamos la imaginación y nos inspiramos para escribir... escribir relatos, historias, cuentos, personajes y a veces hasta poemas. ¿Y por qué no pues?

[Publicaciones y canciones nuevas cada quince días]

20131022

Just Like A Woman - Nina Simone


Solo escribí, dice.


Que solo escriba, que solo escriba lo que pienso, de paso, sin pensarlo mucho. Pero él no sabe lo difícil que es para mí, poner las primeras palabras, encadenarlas y darles sentido para que juntas digan algo. Es mucho más difícil cuando no has podido dormir bien, cuando te interrumpen a cada momento para decirte que se te olvidó guardar la sopa y se arruinó o que la nueva cosecha de limones es para hacer pink lemonade o que el gato está maltratando al otro gato. Que solo escriba, dice, pero la televisión suena arriba sin que nadie la esté viendo y afuera suenan como locos los pájaros negros, zanates creo que se llaman. Por enésima vez suena la canción de Nina Simone, la canción que descubrí una tarde que tenía ganas de llorar. Y lloré.

(She takes just like a woman. Yes, she does)

Frente al espejo cualquier día y otro se descubre tan diferente como al principio. La mirada se atreve un día a ser despiadada, a mirar sin querer, a despreciar si se le viene en gana, la sonrisa se dibuja a la fuerza, la sonrisa es una mueca y no un destino, la sonrisa es un arma, y no un medio. Frente al espejo este día juega a hacer un serio con ella misma. Ella misma no soporta su mirada, la línea delgada negra que define el contorno, el marco, el camino de los sueños, la sombra café dramatizando la mirada, las pestañas ya aburridas de tanto parpadear, la pupila oscura cansada de tanta historia que pasa con tanta pena y sin mucha gloria. El contorno de los ojos, la esquina en donde se esconden las lágrimas, la esquina chueca de la vida y su mirada, la esquina débil que se hace más débil con los años, que subraya las arrugas, los silencios oscuros y grises. La mirada despiadada.

(And she makes love just like a woman. And she aches just like a woman but she breakes like a little girl)

Sigo escribiendo sin pensar, sin pensar mucho, como me fue dicho. Afuera la lluvia suena rip-rip en los tejados de tejas que no son. En los tejados de mentira. Los rayos caen lejanos y cercanos, el cielo se ilumina como si fuera un día de muchas luces y transfiguraciones. El teléfono vuelve a morir, la luz roja ya no ilumina. Tengo que seguir escribiendo, escribiendo como si no hubiese mañana, escribiendo como si viviera de esto. Como si esto fuera la vida. Tengo que ir al súper mercado. Tengo que hacer cena. Tengo que convertirme en la otra versión de mí misma.

(Nobody feels any pain, tonight as I stand inside the rain)

Frente al espejo la ceja se desliza oscura y adivinada, la ceja que alguna vez fue gruesa, que alguna vez estuvo enmarcada detrás de unos lentes, la que tantas veces se ha levantado ante tanta sorpresas, la que tantas veces ha caído ante tanta hora de medios tonos, de claroscuros... En el espejo la frente es más alta de lo que siempre quiso, más ancha de lo que hubiera querido, tan elevada como le fue enseñado. La frente, frente al espejo, el final de la piel el principio del matorral negro en donde deberían haber canas, y sin embargo hay colochos, rulos, ondas interminables, ondas infinitas. -Es que Dios no me puso pelo, dice -Me dio una maraña... Una maraña, una confusión, un enredo, una maleza que desparramada parece no tener fin. No tiene fin nunca.

(Everybody knows baby's got new clothes)

Y sigo escribiendo en el trabajo, a la hora del café, a la hora del cigarro, a la hora del almuerzo. Hay problemas y más cigarros, pláticas que no terminan nunca, ideas que se repiten una y otra vez y más café y más cigarros y levantarse al baño,  y volver y conectarse y pensar y sentir que es octubre y que los vientos no comienzan, que los vientos se acabaron hace años, que los vientos de octubre no existen, pensar en eso, pensar en que tal vez llueva, en que hay cosas que se tuvieron que haber dicho a tiempo, pensar en la graduación de la hija, pensar en la enfermedad doble del consorte, en los problemas de todos los días, pensar y seguir escribiendo. Sigo escribiendo como desalmada, como si se fuera a terminar el mundo, como si solo esto existiera, como si me pagaran por esto, como si las letras fueran nubes o pájaros o espuma de mar o mariposas o libélulas sobre un campo sembrado de caña o gatos que se multiplican o gatos maullando en el techo o sábanas rojas o cervezas en una tarde de calor o luciérnagas despavoridas en la oscuridad de un cementerio o como si fueran letras, solo letras y me pertenecieran...

(Lately I see her ribbons and her bows and the problems from her curls)

Frente al espejo no es ella misma. Detrás del espejo, tampoco. Toma unas tijeras y corta de cuajo la maraña.




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