Cuando la música se convierte en inspiración

Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.

Somos un experimento literario conformado por mujeres amantes de las letras y la música. Cada quince días nos alternamos para recomendar una canción sobre la cual las demás non-girly blues soltamos la imaginación y nos inspiramos para escribir... escribir relatos, historias, cuentos, personajes y a veces hasta poemas. ¿Y por qué no pues?

[Publicaciones y canciones nuevas cada quince días]
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20150214

Hablemos de Amor (La lista Azul)


















¿Van a decir que no, que no existe al menos un mal recuerdo que no les haya arruinado una canción? Yo tengo varias canciones arruinadas por momentos que -puaj- ya ni vale la pena mencionar... Pero, bueno, ese es otro tema.El que aquí nos compete es el del amor y esas canciones que nos hacen suspirar a las bichas azules.

Oh, sí, decidimos ponernos cursis, porque, ajá, somos mujeres y de vez en cuando nos dejamos llevar por un suspiro mal puesto que lo arranca una canción y -el probable- recuerdo que lleva amarrado.


Ivonne y Tougher Than The Rest, de Bruce Springsteen

Es uno de los artistas más completos. Lo que más me gusta de esa canción de amor, es que es una declaración realista: ambos tienen pasado, ambos han tenido decepciones, en el amor hay malas decisiones, errores, torpezas, desengaños; pero si dos se quieren y están listos, ambos serán más fuertes que todo eso. 

Ana Belloso y Your Song, en la versión de Moulin Rouge
Adoro la letra tan dulce, sencilla y sin pretensiones. Me gusta más esta versión de Moulin Rouge, con letra de Elton John, cantada por Ewan McGregor, acompañamiento de un tenor y un coro de fondo... ¿Qué más se puede pedir en una canción de amor?

Marian Belloso y Relojes de Coldplay 
Aunque la lírica no es precisamente romántica, la melodía es una delicia. Me quedo con el "you are" entre los coros como la parte más sentida. Y es la canción de mi primer amor.

Paty Trigueros y No Replay de Los Beatles

Porque tiene tanta emoción y sus dos versiones del CD The Beatles Anthology (el de la manzana) me enamoraron nivel escucharla todos los días sin aburrirme. Me acompañó y me inspiró, y ahí la recuerdo. La mayoría de las canciones de Amor que me encantan son bien tristes, en el fondo, y con esta puedo decir que lo que me da felicidad es que te plantean un amor que no cambia, persiste, duele y resiste golpes como la desilusión. 

Karla Rauda y Arms de Cristina Perry 
Como soy una cursi sin remedio, mi canción favorita de amor es Arms, de Christina Perry, porque para una persona como yo, que es sin raíces y sin lugar fijo en el mundo, totalmente nómada... Es hermoso saber que hay un lugar que se llama hogar y que está donde está él.

Delmy Alvarenga y Something de Los Beatles 
Nunca me había puesto a pensar en mi canción favorita de amor, pero recordando todas las veces que me he sentido felizmente enamorada, siempre “Something” de los Beatles me ha acompañado, sumándole a esto que siempre amé a George Harrison <3 <3 <3

Flor Aragón y Everything I do I do it for you de Bryan Adams
No me juzguen, era una veinteañera y en una de esas lunadas en Salinitas, a las que solíamos ir a esas edades, el hombre que ahora vive conmigo, mientras sonaba esa canción, me juró que no importara lo que pasara, siempre me iba a querer. No éramos ni siquiera novios, pareja, o como quieran llamarle. Pero me lo prometió. Por eso. Por eso es mi canción. Y bueno, la bichita mayor la aprendió a tocar en el piano. Y lloraba cual Magdalena cuando lo hacía... Y sí, si me dejan agregar otra: She de Elvis Costello... ¿Quién no quisiera que un hombre le cante esa canción para siempre? 


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20150211

Let's, we ought to stay together




Let me say that since, baby, since we've been together

Loving you forever is what I need

Oh let me be the one you come running to
I'll never be untrue

Oh let's, let's stay together
Lovin' you whether, whether
Times are good or bad, happy or sad, alright, oh yeah
Whether times are good or bad, happy or sad


Como me encanta "Let's stay together" (1971).

Al ritmo y con los beats heredados de la carrera como baterista de soul, Al Green canta y enamora. Emociona con sus falsettos, de los cuales él dudada. Willie Mitchell, el productor, dice que la única vez que se peleó con Al Green fue por "Let's stay together", porque Al Green "no creía que iba a ser un hit" después de reescribir la letra en como 5 minutos antes de grabar. 

Pasó a ser número 1 como por 19 semanas y considerada la canción número 60, además de ser retomada en bodas y cenas de San Valentín porque, pues sí, es sobre el amor. "Incondicional" le llaman unos, yo le digo íntimo a esa característica de trascender las barreras de las circunstancias externas a cómo se ven dos personas, cómo estas entienden su relación. O, bueno, no sé; quizás me equivoco, pero creo que no debería de costar tanto quererse.

Y lo que aprendí de Quentin Tarantino en Pulp Fiction (1994), de la escena en la que vemos la espalda de Marsellus Wallace poniéndole condiciones estrictas a Butch (Bruce Willis), es que Let's stay together es más. Es tan buena, tan seductora que puede darle vida a muchos escenarios. "Pride only hurts, it never helps", le dice a Butch. "On the fifth your ass goes down".

Puede ser la canción que escuchás para despejar la mente al punto de que estás sola e invencible, puede ser el detonador de nostalgia y de afecto, puede ser la que bailás con alguien con quien compartís el buen humor, puede ser el motor de conservación y amor-propio o, al contrario, un momento de entrega y de dejar todo. ¿Quién sabe? Todo puede pasar.


20140303

Amor con olor a amistad

Relato inspirado en "Still" - Alanis Morissette 

Había mucha gente invitada a esa fiesta o al menos así parecía, cuando ellos llegaron. Pues sí, uno no llega así como tan temprano a la fiesta de cumpleaños de un compañero mas no amigo-amigo, amigo-de-verdad. Sus amigos-de-verdad son los que llegan temprano, pero Clara y Sam llegaron tarde, formando parte de otro grupito, con sus amigos de verdad. De hecho, se sirvieron algo de tomar y se sentaron por allá. Quienes iban pasando, a veces, se unían y los sacaban de la anti-sociabilidad... no mucho, eso sí. Clara y sus amigos se la estaban pasando bien pero de manera muy diferente al resto, según lo percibía ella: ellos habían fumado marijuana, un porro había bastado; y nadie más compartía este "hobby". Sam se preocupaba por estos ataques de risa imposibles de disimular, mientras que Clara escondía su mirada. A nadie se le ponen tan rojos los ojos como a Clara después de fumar marijuana, peor que si hubiera nadado en piscina llena de cloro y químicos por horas. Los demás fumadores parecían lidiar muy bien con sus sentidos alterados, dejando a Clara y a Sam solos en su paranoia que lejos de espantarlos les daba más risa. Terminaban sus frases, se perdían encontrándole sentido a lo que no tenía ningún sentido aparente, mezclando percepciones con sensaciones y comprensión mutua.

Más o menos así fue que se dieron cuenta estos amigos de 18 años que se gustaban. No era 100% seguro, pero valía la pena por lo menos hacerse la pregunta, que si era o no era atracción más allá de la amistad. Estas dudas y preguntas los acompañaron los meses que siguieron, meses compuestos por intercambio de risas y apoyo que fortalecía la amistad. ¿Y acaso no es también amor lo que se siente por los amigos? Las cosquillas en la panza y las muestras de cariño, sin embargo, era algo nuevo. Algo que fue evolucionando hasta que tomó la forma de la expresión de una atracción más grande, de una química entre dos cuerpos, sin que ellos supieran bien qué hacían. Se escondían, más bien, detrás del alcohol y la distancia, pues ya no vivían en la misma ciudad. ¿Será que el romance viene también en presentaciones tan confusas? Ese formato ambiguo que al público incluso le cuesta definir si es o no, si son amigos o qué, pero lo que sí es que era problema de ellos.

Quisieron convertirse en pareja. Lo que él sentía por ella no es lo que te provoca una amiga, o quizás era tan fuerte la amistad que lo enamoró, y ella sentía algo parecido. Habían pasado ratos en este estado que no habían aclarado, y al decirlo pasaron al siguiente, ese en el que estaban juntos. Todo era igual, pero diferente; no les fue bien. Se pronunciaron las grietas de la diferencia entre lo que ella sentía y el quería, lo que él decía y no hacía, y lo que ella no decía. 19 años y más confundida que nunca, sofocada, ella lo acabó y él lo permitió, no sin aquella tristeza que hasta pasó a ira, todo viniendo de esa amistad perfumada con humo de marijuana.

Le siguieron muchos episodios igual de ambiguos: por años la dinámica e interacción entre Clara y Sam tenía componentes de exes, amigos, amantes, amores. Sam no la quiso dejar ir, Clara no dejaba ir los altos y bajos que hacían de él, por veces, todo lo que ella quería, hasta que un día abandonó todo lo innecesario, el peso que la mantenía dudando. En esos años, a veces había inocencia y amistad, a veces indiferencia endulzada con educación. Otras veces había amargura y rencor, otras veces un imposible amor. En el transcurso de años variaron los sentimientos, el trato y el maltrato, pero había algo que no cambió: cuánto se conocían, cómo se llevaban. Al final de cuentas, ellos se hacen reír, se entienden, se escuchan y conocen los defectos y cualidades como nadie más los conoce. Eso y los recuerdos, componentes incondicionales que nunca van a perder a pesar de que ya dejaron de joderse la vida mutuamente y ya sus episodios sólo contienen el aroma de su amistad.