Cuando la música se convierte en inspiración

Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.

Somos un experimento literario conformado por mujeres amantes de las letras y la música. Cada quince días nos alternamos para recomendar una canción sobre la cual las demás non-girly blues soltamos la imaginación y nos inspiramos para escribir... escribir relatos, historias, cuentos, personajes y a veces hasta poemas. ¿Y por qué no pues?

[Publicaciones y canciones nuevas cada quince días]
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20150310

Soy

¿Relato? inspirado en Nemo, de Nightwish

Soy las mujeres y soy ninguna, la hija, la hermana, la amante, la puta, la santa, la pecadora, la aburrida, la eufórica, la triste, la doliente, la sarcástica, la música y la que escribe, también la que ríe, la que se queja, la lesbiana, la heteroflexible, la conservadora, la madre de nadie, la madre de todos, la que pinta, la que despinta, la que siembra y la que arranca de tajo, la que desperdicia la vida, la que la exprime, la que viste de negro, la que se desviste, la enferma, la que tiene cáncer, la que regenera, la que genera vida, la que sopla, la que cocina, la que lava y la que se niega a planchar, soy mi abuela con menos canas, soy un cuerpo entre las manos de mi amante, la que tiembla de miedo y la que se arroja al vacío, la dueña del gato, la dueña de los sueños, la dueña del viento, la dueña de nada, la que es y la que no es, la que desborda, la que pega botones, la que hace ruedos y la que deshila las horas, la que no duerme y la que se niega a despertar, soy el sol y la luna, soy las estrellas y soy la negrura, soy un torrente de sangre, la que desprecia y la despreciada, la que no se maquilla, la del pelo largo, la gorda, la flaca de antaño, la que come y la que desconoce sabores, soy la amiga, la confidente, la traición, soy la amante, la amiga de infancia, la novia de antaño, soy el olvido perenne, el presente furtivo, el futuro incierto, soy una violeta, soy un eucalipto, soy la tilde mal puesta, soy el acento adecuado, soy unos dedos sobre el teclado, soy el desconsuelo de una generación, soy los planes nunca realizados, soy un libro que jamás es abierto, ni leído, ni quemado. Soy ceniza y soy los genes de un desconocido, soy la primogénita de un hombre bueno, soy el hombro de mi madre, soy la voz al otro lado del teléfono, soy la distancia y la cercanía, soy la maldita, la bruja, la feminista, soy la inadecuada, la equivocada y la que reúne a todas las mujeres bajo su piel. 

No soy nadie. 

Mi mente inquieta

Relato inspirado en Nemo - Nightwish

Mi mente no está clara mientras mi piel se eriza. Mis brazos están alerta, pendientes de esas punzadas, de cuando se acelere mi corazón y mi muerda los labios porque crecen las espinas del sabor de tus risas. Mi mente se ofusca con el crecer de los deseos que acompañan y le dan la mano, cordiales, a aquellas veces cuando bailan mis palabras con las tuyas, y me acarician todo el cuerpo los ojos de tus ánimos, y me animan a contarte, a decirte al oído, más vocablos para que besen tus recuerdos. Hacemos un pacto y tú te vas, y yo me voy, y nunca me lo dices, y se me olvida. ¿Qué me dijiste? Ya no escucho su eco, se perdió en la aventura, bendecida aventura, me bendice lo que sentí en tus brazos y mi lengua, a solas, juega con imágenes que nadan libres y celebran al pacto tácito que me encierra en lo que viví, que ya no vemos, se escurre y me toca, me eriza. 


Mi mente no está clara cuando mi corazón palpita. Latidos extraños que a penas conozco, que alguien sombró, que mi mente inquieta encontró, a lo largo de esos recorridos de noche tras noche. Las quiero perseguir y encontrar corredores de mente en los que habitan un contacto de imanes que me jalan, para expirar, soltar el aliento, gemir, y encontrarme en tus ojos; y cierro los ojos, y respiro profundo, y aún quieta siento el peso de tus piernas y las mías. Me hundo en una atracción, mi cuerpo flota, sedienta. 


Mi mente no está clara cuando imagino manos que coquetean con mi abdomen y se extienden hasta dibujar líneas nuevas que atraviesan mi columna vertebral. Aparecen entonces rincones nuevos de mi cuerpo y asteriscos de cosquillas que provocan mis risas mezcladas con respiros sobre los cuales los cuerpos giran y escapan, y encuentran una complicidad secreta, de la cual nunca nadie ha hablado. Las sábanas callan los obstáculos que preceden esa última posición, una encrucijada de piernas, boca abajo, sobre el pecho, sobre el descanso que se ocupa de mis ojos vidriosos. 


MI mente no está clara cuando me pica el estómago. La invade el sonido de tu voz en medio del silencio a media calle, cuando me pellizcan las emociones que rompen con tu ausencia, cuando me trago el sabor de todo lo que está en mi mente, cuando me repito que debo seguir caminando e ignorando mi piel eriza, mis palabras calladas, mi frente mojada, mis manos sudadas, la sonrisa que se dibuja cuando pienso en que la calle está vacía, las emociones no se vez, lo que siento en mi boca son ideas. 


20150309

Estado desimaginario

(Relato inspirado en Nemo de Nightwish)

Lo más raro de la situación fue que sonaba esa canción de Nigthwish. ¿Nemo? "This is me forever, one without a name..." Algo así dijo y me miré al espejo en esa rutina diaria antes de cepillarme los dientes.

Y ya no estaba.
Mi imagen, mi reflejo se había ido.


Pensé que era uno de esas jugarretas de ilusiones ópticas que te hace el cansancio, el desvelo. Tenía varios días de estar trabajando sin parar y casi obsesivamente en esa licitación de la que nadie se quiso hacer cargo. Sin apenas dormir por las noches. Una o dos horas, me decía, son suficiente. Era algo de reíse, de verdad, la situación de mi imagen perdida. Me retiré del espejo lentamente, como al descuido, y así mismo me volví a parar enfrente. Nada. Y, bueno, haciendo lo que me pareció más lógico en ese momento, tomé la toalla de manos y la pasé varias veces por la superficie, dejándola lustrosa y con brillo.

Nada. Mi imagen seguía desaparecida.

Sin poder creerlo del todo todavía, me apresuré al dormitorio. Seguro que en el vidrio de la ventana. O en la pantalla de la compu. O en la pantalla del celular. O al menos en la perilla de la puerta. Y, sí, allí me tuvieron brincando sin remedio frente a la ventana. Haciendo muecas frente a las pantallas. Sacando la lengua frente a la perilla.

Y nada. Mi imagen desapareció.

Lo primero que note en mi nuevo estado desimaginario, era que había descargado algunas cuantas libras. ¡Hombre! Es que casi sentía que me podía tirar por el balcón y levantar el vuelo. No, no lo intenté. No era conveniente todavía. Ya vendrían tantos cielos como fueran necesarios. Días enteros de experimentar la aerodinamicidad de aquel envoltorio sin reflejo.

Lo que si hice fue hacer mi maleta. Sin muchas cosas, claro. Sin imagen no habrá mucho por tapar, pensé. Y, ajá, como imaginarán, desde entonces ando por aquí y por allá.

Y no. No he probado a volar todavía.

"Nemo" - Nightwish






          Aquí los piratas ya no buscan más. Se fueron para no regresar. Día y noche celebran sus fiestas en alta mar sin saber que solamente celebran las vísperas de un naufragio.

          En este muelle de tiempo, la soledad crece sin prisas ni asombros mientras los vestigios de una barca yacen suspendidos en la oscuridad sin lugar donde escapar, sin aventuras que contar. Todo eso que fue alguna vez un muelle lleno de sueños para zarpar comienza a corroerse por la humedad.

          El paisaje comienza a desdibujarse en lentitud indescriptible. Nada, nada se mueve, sin embargo puedo darme cuenta como todo desaparece lentamente dentro de esa neblina que juega a engañarme, a recrear sombras, visiones de un pasado tan inerte como ese cuerpo que se congela dentro de esta laguna mental. El agua fría prolongará su utilidad. Probablemente sea alimento para otra historia más.

          A lo lejos se enciente un farol. Una breve esperanza de compañía. O de satisfacción. Qué más da. 

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DA20121113 / editada para NGB 20150315.

20150308

Antes y después

Relato inspirado en Nemo de Nightwish


Es extraño, eso que pasa después de vivir. Cuando abrí los ojos, no me encontré ni con un océano de leche, ni con un mar de fuego. No había ruido, no había luz, no había melodías celestiales esperándome ni mansiones de perlas o de oro. Logré mirar un sendero largo y angosto, en el que solo una persona podría caminar. No había puertas angelicales ni mensajeros. Ese sendero había sido hecho para mí. A lo largo del camino, estaban otras cosas que de alguna forma, esperaba no volver a ver jamás.

Estaban, intactas, mis culpas: pesadas, cegadoras y las primeras en esperarme. Todas ellas: las insignificantes y molestas, las grandes y abrumadoras, las inútiles y las que nunca debieron de haber existido, las que dieron cabida a otras angustias y las que me mantuvieron despierta por muchas noches, hasta las que no eran mías y que había dejado entrar en mí.

Después, estaban mis deseos: aquellos que nunca me habían dejado, los que se habían quemado tan rápido como habían surgido y los que nunca dejaron de abrasar mi corazón.

No muy lejos de mis deseos pude ver a mis sueños. Vi a los imposibles, a los que eran nada más que la sombra de un recuerdo, incluso a los que tuve en mi niñez, cuando no podía hablar. Eran sueños hermosos, llenos de color, borrosos de lágrimas porque no existieron nunca sino en mi mente. No quise ver a las pesadillas, pero allí estaban para recordarme que habían empañado mis noches de oscuridad y miedo. No quise seguir, pero no tenía opción más que seguir avanzando.

Mis deseos, sueños y pesadillas dieron lugar a mis dolores. Recordarlos, verlos fue casi como revivirlos. Me esperaban mis dolores físicos con sus escalofríos y fiebres, junto a los que no vivieron en mi cuerpo pero dejaron huella en mi alma. Vi entonces a los hijos que nunca tuve, a las sonrisas que reprimí, a los perdones que no otorgué, a los resentimientos que alimenté sin motivo, la gente a quien no amé y los favores que no agradecí. Otros horrores los acompañaban: mis venganzas, las discordias que sembré, las heridas que causé y las envidias que me doblaron de rabia. Seguí en mi camino, queriendo salir de donde fuera que estuviera, me costaba creer que alguna vez hubieran formado parte de mi vida.

Después de mis dolores, descansaban mis fortalezas: serenas, brillantes, imponentes en su sencillez. Me dí cuenta que estaban todas en fila, guardando lo que estaba después. No sé cuánto tiempo pasé allí antes de continuar, no queriendo avanzar, cansada de lo anterior.

Al final, pude disfrutar de mis alegrías, mis triunfos y amores. Toda la felicidad que pude haber disfrutado, por ínfima que fuera, estaba en ese lugar, embelleciéndolo todo. Eran más de las que imaginé: abrazos de lealtad, besos, desapegos y entregas, miradas de amor... tantas que costaba contarlas. Envuelta en la dicha de verlas, comprendí que éstas no podían haber estado en otra parte sino al final. Habían sido destiladas de todo lo que no quería enfrentar al inicio. Comprendí lo esencial. Era el momento de volver a nacer.

La vida que nací mujer


Texto inspirado en la canción 'Nemo' de Nightwish
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Que todas estas experiencias como mujer, valgan la pena. Espero que al final de esta vida, pueda ver hacia atrás y ver con agradecimiento lo que ahora no entiendo.

Que mi piel no pierda el color con la lluvia.

Que el cabello no se enrede con las dudas.

Quiero llegar a vieja solo con marcas de sonrisa.

Que estos pies y sus arcos bailen hasta agotarse. Que me lleven a lugares nuevos y me traigan de regreso a donde saben que pueden descansar.

Espero verme a mí misma con ternura y cuidado, sin juzgarme ni criticarme, sin exigirme ni olvidarme de lo que quiero. Saber compartirme algún día sin dejar de verme, apartarte un lugar en mi camino y caminar más lento; pero juntos.

Poder ver a mi corazón sano, sin tropiezos en su latir, sin dolor en sus venas. Verlo todavía con ganas de viajar y que nunca se canse de todo lo que tuvo que despedir. Espero verlo erguido y no resignado.

Que los hilos con que está remendado no impidan que vuelva a sentir.

Quisiera ver a mi cintura llena de recuerdos en la mesa. Que su memoria vea de nuevo pasar los platos y la cantidad de sabores de helados que falta por inventar.

Proyecto que mis ojos podrán verse en el espejo sin arrepentimientos y con tiempo de sobra para saber que fuimos felices sin tener que pensarlo mucho. No necesitar maquillarlos para encontrar belleza en su brillo. Y que ese brillo no mengüe sin importar lo que vean.

Mis manos. Estas manos que han aprendido a soltar para evitarme llegar a vieja con pesos ajenos. Su fuerza me ha levantado de innumerables caídas y siguen tan suaves... como esperando un roce sorpresa.  Que cada día aprendan a abrirse más para compartirse, para curar, cocinar pasteles, encontrar direcciones y amar. 

Que el dolor de vientre tenga un motivo y tus ojos.

Que no me olvide de respirar. Cuando tenga que pasar de una vida a la otra; acordarme de fluir en mejores intenciones para encontrar mejores compañías de las que aprender sea obligatorio. 

Que las lágrimas del sin fin de despedidas hayan ido a un solo lugar para que no se pierdan los cariños y la vida sepa devolverme lo que sobró de soledad.

De esta vida que nací mujer, que sea capaz de ver y tratar a todos por igual, sin dejar de saberme defender. Que pueda ser útil y oportuna con mi presencia y sepa desaparecer cuando yo lo necesite. 

De esta vida que nací mujer, aprenda a ver más allá de lo que escucho y a limpiar mi propio camino.

Que encuentre esos 'algo' perdidos.

Que sepa siempre quién soy.

Que extrañar sea voluntario.

Que  el aire que respiro no sea en vano y me llene cada segundo de vida. Sin luchas, ni peso, ni dolor.

Vaya mi alma tranquila, al centro de la vida, con su espacio ganado, despejándome el cabello del rostro con una trenza de certezas. 

20150224

Nemo my name forevermore...

La voz de Tarja Turunen quedó para siempre en mi mente entre las más hermosas que he escuchado jamás. Cuando la oí por primera vez hace 10 años, me enamoré. Fue mi encuentro cercano con el metal sinfónico. Nightwish me hizo escuchar cosas distintas, me hizo admirar su género. No juzguen el video (los videos metaleros casi siempre son malos), escuchen:





Todo en esta canción me encanta: las guitarras, la letra, la voz de Tarja. TODO.

Cuando oí Nemo por primera vez, busqué las letras y las leí varias veces, intentando descifrar la historia detrás de los versos.


This is me for forever
One of the lost ones
The one without a name
Without an honest heart as compass
This is me for forever
One without a name
These lines the last endeavor
To find the missing lifeline

....


Once and for all

And all for once
Nemo my name forevermore


Una vez, conversando con Flor, Delmy y Karla surgió la frase: una mujer que se ha perdido y no se encuentra. ¿Quién es esa mujer? ¿Cómo se llama esa mujer? No es nadie, pero es alguien. No tiene nombre, realmente, pero sabemos quién es y cada quien tiene o conoce una, aun si es ella misma. 

Nemo no tiene nombre, realmente. Nemo no es nadie, Nemo es, literalmente, nadie. Nemo, el siempre errante de Julio Verne. Por un corto período de nuestras vidas, todos somos como Nemo: nacemos sin nombre. ¿Qué hacemos después? ¿Cómo nos encontramos a nosotros mismos? ¿Qué nos guía? ¿Qué hacemos con el nombre que hemos recibido y con nuestras vidas? 

Nightwish invita a soñar. Espero que disfruten la canción y los relatos que escribiremos inspirados en ella.