Cuando la música se convierte en inspiración

Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.

Somos un experimento literario conformado por mujeres amantes de las letras y la música. Cada quince días nos alternamos para recomendar una canción sobre la cual las demás non-girly blues soltamos la imaginación y nos inspiramos para escribir... escribir relatos, historias, cuentos, personajes y a veces hasta poemas. ¿Y por qué no pues?

[Publicaciones y canciones nuevas cada quince días]
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20141005

El recuerdo que quería borrar

Relato inspirado en "Luz de día" de Enanitos Verdes.

Si pudiera borrar un recuerdo sería el de aquella canción, siempre me cayó mal. No sé por qué, en general me gustan las canciones de amor, pero esa está ligada al recuerdo de un mal amor de cuando era una mujer muy joven.

Los ingredientes hervían a borbotones y ella danzaba al ritmo de la radio, era una diva de la cocina, en especial cuando sabía que Mario llegaría a comer, aquella época de pobrezas no desestimaba la creatividad y cuando se puso a tocar cacerolas se armó de valentía y se puso a hacer una sopa de pollo. Todo iba bien, hasta que los primeros acordes pastosos de aquella canción empezaron a sonar y ella no logró llegar a tiempo a la perilla del radio para cambiarla. Era demasiado tarde. El recuerdo había llegado.

No recuerdo su nombre, es increíble, solo recuerdo el peso de su cuerpo sobre mí y que puedo decir, sin miedo, que la primera vez que tuve oportunidad de sorprenderme con la sexualidad fue con él, por supuesto, ya había tenido sexo antes, pero él me arrastraba a la orilla del desamparo envuelta en la desnudez y la desfachatez. Me sentí en sus manos la mujer más hermosa. 

Metió la cuchara de madera para sacar algunas verduras y verificar que estuvieran cocidas adecuadamente, era en vano, quería pensar en otras cosas, pero en su cabeza había una sola cosa: molestia. No sabía por qué, el tipo se había ido hace tanto tiempo, que no recordaba cosas esenciales como su nombre, su rostro o su forma de roncar al dormir. Solo sabía que, además del abandono del que fue víctima hace más de diez años, lo que le atormentaba es que jamás al infame le gustó cómo cocinaba. El muy atrevido.

Marío ya va a venir y no tiene por qué enterarse de este mi mal humor, nada tiene que ver él con mis malos recuerdos y mis pelazones mentales, además, fue hace tanto tiempo, jamás pienso en lo que pasó, a menos que suene esa estúpida canción.

Ella estaba de mal humor, mientras tapaba la sopa se le zafó la manta y al tratar de evitar que se cayera al suelo la tapa, se quemó. El ruido y desparpajo espantó al gato que era testigo de la sopa, de la canción, del recuerdo y el mal humor. El pobre animal se fue con una corridita graciosa a meterse bajo la cama, era un genial espacio para esconderse de las neurosis de su dueña.

Y porque puedo mirar el cielo,
besar tus manos,
sentir tu cuerpo,
decir tu nombre...

¿Cómo es posible que me irrite tanto esa canción? El tipo ni siquiera fue tan importante en mi vida... creo que estuvimos juntos menos de dos meses... prácticamente lo que hizo fue darme algunos orgasmos y joderme la canción.

Regresó a la cocina luego de mojarse las manos que se quemó con el vapor de la olla llena de sopa, pensó que era una suerte que no hubiera arrojado la sopa sobre sí. Una quemada de esa magnitud sería fatal, pero peor aún... No tendrían qué almorzar aquel día. Le partía el alma pensar que no le daría de comer a Mario.

Soy una ridícula.

Porque puedo ser luz de noche
ser luz de día 
frenar el mundo por un segundo

Algo pasó cuando terminó la canción... escuchó la llave de Mario que entraba en la cerradura, ella corrió a la sala del apartamento a encontrarlo, él entró y traía entre sus manos nada más que un libro que le acompañaba y al verla sonrió, ella lo besó en el pacífico silencio de una mala canción. Sintió los brazos de él rodeándole la cintura y cómo le devolvía el beso.

Ella estaba feliz de verlo... "La sopa ya está". Él se sintió aliviado de escucharla, traía mucha hambre. Se acercó a la cocina y llevó a la mesa los platos que ella sirvió. Ambos se sentaron ella jamás volvió a recordar al tipo de antaño... por si acaso, procuraría no volver a escuchar aquella fea canción. La vida era buena. Ahora.

20140808

Sebastián

Para vos,
que me has hecho cocinar y vivir.

Llegaste hace poco más de siete años a esta vida. Eras una criatura pequeña y escurridiza que tuvo que pasar once días en una incubadora antes de ir a casa con nosotros. La primera vez que te vi, alejada por el vidrio de la nursería y las paredes de tu incubadora, lloré. Lloraba porque creí que te ibas a morir. Me sentí muy triste porque eras tan frágil y vulnerable. No sabía que no solo te pareces físicamente a mí, también heredaste mi necedad y en algún momento decidiste no morirte.

Al fin pudimos llevarte con nosotros a nuestro hogar. Aunque hacías tus mejor intento en no morir de las múltiples enfermedades propias de esa edad, aún no nos enterábamos que no podías comer cualquier cosa. El doctor dijo que si comías como lo hacía normalmente otro niño, entonces si, entonces morirías en medio de un doloroso retorcijón. Entonces afinamos todos los detalles y mientras cocinaba tus alimentos siempre me acompañaste, preguntando qué era cada utencilio, cada ingrediente, pasándome con tus manitas todo lo que iba necesitando para cocinar.

Vos siempre has sido el amor. A secas, sos el amor. No solo mío, aunque no seas mío, aunque no hayas estado dentro de mí, no importa, desde que naciste estás dentro de mí y ahora comparto este texto que espero que leas cuando seas adulto, que aprendas a cocinar y les preparés a tus hijos lo que tanto te gustó comer de pequeño.

Querido Sebastián: El dolor y la tristeza no son eternos, te lo prometo y lo digo con propiedad, con concimiento de causa. El dolor y la tristeza se van justo cuando logramos hacer algo que alimente a otra persona, a ese que tenemos más cerca. Vení, vamos a cocinar.




Edad: 1 año

Puré de manzana con canela y miel

Ingredientes:

1 o 2 manzanas maduras
1 raja de canela (preferiblemente bien entera y sin astillas)
1 cucharadita de miel.


Preparación:

Ponga las manzanas a hervir con agua suficiente para cubrirlas, previamente puede pincharlas con un cuchillo, junto a las manzanas colocar la canela.
Cuando hayan hervido las manzanas y la canela hay soltado su color rosa tan hermoso, saque las manzanas y quíteles la cáscara. Con un tenedor deshagalas, haciendo un puré. Cuando ya tenga el puré añada la miel y revuelva muy bien.
Coloque el puré en recipientes de vidrio y refrigere, duración: una semana o hasta que el infante en cuestión se lo acabe.



Edad: 3 años

Ternera en salsa

Ingredientes:


  • 1 lb. de lomo de ternera
  • 1 zanahoria
  • 1 cebolla
  • 300 ml. de caldo de verduras
  • 100 ml. de vino blanco
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Aceite de oliva
  •  








Preparción: 
Para preparar la ternera en salsa empezaremos por cortar el lomo de ternera en dados. Cuando lo tengamos cortado lo reservamos mientras preparamos el resto de ingredientes.

Ponemos una olla al fuego con una poquito de aceite. Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana. Pelamos también la zanahoria y la cortamos en dados. Agregamos ambos ingredientes a la olla con una generosa cantidad de sal. En unos cinco minutos, añadimos la ternera en dados y dejamos que se dore.

Cuando la carne esté dorada, agregamos a la ternera en salsa el caldo de verduras y el vino blanco, y dejamos reducir. Una vez que la salsa haya reducido, probamos para que esté correcto de sal y añadimos más si fuese necesario.

A la hora de servir, agregamos un poco de aceite de oliva por encima de la ternera en salsa, para que el sabor sea más rico.





Edad: 5 años

Macarrones "a la KR"

Ingredientes:

1 paquete de macarrones (a mí me gustan los linguinis)
7 tomates grandes y bien maduros
1 chile verde

1 diente de ajo
1 cebolla pequeña picada
1/2 lb. de carne molida
orégano
sal y pimienta
aceite de oliva
queso morolique rallado


Preparación

Primero cocine la pasta en una olla con agua y un chorrito de aceite, cuando esté hirviendo añada sal y hojitas de orégano. Escurra y reserve.

En otra olla ponga a cocer agua y cuando esté hiviendo, eche los tomates, durante 5 minutos, sáquelos y pélelos. Ya pelados, pongálos en la licuadora, junto con el chile verde. Licúe bien hasta tener una salsa, si queda rala, puede añadir una cucharadita de maicena.

En una cacerola grande, con un poquito de aceite de oliva, fría la cebolla y el ajo, yo le saco el ajo porque qué feo que le salga el ajo a la gente en el plato, añada la carne desmenuzada y sofría, añada sal, pimienta. Cuando esté bien cocida la carne añada la salsa de tomates y termine de cocinar. Cuide que sea más salsa que carne.

Añada los macarrones y revuelva hasta integrar muy bien todo. Cuando sirva, espolvorée queso morolique rallado, puede ser casi cualquier tipo de queso, pero no recomiendo el duro viejo porque no es muy agradable su olor.





Edad: 7 años

Atol de elote

Ingredientes:

10 elotes tiernos
1 litro de leche
Azúcar y canela al gusto

Además... 5 elotes tiernos y azúcar.

Preparación:

Destuze los elotes y desgránelos, lleve los granos al molino y dígale al molinero que lo quiere como para atol.

Al regresar a su hogar, ponga la masa de elote con la leche a hervir, con suficiente canela, vaya agregando azúcar a su gusto.

No debe dejar de mover el atol, porque se corre el riesgo de que se ahume, eso le daría un sabor y olor muy feo.

Se estarán preguntando para qué los 5 elotes adicionales, es fácil... ponga a hervir los dichosos elotes con azúcar, hasta que estén bien blanditos, sáquelos, déjelos enfriar y desgrane los elotes, estos granitos de elote serán para añadir al atol a la hora de servir.


20140715

Hermandad

-- Relato inspirado en "No es serio este cementario" de Mecano --


"¿Con qué be se escribe bello?" - preguntó Gabriel.

"Depende" - contestó Carlos sin levantar la vista del crucigrama que estaba resolviendo, él era así... nunca levantaba la mirada mientras estaba rebanándose las neuronas si resolvía uno de los crucigramas que pasaba arrancando cada mañana a periódico que la señora del comedor compraba para la clientela de la colonia donde vivían los tres hermanos.

"¿Dependen de qué?" - osó en preguntar Gabriel.

Carlos tuvo un instante de silencio, no sabía si contestar lo primero que le pasó por la mente, o si, al contrario, debía poner a funcionar sus filtros y no parecerle tan odioso a su hermano menor.

"De tu ingenio" - dijo con desdén Carlos. Por supuesto Gabriel entendió que no debía seguir preguntando, se arriesgaba a una respuesta mucho más grosera y que dejaba en evidencia su ignorancia en cuestiones ortográficas y de redacción.

"Ya no vino Silvio" - apuntó a otro tema con mucha sabiduría, vio como Carlos levantó la mirada hacia la ventana que daba a la calle, supo que dio en el clavo.

"Tenés razón, ya no vino este maje" - acotó Carlos, inmediatamente frunció la frente, no le gustaba que sus hermanos menores anduvieran muy noche solos en la calle. Desde que su madre se fue vivían en la vieja casa del abuelo, en la zona vieja de la ciudad, rodeados de burdeles, cantinas y vencidas imprentas de antaño.

Silvio era el hermano de enmedio, tenía unas horas de haber salido a buscar algo para comer, por supuesto, Carlos cocinaría, ni Silvio, ni Gabriel estaban preparados para sobrevivir en la vida, no sabían ni hervir agua. A Carlos "le tocó" aprender por necesidad, sino se hubieran muerto de hambre cuando niños. Luego la maña quedó y simplemente siguió la rutina. Más cuando su madre los abandonó.

Pensaba Carlos en el rostro de su madre, al menos cómo lo recordaba, hacía varios años de que se había marchado, era bella para entonces. "Bella, con b" pensó mientras veía a Gabriel que se entretenía en acariciar al gato que los había adoptado. No solo recordaba bella a su madre, la recordaba inteligente, "Brillante, con b" volvió pensar e inmediatamente se preguntó por qué sus hermanos no habían heredado su brillantez, él se sabía algo topado, pero tenía el empecinado objetivo de superar su estupidez natal y parecer un poco listo.

Se oyó la llave entrar a la chapa de la puerta de madera e inmediatamente vieron el rostro redondo de Silvio. "¡Holaaaaa!" dijo mientras entraba con las bolsas del mercado. Las puso en la mesa mientras se iba quitando la camisa, dejando a la vista sus hermosas lonjas grasosas. Carlos lo observaba en silencio, no comprendía muchas cosas de aquellos dos jóvenes que compartieron con él la casa desde niños, se llevaban muchos años entre ellos, pensaba insistentemente que debía irse, ya no podía vivir con ellos, no porque se odiaran o no se soportaran, no... nada de eso, de hecho, vivir con aquellos dos era fácil. Tanto, por una sola razón, solo él se preocupaba de toda la logística de un hogar...  la limpieza, la ropa, el gato, la comida, los recibos, todo... con suerte (como aquel día) ayudaban a hacer algún mandado, previamente escrito con cada detalle para no agarrar cólera porque olvidaban algo. Aún así, los amaba, aún así deseaba irse lejos y pronto. Se pensó la peor persona sobre la faz de la tierra.

"¿Por qué no me voy? con v..." pensó mientras veía a aquel par y sacaba las verduras que acababa de llevar Silvio.

"¡Puta! No trajiste el apio, Silvio..." dijo con vos molesta Carlos.

"Eeehh... se me olvidó" contestó el otro con una pereza premonitoria de la siesta que iba a darse... "me hablas cuando ya esté la comida" dijo mientras se acomodaba en el sillón de la sala, dispuesto a empezar a roncar inmediatamente.

"Si queres te lo voy a traer", dijo Gabriel, en realidad era su forma de salir de casa, antes que Carlos montara en cólera y empezara a hablar fuerte (porque no, él no gritaba [según su propio concepto]) y evitar escucharlo decir que aquella casa era una desgracia.

"No" dijo a secas Carlos. Se le notaba, ya estaba molesto. No solo era la falta de apio, o vivir en aquella casa en ruinas o la pobreza que los envolvía, o el gato que se le choyaba en las piernas cada vez que podía y él no tenía corazón para decirles a sus hermanos que detestaba al animal. No tenía corazón para decirles que los amaba, pero que deseaba irse lo más lejos y lo más pronto posible... con el gato... No podía. Sería enfrentarlos a un nuevo abandono, primero el padre que se le ocurrió morirse muy joven y luego la madre que de la nada se fue una mañana. No podía irse. Estaba condenado. En eso se escucha que alguien toca a la puerta.

"Andá a ver quién es" le dice Carlos a Gabriel. El otro deja su cuaderno donde está escribiendo un reporte estudiantil y va a la puerta, Carlos se atreve a ver de reojo el cuaderno y medio lee algunas líneas, en un pequeño párrafo ve al menos cinco errores de ortografía, se "amarra" las manos para no corregirlos, piensa que Gabriel debe aprender a corregir sus propios errores, como él hizo.

Gabriel regresa a la cocina, viene pálido, como si algo lo asustara mucho, Carlos con un gesto leve de su cabeza le hace entender que quiere saber qué le pasa.

"En la puerta está un señor, bien parecido a vos, que dice que es papá", dice con voz entrecortada Gabriel, que apenas era un bebé cuando el padre de todos murió. Carlos abre los ojos como suele hacerlo cuando algo le sorprende, suelta el cuchillo que usaba para ralear la carne que cocinaría para la cena y va  a ver quién es el gracioso que pretende ser el autor de una puntada.

Al llegar al puerta, lo ve... está ahí, de pie, tal como lo recuerda... su pelo muy negro, su piel morena y su bigote... todo parece igual que la última vez que lo vio con vida. ¿Estaba vivo? ¿Y dónde estuvo todos aquellos años? ¿qué hacía ahí en la entrada? Gabriel iba justo atrás de su hermano, no quería perderse detalle.

"Hola hijo" dijo el hombre. Carlos estaba inmovil viéndolo, más con enojo que con asombro, el hombre lo supo, conocía aquel rostro desde que nació y sabía que habían muchas preguntas en ellos, vio a Gabriel y se sorprendió de verlo tan grande. "Vos has de ser Gabriel" dijo "eras un bebé la última vez que te vi", concluyó.

"¿Qué pasa aquí?" Preguntó Carlos.

"Los anduve buscando desde hace años, pero su mamá no me dio muchas señales de cómo se veían ahora de grandes" dijo... "por eso me tardé un poco".

"¿Qué pasa aquí?" preguntó Silvio, rascándose la cabeza, tratando de desesperezarse, cuando vio a su papá se asustó y se puso justo atrás de Carlos, como acuerpándolo, también quería una explicación.

"Sé que tienen muchas preguntas... pero no se preocupen, tenemos toda la eternidad"

___


La mujer, como cada noche, antes de dormir, elevaba una oración por las almas del purgatorio, donde seguramente estaban sus tres hijos y su marido... solo esperaba que hayan podido estar en la misma región.

"Amén".

20140427

Intangible

- Ahí vete.
- Pues, sí. De aquí a tres años… quizás, sí, ¿veá?

Ese “ahí vete” fue como una propuesta de convivencia; y ese “pues sí” un sí, sincero, lleno de la comodidad que comparten desde que se conocieron. Ese es su universo intangible, lo que ella le describía a sus amigas quienes querían saber, antes, con quién estaba saliendo tan poco tiempo después de haber cortado. ¿Qué pasó?

Pasó que estaba siendo ella misma, por primera vez en meses, ya que los meses de su noviazgo habían casi ahogado su voz, perdida entre las peleas y el mal humor. La química, a veces, da para justo la superficie necesaria sobre la cual vienen a instalarse teatros con fecha de vencimiento, obras que no paran hasta que la dramaturga se da cuenta que no existía la conexión necesaria para que la relación perdure al son de las promesas iniciales. Sí, tosía con su nariz llena de mocos por que lloró su ruptura, segura de que había dejado ir algo que no quería más, y que no quería que regresara. ¿Cómo puede sentirse uno tan bien con tantos aspectos de su vida y a la vez tan mal por haber cortado? El desapego, digo yo, dejar ir las cosas y el esfuerzo que requiere perdonarse por haber aguantado y soportado aquel amor o desamor que no nos merecemos. “No, no, estoy segura, y voy a estar bien”. Y aunque creyeran los demás que sólo es cuetión de tiempo, que va amanecer muerta de la risa en los brazos de alguien, con recuerdos borrosos... el plan nunca fue evadir el dolor, ni buscar cómo llenar vacíos pues no había sentimiento de soledad…Además, ¿qué tal si su juicio regresa, después de la borrachera, y se encuentra en los brazos de alguien con quién no quiere estar? Más era el anhelo por estar bien con ella misma, de nuevo; como ese estado en el que se encontró el sábado en la noche en Antigua, Guatemala, pendiente sólo de ella y de qué quería tomar o con quién quería hablar.

El domingo se despertó con él, aún con las conversaciones que la acompañaron a la cama frescas, los audífonos tirados a la par de cuando escucharon música en la madrugada. Confunde a los sentidos las situaciones sin precedentes. “Un verdadero click con alguien”, según él; y ella, sorprendida de que por primera vez en quién-sabe-cuánto, está con alguien que no era su ex, sintiéndose completamente cómoda, sin desear estar en otro lado. Y no había que hacerse preguntas acerca de la naturalidad con la que interactuaban, acerca de los matices que se formaban conforme iban tejiendo lazos. No hay que darle mucho pensamiento cuando te sorprende lo feliz que estás y lo bien que esta persona, que no sabes adónde van ni qué día van a dejar de querer lo mismo, te hace.

Es tangible en los rostros y en los gestos, y a la vez intangible, pues sucede entre ellos. Nadie va a entenderlo, pues no se trata de nadie más. No se supone que entendamos aquello que es ajeno como la dinámica entre dos personas, que ellas sí se entienden.