Cuando la música se convierte en inspiración
Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.
20170221
Hubo una vez
20170116
Futuro
Judith sintió lo tibio del sol que iba naciendo, el día la despertaba en una nueva casa, cansada y enferma. Estaba enojada. Constantemente.
Vio a Mario dormir a su lado, su respiración pesada y olor a licor le molestó. Estaba enojada. Constantemente. Era él quien siempre le reprochaba ese perenne enojo. Tenía ganas de llorar y no sabía por qué.
Amanecía y el año acababa de llegar, a penas eran las 6 a.m. del primero de enero. Todo mundo la rodeó una noche antes con mensajes esperanzadores, su familia le dijo que todo saldría bien y su mejor amiga le mandó un mensaje diciendo que el año nuevo la sanaría. Ella solo pudo recordar a su jefe diciéndole que es una cínica. Que no cree en nada. Al parecer solo él entendía cómo era ella en realidad.
Trató de ver a Mario con amor, hizo repaso de sus canas, de las mínimas arrugas en las comisuras de sus ojos, vio su piel morena y blandita. Pensó que al menos ahora, cuando su cuerpo ha vuelto a tratar de darse por vencido, al menos él estaba a su lado, no podía quejarse. Estaba enojada. No sabe muy bien por qué, lo que sabe es que no es justa. Mario estaba ahí. Nadie más se había quedado, nadie más le había tenido paciencia.
Vio a Mario como él la miraba, con ternura, a pesar de su incesante necesidad de fuego en su corazón, a pesar de ese vendaval que quería destrozar todo a su alrededor estaba encapsulado en su vientre, Mario lo contenía. Él le daba los medicamentos a la hora, le recordaba que tomara agua, estaba pendiente de cada detalle, de cada dolor, de cada miedo, de cada susto.
El futuro no existe para Judith, cree saber qué la mantiene tan molesta en los últimos días, no es per se la maldita adenomiosis que le retuerce las entrañas, es pensar que no es justo que ahora que había encontrado la felicidad, se le ocurre aparecer. No saber qué es el futuro es su profundo enojo.
Mario abrió los ojos, la mira que lo observa, no le dice nada, solo la acerca y la besa. Ella deja a un lado su molestia, lo besa mientras piensa, el futuro es hoy.
20160825
El camino
Aquella noche Judit y Mario fueron a cenar al restaurante que querían visitar hacía meses. Comieron y bebieron.
Mario no lo sabía, pero Judit ha estado pensando en hacer algunos cambios. Ella pronto será otra mujer.
Ellos siempre se han divertido, ambos estaban claros de que pocas personas podían ponerse a la altura del otro y eso los dejaba con la fantasía de ser el uno para el otro.
Bajaron del taxi que los llevo a casa. Las luces estaban apagadas, pero un leve resplandor salía bajo las puertas de los cuartos de sus hijos. Todos pretendían ser disciplinados, para llegar temprano cada mañana a la universidad y al trabajo.
Mario tomó la mano de Judit y la guió al cuarto. Se besaron, como la primera vez que cerraron una puerta para alejarse de todos.
- Permitime, dijo Judit y fue al baño. Mario se sentó a la orilla de la cama y vio a su mujer desaparecer en el mínimo cuartito del baño. Suspiró.
Al otro lado, Judit se enfrentó al espejo. Se vio. Cuarenta años y muchas reflexiones después se sentía fea. En secreto se preguntaba si su marido la deseaba. Sospechaba que tenía una amante, pero... ¿A qué hora? El hombre pasaba a su lado siempre. Tanto que hasta era difícil encontrar un tiempo y un lugar para la sana soledad. Se regañó a sí misma.
Estaba cansada. De ella misma, de su timidez, de sus dudas.
Se quitó la ropa. Vio su cuerpo. Recorrió con la yema de los dedos sus caderas, la redondez de su barriga de maitra, escuchó a su marido... "¿estás bien, linda?" dijo el hombre, pensando que su mujer había enfermado luego de la cena.
Judit empezó a caminar, sintiendo el movimiento de sus senos grandes con cada paso que daba. El camino la lleva hacia la cama donde Mario la esperaba. Él la vio llegar y sintió algo tan extraño que solo había sentido siendo un adolescente cuando besó por primera vez a una vecina.
Ella terminó su recorrido y Mario la esperaba ansioso. Él Posó sus manos en las caderas de ella.
"Sos maravillosa" dijo Mario mientras ella cerraba los ojos tratando de no morirse en ese momento.
20160808
You're so fuckin' special
Giró la perilla de la ducha y el sonido del agua cayendo la alejó de todo. El agua llegó a su cabeza y empezó a bajar por su rostro, su cuello, sus pechos y pasó acariciando su vientre antes de desviarse por los pliegues donde inician las piernas. Tenía mucha fiebre.
20160706
Manera de contar una tragedia
Luego de lo que él dijo solo atinó a darse vuelta, viendo a la pared, musitó un "Buenas noches" para dar por terminado lo que habían empezado. Esperó a escuchar sus primeros ronquidos y lloró. Después de todo, era lo único que seguía siendo su exclusividad. Se sentía vacía, sola y sin nada que decir.
¿Acaso así se sentía cuando la felicidad se acaba?
20160425
Rojo carmesí
20160412
A veces lloro en seco, como hoy
20160314
Miss Barrio Concepción
La escena era dantesca, las llamas salían por las ventanas, arrasando todo a su paso, todo lo que estaba en el edificio sería destruido sin nada que pudiera evitarlo. Era desolador.
Sus manos de anciana estaban pegadas a su tesoro: la corona de latón, la que le dieron cuando la proclamaron reina del barrio, allá por mil novecientos cuarenta y siete.
20160201
Gitanas
20160115
Amor normal
Antes de subirse al bus regañó a su hijo, como que comprendiera cada una de sus palabras le dijo "por esas culeradas si te voy a verguiar", mientras se refugiaba entre las piernas de su mamá, ella le dijo que no lo regañara, la regañó a ella... "cuando se haga marero a los dos nos va a matar, no quiero que él sea así". "Exagerado" le dijo ella.
20160104
Tiempos que han terminado
Mini-Relatos inspirados en "Closing time" de Semisonic
20150602
Telaraña
Relato inspirado en I don't think you anymore, but I don't think about you any less de Hungry Ghosts.
Enciende unas candelas y la música duele en alguna parte. Abre otra botella de vino. Su mirada se desliza en las sombras, con las sombras que van y vienen con la luz. Nada queda de esa sonrisa que solía lucir cuando en los días de diciembre nos conocimos y corríamos por la vida como si se fuera a terminar de pronto. Algo tiene la noche, la madrugada que ya no es una promesa como cuando teníamos veinte años, si no una amenaza.
"Así como sos", dice. "Así como sos", y lo repite.
"No hay lugar más solo que saber lo que los demás no saben." Dice, casi envuelto en el blanco de la araña.
Eso es lo que tengo. Lo que me da. Lo que no podía imaginar antes del vino y las velas y sus palabras sonando allí, vuelto un ovillo. Eso es lo que me ha dado. Lo que me queda. "Lo que los demás no saben".
Necesito huir y lo hago.
Abro la puerta. La cierro detrás con todas mis ganas.
Allá atrás queda el amigo que fue.
20150519
La batalla
El ardiente suelo quemaba sus pies, a pesar de las sandalias que calzaba. Había caminado mucho, había recorrido kilómetros para llegar ahí. Aquella colina era su fortaleza, su ira era su fortaleza. Abajo, el mundo importaría muy poco dentro de poco tiempo.
20150518
Saturno
Ya solo se quedaban ellos dos a sí mismos. El pueblo de pocos habitantes se había ido quedando desierto después de que la ola de calor, que más bien era un mar de calor; se intensificara unos meses atrás. Era invivible ese lugar, había dicho el último habitante antes de abandonar el pueblo en su camioneta del 75 que se iba cayendo a pedazos por el camino.
Desde entonces solo eran ellos dos: ella y el perro, el perro y ella.
Había quedado allí, el can, como tantas cosas que quedaron luego del éxodo masivo. A ella le dio por llamarle Saturno, y seguía todos sus movimientos. Que eran pocos, de hecho, ya que el sopor del día la hacía mas bien tenderse en la sombra ronca y oscura de su casa, meciéndose por horas y horas en una hamaca de colores que se había encontrado por allí, en una de las casas abandonadas.
Y es que ahora todo era suyo. Todo lo de las casas abandonadas. Incluyendo a Saturno.
Por las noches, cuando el calor era pasable y soportable, se iban por las calles abandonadas del pueblo a visitar casas, a tirarse en los amplios pisos de barro, a sentarse en los patios con sillas de hierro, a contemplar las estrellas desde las puertas, desde las ventanas cayéndose, a pensar que podría haber algo más allá de esas paredes y puertas y ventanas.
Pero no había nada. Nada iba quedando, solo silencio y Saturno y ella caminando por las noches.
Caminando entre los silencios de las calles, pateando piedras mientras buscaban algo de comer, para abastecerse de agua en el desolado pozo en medio de la plaza, que esa noche descubrieron que había quedado vacío. Esa noche ya no hubo más. Miró a Saturno a los ojos cuando el sonido del balde sonó hueco en el fondo. Saturno la miró de regreso con los párpados caídos y moviendo levemente la cola.
Ella sonrió y le sobó la espalda. Despacio. Sabiendo que de allí en adelante todo terminaba.
Se fueron a dormir tirados en un patio de loza roja abierto al cielo. Ella, pensando si tal vez era la hora de emigrar. Pero ¿a dónde? Pensando en qué momento habrían de desaparecer los dos consumidos por el sopor y los vapores de alguna tarde. Pensando en Saturno como su única compañía, si lo habría de ver cerrar los ojos, o qué haría el perro si ella se iban antes. Era mejor dormir. Tratar.
(Soñó con zopilotes llenando el cielo. Con zopilotes cubriendo el cielo de negro)
Cuando despertó apenas podía moverse, aunque tampoco quería. Llamó a Saturno con un hilo de voz. Pero Saturno no estaba allí. Ni en la calle aledaña, ni en el parque del pozo, ni al final del pueblo.
Saturno no estaba.
Y solo se quedaba ella misma.
20150420
Fecha de vencimiento
– Tal vez así la realidad deje de ser mentira y se vuelva PERFECTA.
Dijo.
– Tal vez.
Contestó.
Y el tal vez, como tantas otras cosas, se quedó colgado en alguna parte. Como todo lo que ya había pasado. Como toda esa historia que ella había empezado a abandonar por voluntad propia desde hace varios días. Por poquitos. Y tal vez ya no importaba que el tiempo, sí, pasara tan despacio. Los finales llegan de todos modos. Si ella seguía dándole vueltas, era solamente por la palabra que había dado de estar toda la vida.
Esa palabra que siempre le gustó cumplir, pero ahora, al parecer, no tenía eco, mucho menos respuesta. Y así, el "toda la vida", parece acortarse a unos cuantos meses o semanas o días.
Tal vez.
20150408
Azul medianoche
20150323
Llueven subjuntivos
Relato inspirado en Kitsch en C, de Cartas a Felice.


