Cuando la música se convierte en inspiración

Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.

Somos un experimento literario conformado por mujeres amantes de las letras y la música. Cada quince días nos alternamos para recomendar una canción sobre la cual las demás non-girly blues soltamos la imaginación y nos inspiramos para escribir... escribir relatos, historias, cuentos, personajes y a veces hasta poemas. ¿Y por qué no pues?

[Publicaciones y canciones nuevas cada quince días]
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20150921

Reza por mi

Texto insirado en
Cupid Carries a Gun - Marilyn Manson
--*--

Cuando la muerte venga,
cuando me pida cuentas,
y me exija moverme de tus brazos.

Cuando me mire a los ojos
y yo sepa reconocerla,
estando cansada de todo.

Cuando sienta el frío interminable
de un viento ajeno que viene por mi
y solo sepa recordar tu nombre.

Cuando mi reloj quiera detenerse sin opciones,
le diré que regrese por donde vino:
Que no hay corazón que deje de latir si sigues conmigo,
que no tiene nada que llevarse si mi vida está contigo,
que esta alma que nunca dejó de errar no es mía en verdad.
Que toda yo viví por vos.

Que venga otro día,
que busque a quién cazar,
porque estos labios solo conocen tu nombre.
Y no puede decidir por mi, si soy de ti.

Cuando esa vieja amiga que -que en verdad nunca se fue-
quiera decidir mi último camino,
le diré que te consulte primero
lo que ya decidiste cuando los besos los repartimos.

Que sepa que mi cuerpo te responde,
que no depende de mi cambiar de lugar.

Ni siquiera respirar es cosa mía,
estas manos que no dejan de buscarte,
que te vea sonreír si no me cree.

¿Qué hará esa triste consejera cuando me busque y sepa que mi vida y muerte hace ratos no me pertenecen?

El mundo de Daniela


Relato inspirado en Marilyn Manson - Cupid carries a gun

}
INT. CASA EN LA FLOR BLANCA/ TERRAZA - MEDIA TARDE


Daniela (16) y Ana (17) están sentadas en el piso de la terraza, orilladas debajo del techo El almuerzo familiar se acaba de terminar, las cosas han sido recogidas y los que tenían que irse reanudaron su jornada, mientras las primas se quedaron echándose un café y cigarros. Los abuelos y algún adulto hacen siesta, por lo que no pueden poner música. Se escucha que el agua pasa por tragantes y cae del techo, pero ya se calmó la lluvia.


DANIELA
¿Te acordás cuando llamamos al vecino para hacerle una broma?


ANA
¡Calláte! Casi llama a la policía…


DANIELA
Yo no sé quién nos enseñó a hacer esas llamadas...


ANA
Pero esa vez sí nos caló…


DANIELA
Mucho nos dejaban ver tele. Cuando subíamos al cuarto de huéspedes que había en esta casa, ¿te acordás?


ANA


Era más divertido encerrarnos con mi tía. Pero vos casi no venías.


DANIELA
En el cuarto de visitas había una tele bien, bien, vieja, pero tenía cable. Con señal muy mala, me acuerdo.


Daban MTV y yo me ponía al borde de la cama con la cabeza al revés, acostada boca abajo, y veía el mundo al revés.


ANA
Cuando desarmábamos el cuarto y jugábamos fashion show, también hacíamos un mundo al revés, vos.


DANIELA
Pero casi nunca me dejaban quedarme a dormir. No como ahora. Deberíamos jugar a eso de ver el mundo al revés.

Si el mundo fuera al revés, doliera menos la cabeza, porque la sangre fluyera y nadie se quejara de migrañas ni de varices. Los brazos fueran más largos que las piernas y todos tuvieran pestañas admirables a lo Marilyn Monroe, nadie se anduviera preocupando por ponerse pestañas falsas, de esas que amanecen pegadas al rostro. ¡Qué aguante el de la mujer que se arregla para ir a una boda! Rasurarse, depilarse, y el pedicure y el manicure; el vestido, los zapatos, la dieta para el vestido y los zapatos… Maquillaje, peinado, pistoleado y peinado; capas de maquillaje, y pestañas como de muñeca cuando la ocasión lo amerita. Pero en el mundo al revés, las bodas son matrimonios que se tratan de conexiones fortalecidas entre dos personas y las promesas de éxito compartido. Un, dos, tres, brindis por los novios! Y no hay receta para una boda perfecta, en el mundo al revés nadie ha escuchado la palabra “protocolo”. Los ladros perran, los coches nos manejan a nosotros y los artistas le aplauden a uno. Porque las cosas son fáciles, pero sólo en el mundo al revés. Si las cosas fueran fáciles, el internet fuera gratis, la memoria inagotable y la batería del teléfono ilimitada. Nadie jamás se ha equivocado, en un mundo así; no nos queda más que querernos, sin pasar por el obstáculo de tragar la masa pesada de anécdotas pasadas, que no te involucran, que no deben ser tuyas. No hay enojo, no hay desesperanza, sólo hay danzas y relevos, porque la música cambia y el tempo sube, sube, sube, mientras que en la vida real baja. ¡Vámonos, encerrémonos toda la tarde! Para escapar del mundo 3D a un mundo escrito en código frágil pero único, imbuscable, imposible, lejos de las manos envidiosas de terceros. Así se puede tener un mundo al revés sin migrañas, conflictos arrancados de nuestros pechos, despojados del entretejido de la sensibilidad y la vulnerabilidad. Un mundo con perdón y con guiños, con seguridad y confianza, con piernas sin calambres y vicios que no matan.

20150920

La ofrenda



Relato insirado en
Cupid Carries  a Gun de Marilyn Manson



Decían que traían con ellos el miedo y el terror. Nadie los veía con buenos ojos. Sus plumas negras en los jardines traían la mala suerte y malas noticias, decían.Se perdían las joyas, se agriaba la leche, se llenaban las tardes de ruido, se asustaban las gallinas, todo por ellos. No era de extrañarse. Podían verse en los peores lugares: en los cementerios, al lado de la horca, cerca de las casas que nadie visitaba. Otros podían temerles, pero yo no. Los mimaba en el jardín del señor para agradecerles que mantuvieran fuera no solo a los malos espíritus, sino también a los indeseables. Por las mañanas los oía llegar con su escándalo y revuelo de plumas, como todos los días. Les tenía algo de comer, estaba lista para recibirlos.


Esta es una ciudad sucia, llena de gente supersticiosa, donde se unen en los altares vírgenes blancas con sacos llenos de polvos dados por quién sabe qué curandero. Los señores vivían bien y la gente como yo pasaba los días solo esperando ver el sol con la esperanza de tener la barriga llena a la hora de dormir. Pasé demasiado tiempo aguantando. Hubo momentos en los que quise morirme y no tengo idea de como pude resistir. Amanecer y terminar el día entre gritos y amenazas no es vida, decía yo. Machacaba esa frase todas las noches, contando los minutos. Solo me callaba, esperando que todo terminara, había aprendido que con el silencio me podía ahorrar golpes. Si bajaba la cabeza, el mal rato duraba menos, porque creían que no sentía nada y les daba rabia no verme llorar, se hartaban y me dejaban sola al menos un rato. Si la tortura no llevaba llanto, para ellos no tenía sentido. Tomaban de mí lo que querían hasta dejarme vacía como un cascarón. Mis pies se llenaban de ampollas porque tenía que además caminar lejos para poder vender lo suficiente y llevarles la ganancia del día. Nada los irritaba más que llegara con poco o que dijera que no había conseguido nada. Una vez, oculté lo que había ganado y terminé con el cuello casi roto, las manos del señor se cerraban cada vez más alrededor de mi cuello y al aire me faltaba. Fue entonces que uno de mis pequeños me salvó. Picó con fuerza la cabeza de este y logré soltarme. Respiré como nunca lo había hecho, desesperada por sobrevivir. Mi primera reacción fue ver al cielo. Lo vi: estaba allí, pendiente de mí, mirándome. Fue un segundo nada más, porque el otro salió a perseguir a mi salvador. Volteé la mirada hacia arriba y di gracias por mi suerte... Aunque no estaba tan segura que eso hubiera sido solo suerte.


Eso fue solo el primero de muchos momentos en los cuales uno de mis hijos me salvaba. Sí, los comencé a llamar "mis hijos". Mi cuerpo estaba ya tan consumido que estaba segura que no podría tenerlos nunca. Mejor para mí, mejor para ellos no existir. No hubiera querido que estuvieran igual que yo ni hubiera querido ver como me los quitaban. Nacer negra en un mundo en que lo blanco es mejor es igual a haber nacido en el infierno. Mis hijos y yo éramos iguales: nada luminosos, nada buenos. No éramos puros, sino oscuros y repulsivos. Comenzaron a correr rumores porque decían que los pájaros me seguían. Yo estaba feliz de al menos tener compañía y al fin unas migajas de paz.


Nadie de afuera parecía querer buscarme y eso fue un alivio. Los indeseables fueron desapareciendo. Seguía dándoles de comer a mis hijos cada vez que podía. Pero en el caserón, seguía todo igual: seguían lloviendo golpes, gritos, insultos y humillaciones. Tenía que estar siempre alerta, siempre despierta. Dormir era un lujo. En los preciosos momentos de silencio cada vez más escasos, podía ir a bañarme o buscar algo para comer. En una de esas tardes, busqué un árbol grande que me diera sombra para descansar. Estaba todo tan tranquilo, que sin darme cuenta, me dormí. Cerré los ojos poco a poco y al poco rato no sentí nada. Ese fue mi error. No había pasado mucho tiempo cuando sentí una mano en mi cuello. Me habían seguido. En ese instante reviví el pánico de saberme indefensa, abrí los ojos de golpe y con mis manos intenté buscar algo a lo que aferrarme, lo que fuera. Me costaba cada vez más respirar, sentía un dolor quemante en mi garganta que subía hasta mis ojos. Me gritó, me amenazó, rabiando porque decía que sin mis animales no era nadie, que allí nadie me encontraría, a nadie le daría lástima una basura como yo. Comencé a escuchar un murmullo que subía de tono. Ya no solo me bastaba intentar usar mis manos. Pataleaba, intentaba moverme lo más que pudiera y sentía que el corazón me iba a estallar. El murmullo se había convertido en un rugido. Todo comenzó a oscurecerse entonces, me imaginé que eso era parte del proceso de morir. Escuché un grito agudo que me convirtió la sangre en hielo mientras sentía que tenía fuego en mis ojos. Pensé que todo había acabado y me abandoné, esperando a que la muerte me llevara.


No fue la muerte lo que llegó a mí. Fueron mis hijos, mis alados, mis bebés. Se habían encargado de la bestia que intentaba matarme. Podía oler su sangre: un olor a óxido y sal que bien sabía reconocer. Pusieron algo en mi pecho, algo húmedo y tibio. Carne. Era mi regalo. Fue entonces cuando me dí cuenta: en mi angustia, no había sentido el inmenso dolor en mi cara. Me di cuenta que me había vuelto una de ellos. Me habían elegido. Ellos eran míos y yo era de ellos. Me convertí así en una mujer-pájaro, mujer-animal, mujer-cazadora (ya no la presa), mujer-criatura, mujer con ojos de cuervo. Era libre al fin.


20150909

Lo mórbido de Marilyn Manson




Canción de la quincena:
Cupid carries a gun - Marilyn Manson


Es ya casi una ley que los poemas hablen de romance y que los personajes femeninos en la literatura sean mujeres hermosas, valientes, magníficas. ¿Qué hay de las que no son hermosas y son temidas? ¿Quién cuenta las historias de esas mujeres que eran personajes de pesadilla? ¿Dónde están las  que tenían poder en forma de conocimiento, habilidades secretas o se movían entre lo prohibido? No todos los relatos tienen que ser amorosos o llenos de luz. No todas las mujeres deben ser románticas, maternales o delicadas. Hay belleza en lo oscuro y misterioso también.



Durante siglos, existió el temor a las brujas. Se les persiguió por temor, por creer que eran mujeres conectadas a lo Maligno, cuando la verdad es que muchas de ellas eran solo experimentadas curanderas, parteras, cocineras, nodrizas. Pasaron épocas enteras en que lo femenino era sinónimo de malo o temible porque algo como dar vida era imposible de entender. El cuerpo de las mujeres era un misterio hasta para ellas mismas. Se les veía como las que habían traído la perdición al mundo por medio de la tentación. Las mujeres tenían un poder que desconocían por este miedo que generaban. Por eso se les llamó "brujas".



Para esta quincena escogí una canción que encierra todo esto: es cruda pero seductora, como esas mujeres. Me encantó desde los primeros segundos, incluso si viene de la voz de alguien tan macabro como Marilyn Manson.


Esta canción sería perfecta para Octubre, pero estamos en Septiembre y me adelanté.



Estoy ansiosa por ver qué sale con esto y porque nos inspire para historias que salgan fuera de lo que normalmente escribiríamos.