Cuando la música se convierte en inspiración

Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.

Somos un experimento literario conformado por mujeres amantes de las letras y la música. Cada quince días nos alternamos para recomendar una canción sobre la cual las demás non-girly blues soltamos la imaginación y nos inspiramos para escribir... escribir relatos, historias, cuentos, personajes y a veces hasta poemas. ¿Y por qué no pues?

[Publicaciones y canciones nuevas cada quince días]
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20150909

Lo mórbido de Marilyn Manson




Canción de la quincena:
Cupid carries a gun - Marilyn Manson


Es ya casi una ley que los poemas hablen de romance y que los personajes femeninos en la literatura sean mujeres hermosas, valientes, magníficas. ¿Qué hay de las que no son hermosas y son temidas? ¿Quién cuenta las historias de esas mujeres que eran personajes de pesadilla? ¿Dónde están las  que tenían poder en forma de conocimiento, habilidades secretas o se movían entre lo prohibido? No todos los relatos tienen que ser amorosos o llenos de luz. No todas las mujeres deben ser románticas, maternales o delicadas. Hay belleza en lo oscuro y misterioso también.



Durante siglos, existió el temor a las brujas. Se les persiguió por temor, por creer que eran mujeres conectadas a lo Maligno, cuando la verdad es que muchas de ellas eran solo experimentadas curanderas, parteras, cocineras, nodrizas. Pasaron épocas enteras en que lo femenino era sinónimo de malo o temible porque algo como dar vida era imposible de entender. El cuerpo de las mujeres era un misterio hasta para ellas mismas. Se les veía como las que habían traído la perdición al mundo por medio de la tentación. Las mujeres tenían un poder que desconocían por este miedo que generaban. Por eso se les llamó "brujas".



Para esta quincena escogí una canción que encierra todo esto: es cruda pero seductora, como esas mujeres. Me encantó desde los primeros segundos, incluso si viene de la voz de alguien tan macabro como Marilyn Manson.


Esta canción sería perfecta para Octubre, pero estamos en Septiembre y me adelanté.



Estoy ansiosa por ver qué sale con esto y porque nos inspire para historias que salgan fuera de lo que normalmente escribiríamos.

20150906

Doce

Relato inspirado en Just Breathe de Pearl Jam



No te buscaba. Ni siquiera te imaginaba y apareciste cuando menos me lo esperaba. Que eras un hombre espantoso, me dijiste. "Buscá al enano, ese voy a ser yo". No ví a ningún enano; no fue nada de eso, no. Llegué y no ví al enano prometido.


Había demasiadas cosas que te quería decir porque te mandé al carajo cuando me tomaste demasiada confianza y ni siquiera te conocía. Esa primera vez que te dirigiste a mí personalmente no fue amistosa. Estaba a la defensiva, como siempre. Recuerdo bien. Cualquier otro hubiera desistido. No lo hiciste y seguiste hablándome entre una broma y otra. Sentí muchas cosas al verte, pero más que cualquier cosa, me sobraba curiosidad. No puedo decir que haya sido amor a primera vista, eso me había fallado antes. Me dije que iba a tomarme el tiempo que fuera necesario para aprender a entenderte, para ver si podías entenderme. Te ví frente a esa vitrina y no podía entender por qué había venido: no había visto tu cara antes, solo había leído tus chistes malos y críticas de películas. Poco me bastó para darme cuenta que hacerme reír tanto como hacerme enojar se iba a convertir en uno de tus mayores pasatiempos . Comenzaste por hacerme reír. Los enojos vinieron después, pero eso es lo menos importante. Nos saludamos torpemente como hacen los que no se conocen todavía y luego nos movimos de esa vitrina a un lugar con menos gente para platicar. Eso fue el comienzo de estos doce años.


Nunca he conocido a nadie que disfrute más del humor negro. Odiamos a las mismas personas: a los nuevos hippies creyentes de cristales y auras, a los pretenciosos yuppies que se creen muy exitosos y viven hablando del último libro de superación que han leído, a los estudiantes universitarios que piensan que lo saben todo, a las mujeres amargadas y resentidas con el mundo, a los hombres muy machitos que quieren parecer malos aunque no lo sean, a las cucas de iglesia, a los hijitos de mamá, a los que fingen vidas perfectas. Fue entonces que comprendí que quizás parte de eso que llamamos amor sea el odiar las mismas cosas y tipos de gente. Eso me lo enseñaste poco a poco.


Contigo no me han llovido rosas pero has estado callado junto a mí cuando más te he necesitado, fiel a tu costumbre de aparecer cuando menos se te espera. No han sido años melosos ni amelcochados llenos de cartas infantiles. Eso hubiera estado bien en la primera juventud, pero ya no estábamos tan jóvenes. Esas son mierdadas, al fin y al cabo. Me dí cuenta que al principio quizás lo hubiera deseado pero nada se compara a ver un par de ojos mirarte al despertar en una cama de hospital y que esos sean los ojos que más se desea ver. Ahora que estás tan lejos me doy cuenta de muchas cosas. Hay hechos que valen más que un asqueroso muñeco de cerámica o un cartón en forma de corazón o flores. En las mañanas casi anhelo oírte roncar. Casi.


Fueron años largos llenos de indirectas, de miradas incrédulas y para mi desgracia, de incontables chistes malos. No hubo citas, eran salidas. Te pasé sermoneando con estupideces como la forma correcta de tomar un tenedor o cómo distinguir un cuchillo para pescado de un cuchillo para carnes, pensando (inútilmente) que lo apreciarías.

Fueron otras cosas las que apreciaste y que consideré ordinarias como el desayuno de los domingos o llevarte chatarra para comer con tus películas.

Fueron más noches de las que pude contar, llenas de desvelos por darle vuelta a la misma porquería de "él no debería estar con ella sino conmigo y éste no debería de estar conmigo sino con ella".


Son hasta ahora cruces en el calendario, contando los días para que vuelvas a mí, pensándote en cada canción y adivinándote en cada instante. Hay cosas ínfimas con las que pienso entretenerte cuando regreses. Tengo ya una cadena larga de preguntas que hacerte para cobrarme los minutos que no has estado conmigo, para recompensarte todas las veces en las que quizás has querido abrazarme lleno de temor y no has podido... Para decirte que doce años se sienten cortos por el tiempo en que no te he visto y que estos malditos días parecen no terminar. Pienso además sacarme todo esto acumulado de no poder hablarte. Apesto a tristeza y silencio. Me muero de sed sin risas, sin tí.


Nunca te he escrito una verdadera carta de amor. Quizás esto lo sea. No pienses que esto se hará costumbre, eso sí. Es demasiado doloroso esto de verme expuesta. Mierda, ya escribí algo cursi y no hay vuelta atrás.


A lo mejor me insistas en que eres un hombre espantoso. Yo pudiera decirlo de otra forma porque no estoy de acuerdo: de ninguna manera pienso que seas perfecto, pero eres perfecto para mí.

20150602

Pasos perdidos


Relato inspirado en I don´t think about you anymore but i don´t think about you any less de Hungry Ghosts.

Al amor que me espera cada noche.



La sombra bañaba el piso mientras él sigilosamente los acariciaba con cada paso dado. Siempre se preguntaba por qué tanta soledad, por qué tanto silencio, no entendía... ella llegaba a penas unas horas por las noches, ¿era un fantasma? ¿era un recuerdo? ¿era una alucinación?

La espera cada hora del día, siempre veía el paso de la luz por las ventanas, desde la mañana, cuando ella desaparecía al filo de las 7 a.m. hasta su regreso. A veces regresaba temprano, a las 7 p.m., pero habían épocas en las que su ausencia era más larga y aparecía hasta en la madrugada.

Todo era parco, a pesar de la luz cuando ella no estaba, pero cuando aparecía con el manto oscuro de la noche su vida se iluminaba. Había alguien a quien acariciar, a quien mirar con amor, recorría la casa buscándola, guiado por el sonido de su voz... lo llamaba y él hipnotizado acudía a verla.

Sus pasos perdidos, su mirada llena de amor era el mejor regalo para la mujer. Cada noche ella regresaba del trabajo, cansada, pensando muchas cosas y él la esperaba, ella se quedaba dormida acariciando su bello pelaje. Amaba ser gato.


20150520

De fantasmas hambrientos y otros espíritus

Los recuerdos, los sueños y las ideas son como los fantasmas: muy etéreos, invisibles y extraños pero llenos de vida propia. Allí están siempre y solo quien los tiene en mente los puede ver realmente.






¿Por qué digo esto? Porque curiosamente el grupo que interpreta la canción para esta semana se llama "Hungry Ghosts" (Fantasmas hambrientos) y su canción evoca justo eso: el acto de recordar y no querer hacerlo. Como los fantasmas, a veces esas mismas ideas o esos mismos recuerdos y sueños nos acosan. La mejor forma de espantarlos es darles un nombre o una historia.

Cuando oí esta canción por primera vez, me sorprendió su título tan largo: "I don't think about you anymore but I don't think about you any less" y a la vez me encantó todo ese universo de notas tan deliciosamente misteriosas que me estallaban en la cabeza, dando paso a muchas ideas. La canción es instrumental, así que para mí es perfecta para escribir, es como un lienzo en blanco al momento de pintar.


20140623

El Museo

El Museo
(Relato inspirado en "So I thought" de Flyleaf)


Se tiene miedo cuando se está en desacuerdo consigo mismo.
- Demian, Herman Hesse.


Tocó a la puerta de vidrio. Estaba impecable y sin embargo, tenía un leve olor a óxido que le revolvió el estómago. La recibió una anciana de pelo blanco, vestida de negro y con una radiante sonrisa.


- Bienvenida, hija. Sabía que vendrías.
- No sé si estoy en el lugar correcto.
- Claro, no todos lo saben. El Museo recibe a todos por igual. ¿Traes algo para mí?
- ¿Es para usted? Me dijeron que si lo dejaba acá, mi memoria sanaría y mis recuerdos verdaderos regresarían. Que podría ser yo misma otra vez.
- Eso no lo puedo garantizar, hija. Eso depende de tí.
- ¿Hay algo que pueda hacer para acelerar el proceso? ¿Papeleo, permisos? No creo que debería ser complicado.
- No. Pero antes debes estar segura de lo que vas a hacer.
- Lo estoy. No tengo dudas.
- Me imagino, hija. Pero es parte de mi deber darte un recorrido antes. Debo asegurarme que sabes lo que estás haciendo. No todos están dispuestos a pagr el precio por limpiar sus recuerdos. La nostalgia es una amiga traicionera, pero una amiga al fin y al cabo. No todos quieren dejarla.
- Haga lo que tenga que hacer. Sé que no cambiaré de opinión.
- Como tú digas, hija.


Pasaron por el salón primero de la exhibición. La primera urna de vidrio tenía un zapato algo, esbelto, hermoso y de charol rojo.

- ¿Y esto qué es? ¿Por qué está aquí?
- Lo dejó una mujer que fue engañada por otra. Dejó esto porque era de esa 'otra'.
- Qué estupidez. Páseme a la siguiente y las que sean, terminemos esto ya.
- Como digas.


La segunda urna tenía una copa rota. Estaba sucia, empañada.
- ¿Y ahora?
- Esta la dejó un joven. Su padre era alcohólico. Esto lo dejó porque fue la que le tiró a la cara el día que decidió no volverle a hablar nunca.
- Bueno, quizás lo merecía. Los borrachos no son dignos de lástima.
- Todos merecemos una lágrima por nosotros, hija.
- No, no lo creo. Vamos a la siguiente.
- Muy bien.


La tercera urna tenía un hacha. Vieja, desgastada, oxidada. Parecía haber sido usada muchísimas veces.
- ¿Qué historia sangrienta tiene ésta? ¿Por qué un hacha?
- No es lo que parece, hija. Esta hacha fue usada por un hombre para cortar leña... de muebles.
- ¿Cómo? ¿Deshizo su sala?
- No. Deshizo todos los regalos de su esposa cuando ella desapareció. Nunca volvió a saber de ella. Dicen que hasta la fecha nadie sabe qué le pasó. El hombre estaba tan dolido que hizo pedazos cada mueble en el que ella se había sentado. Luego sacó todo a una pira en el jardín y le dio fuego.
- ¿Qué? Esto ya no me está gustando. Yo no estoy loca, yo sólo vine a dejar esto y ya.
- No todos reaccionamos igual al abandono y la pérdida. Ese hombre escogió una vía extrema, pero válida.
- Estaba loco. No es para tanto.
- No se sabe nunca, hija.
- Sigamos, ya no quiero estar aquí.
- Sígueme. Ya sólo quedan dos.


La cuarta urna tenía una llave de metal antigua. Era realmente encantadora. Tenía  incrustaciones de piedras preciosas, relieves de hojas y parras plateadas con una forma inusual.

- Esto no parece tétrico. Esta llave es hermosa.
- Sí, hija. La dejó una mujer que vivió sola toda su vida.
- ¿Y entonces? ¿Cuál es la historia?
- Quien se la dio nunca quiso estar con ella. La llenaba de regalos, dicen que la adoraba pero no quiso casarse con ella ni darle hijos. Sólo la visitaba y le llevaba pequeños regalos.
- ¿Y cuál es el problema? Nadie está obligado a casarse con nadie.
- El hombre murió después de un año de una enfermedad incurable y contagiosa. No quiso estar con ella para que ella no llorara su pérdida. La llave fue el último regalo que recibió esa mujer y la vino a dejar aquí porque no quería continuar con  "esa herida abierta", como dijo.
- No veo el problema. Debería de alegrarse que la quisieran alguna vez.
- Ese fue el problema, hija. Ella no siente que nadie volverá a quererla igual. No quería recordar para poder continuar. Pero la mente es impredecible. Sus recuerdos volvieron y ahora sigue tan sola como antes, sin querer que nadie se le acerque.
- Qué terrible, pero tenía muchos buenos recuerdos de él. No tendría que haberlo olvidado.
- Ahora que lo sabes... ¿Quieres continuar?
- Sí. Ahora más que nunca. Lo mío es diferente.
- Muy bien. Hemos llegado a la última urna. Esta es la tuya.
- Sí, veo que está vacía. El Museo podrá tener esto.
- Dame el paquete y ábrelo, hija.


Sacó un objeto enrollado en papel de seda y lo puso en las manos de la anciana. Era un cuaderno.

- Este es un cuaderno, vengo a dejarlo para siempre. Quiero que mis recuerdos falsos se vayan. Quiero ser quien era, no la que soy ahora. No quiero seguir engañada.
- Entrégame tu historia, hija.

La anciana abrió el cuaderno. Estaba lleno de dibujos de hadas, de príncipes, de castillos y armaduras, de flores y unicornios.


- Estos son mis recuerdos falsos. Cosas que no existen. Quiero que se vayan.
- Parece que fuiste muy feliz, hija. No dejaste una esquina sin ilustrar.
- Pero todo era falso, cosas que no existen. No los quiero. Quiero que queden en el Museo para que otros sepan que no existen, que no cometan el mismo error que yo cometí.
- ¿A quién quieres olvidar?
- A la que era hace diez años. No puedo seguir así.


Sus ojos se humedecieron. Comenzó a sollozar y ahogó un suspiro.


- Hija, veo tus dudas. Es tu última oportunidad. Decide si quieres dejarlo, eres libre de llevártelo si quieres. Una vez lo dejes, tus recuerdos vinculados a este cuaderno se borrarán. Y cambiarás. Piénsalo bien.


El suspiro se convirtió entonces en un lamento. Extendió su mano y lo tomó de regreso. La anciana la tomó en sus brazos y la consoló con un abrazo.

20140427

Ecos de antes rebotando en la quietud


¿Cuántas veces hemos estado en lugares por primera vez, pero que nos resultan extrañamente familiares? ¿Cuántos nos hemos visto en medio de escenas que reconocemos de algún recuerdo imposible, de un sueño? Olores, sabores, colores, imágenes, reflejos de lo nunca antes vivido y, aún así, aparentemente, ya visto.
Los franceses le llaman "déjà vu", "ya visto", a este tipo de experiencias. Y este término es también el título de la canción en la que nos inspiraremos para escribir esta semana.

"Déjà vu", una de las más bellas canciones del álbum "Fuerza natural", del genio Gustavo Cerati, alborota nuestra imaginación y dará lugar a los relatos que publicamos desde hoy. Esperamos que los disfruten.