Cuando la música se convierte en inspiración

Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.

Somos un experimento literario conformado por mujeres amantes de las letras y la música. Cada quince días nos alternamos para recomendar una canción sobre la cual las demás non-girly blues soltamos la imaginación y nos inspiramos para escribir... escribir relatos, historias, cuentos, personajes y a veces hasta poemas. ¿Y por qué no pues?

[Publicaciones y canciones nuevas cada quince días]
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20150713

Advertencia



Relato inspirado en Self Esteem de The Offspring




No tengo los años que tengo sin haber aprendido un par de cosas en el camino.


Te voy a decir algo que no te va a gustar. Todo en esta vida se reduce a los que te parecen pendejos, a los que no lo son y a los que de verdad son. Todo es sencillo. ¿No te gusta o no se parece a vos? Pendejo. ¿Dijo algo que no tenía que decir? Pendejo. Es cuestión de sobrevivir y hacerte de la vista gorda porque no podés andar por allí mentándole a su progenitora a medio mundo sin esperar a que no te devoren vivo. Este mundo es para los que estén dispuestos a navegar con bandera de pendejos sin serlo, porque solo así pueden ver las dos caras de la moneda.


Tal pareciera que hay un momento en que todos a tu alrededor viven para irritarte: el camión de la basura que no pasó a la hora o no pasó, la señora con su banderita de católica en el vidrio del carro que no hizo caso al semáforo, la cajera del banco con cara de aburrida que se toma su almuerzo justo antes que pasés, el pollo que no se descongeló a tiempo. Comenzás entonces a imaginar cosas y  planeás una muerte lenta y dolorosa para todos esos inútiles que se atraviesan... en tu mente, claro. La cosa aquí no es terminar en la cárcel, sino mantener tu salud mental más o menos entera.


Olvidáte de lo que te dijeron antes: que es mejor ir un paso adelante de los demás. No. Primero mirá a los otros y date cuenta de sus errores, de cuándo caen, quién estorba. Entonces y solo entonces vas a poder dar tu primer paso. Ahorráte tiempo y frustraciones dejando que los otros sí sean pendejos, es mejor mirarlos de lejos.


Sesenta y tres años he tenido que aguantar estar vivo y te voy a decir que todo comenzó a ser más fácil cuando aprendí que es mejor dejar que los demás piensen que sós pendejo. Te enterás de cosas que luego te sirven y nadie te echa la culpa porque no piensan que sós capaz de reaccionar. Es obvio: sós pendejo, entonces no debiste haber sido vos. Aparentar ser pendejo es todo un arte. ¿Ves por dónde voy?

Todos están en casa

Relato inspirado en "Self esteem" de The Offspring

A mi confusión,
a mi prioridad
a mi silencio.



Se detuvo justo unos milímetros antes de introducir la llave en la cerradura de la casa, llegaba noche, como casi siempre, el mundo no lo entendía, no le gustaba la gentes, sus compañeros le parecían fatuos, solo algunos, alguna amiga le merecía cariño fuera de su casa. 

La casa. Esa casa, habitada por personas que ya estaban ahí antes de que ella llegara. Ese espacio llamado hogar. Todo muy romántico, todo muy bien, hasta que la furia que corría en sus venas aparecía, galopaba a ritmo distinto y no soportaba las diferencias entre los demás y ella. 

Aquella noche llegaba cansada, se detuvo justo antes de meter la llave en la cerradura, eso anunciaba su llegada, todos adentro hablaban o generaban su propio ruido: la tele, la otra tele del cuarto, los aparatos de música sonando, el tarareo de alguno con los audífonos puestos, el perro, el gato y todo aquello que generara ruido. 

¿Cómo aguantaba? Siendo muy joven decidió vivir sola, para no enfrentarse al roce social, para tener poca gente al rededor, ¿cómo había llegado hasta ahí? Vivía con cinco adolescentes, un marido refunfuñón, un perro enorme y un gato psicótico y ella... ella y sus demonios, ella y sus alucinaciones, ella y las voces gritándole que salieran corriendo, ella y su conciencia deteniéndola, recordándole que el amor todo lo puede, claro... ella a veces lo ha dudado seriamente. Ahora se detuvo segundos antes de enfrentarse a un hogar, a una casa, a una familia. Nadie tenía su sangre, nadie tenía su mismo carácter, nadie había heredado su enfermedad y eso era lo único que la alegraba. Con ella terminaba una larga lista de gente loca, de gente impaciente, de gente a la que le cuesta concentrarse, a la que le cuesta terminar una tarea, a la que toda la vida pierde las llaves.

"De eso se trata" se dijo para sí misma, al escuchar a todos dentro de la casa, al marido diciéndole a las chicas "¡Arreglen ese cuarto!", a los chicos discutiendo el último gol de Dustin Corea contra Costa Rica, el sonido de los televisores, el sonido, el rumor, el rugido, el ensordecedor momento de meter la llave a la chapa llego, el clic de cada diente entrando en la maquinaria simple que abre una dimensión, llega ella, con su mochila cargada de cansancio, insomnio, libros, camisetas, de dudas, de expectativas, de alegrías, de recetas nuevas por hacer, de enojo con gente que nada tiene que ver con esa región perdida. La casa. La casa. La casa. La casa. "De esto se trata, ellos son mi prioridad".

Giró la llave y recordó la noche en la que, siendo muy joven, llegó de madrugada, intentando no ser escuchada y el silencio la encontró en la sala de la casa de sus padres. Sintió miedo. En aquel entonces y ahora siendo una maitra, ese silencio que abarcaba recuerdos y el presente le dijo que era mejor el enorme estruendo de una casa habitada. 

No importa la molestia, un mal día, había llegado a la casa, en esos breves segundo en los que abrió la puerta, encontró alivio. 

"Qué tal le fue" fue la primera frase con la que la saludaron, era Alejandro, el más joven de todos sus no-hijos. Ella sonrió y todo lo anterior lo olvidó y guardó sus llaves en el bolsillo del pantalón. Cerró la puerta.

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Nota de la nongirly autora: Como parte de un honesto y comprometido proceso de muchas cosas, a veces no he logrado escribir y cuando lo hago ha sido un proceso de parto muy grato, pero luego de consultarlo mucho con mi almohada, he decidido retirarme un momento del blog, para dedicarme a un proyecto personal. Agradezco la lectura de cada uno de nuestros visitantes, el cariño y empeño de mis compañeras. Espero regresar cuando este proyecto personal esté encaminado y pueda contarles con lujo de detalles muchas cosas que pasarán en el trayecto. Espero que, con mis relatos, haya sacado algunas alegrías o exorcizado alguna pena. Gracias por disfrutar conmigo tanta música y tanta locura. 

La mala memoria que no tengo


Relato inspirado en "Self esteem" de Offspring
Por: Ivonne Veciana

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Lo bueno y lo malo de la memoria, es que no aprendió a mentir.

Podemos intentar reprogramar un recuerdo,
Sumar o restarle a una situación,
Adelantar lo que queremos o fingir que nunca pasó.

Convencernos de algo invisible y jurar por lo más sagrado que fuimos testigo, o bien ponernos de rodillas y e implorar al olvido que nos abrace hasta no recordar.
Acomodar momentos en otro tiempo, suponer que todo lo que pasó fue por una buena razón y hasta aducir demencia cuando ya no podemos más.

Pero lo bueno y lo malo de la memoria, es que es nuestra mejor editora:
Nos recuerda datos exactos, nos presume claridad y no le importa si no la podemos aceptar, le informa a la conciencia que estamos haciendo trampa y ahí es cuando saca del basurero esa hoja que arrancamos y tiramos para no volver a leer.

La memoria es eso: la mejor escritora feroz, con dientes de perra, anotaciones de jueza y alma triste.

La que guarda todo por obligación, aunque también se muera por olvidar.

"Self Esteem" - The Offspring



          Es delgada la línea que separa el amor del odio. Me recuerda a ese juego de infancia donde una línea imaginaria separaba el “mar” de la “tierra”. No es cuestión de cercanías, es cuestión de rapidez: de qué tan ágil seas para saltar de un estado a otro. Dependerá de tu naturaleza acuática o terrícola el quedarte del lado al que perteneces. Lo bueno de ser ave es que no necesitamos de ese tipo de juegos.

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NGB.DA20150723 

20150701

The Offspring y su forma de calmarme

Lo confieso, estoy enojada.

Desde hace dos días todo me molesta, me enerva la impuntualidad, me descuadra que me dejen plantada, me llena de indignación que me dejen hablando sola. Los seres humanos en general me decepcionan, por ello, hace mucho tiempo empecé a vivir sin expectativas, para que no me las pisoteen. Pero he fallado, a veces confío, me acerco y me encariño. A veces, en algunos casos, es un error.

Luego viene la barbarie no solo personal, sino también las malas noticias, niñas de 6 años violadas, asesinatos de gente que va a trabajar, el desbordamiento de la violencia, la escasez, la mala repartición de las riquezas, la memoria histórica olvidada y la amnesia colectiva y selectiva.

Como cereza del pastel, anoche olvidé mis llaves en la oficina y no podía entrar a mi casa, pensé mucho camino a casa de la única persona que me soporta cuando mi demonio interior aparece, le acaricia el lomo a la bestia en la que cabalgo y me dice cosas como... "no vale la pena".

No soy mejor persona que otros, de hecho siempre me he considerado un poco odiosa, un poco altiva y de remate alguien me dio la paja de que soy inteligente, a veces lo dudo. En tiempos como estos, cuando los calendarios no cuadran, cuando el tiempo no me alcanza, cuando estoy pasando por grandes cambios, cuando llego a un hogar nuevo, cuando me da miedo dañar a otros con mis propios daños me da por enconcharme, me alejo, prefiero la soledad. Al regresar a mi casa, con las llaves de repuesto en la mano, lloré. He muerto un poco.

Había elegido otra canción para esta quincena, pero me decanté por esta, "Self esteem" es un gran recuerdo de que puedo detener a los que me enervan, de que puedo controlarme y no matar con la mirada a los demás, de recordarme que la música, sobre todas las cosas, es un bálsamo que nos cubre luego de un mal día.