Cuando la música se convierte en inspiración

Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.

Somos un experimento literario conformado por mujeres amantes de las letras y la música. Cada quince días nos alternamos para recomendar una canción sobre la cual las demás non-girly blues soltamos la imaginación y nos inspiramos para escribir... escribir relatos, historias, cuentos, personajes y a veces hasta poemas. ¿Y por qué no pues?

[Publicaciones y canciones nuevas cada quince días]
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20140630

Todo, frágil


Decidió ya no hacerse más preguntas. Se había hecho suficientes preguntas. Cuestionaba tanto a su pasado en base a su presente y, a la vez, se preguntaba sobre su presente según su pasado. Se había agotado. Agota ver que se mezclaban, como bailando, el principio de sus veintes con la última parte. Los años, los primeros, se habían manchado. ¿Se estaban destiñendo, quizás, las manchas que habían quedado? ¿Qué pasó con las marcas de comprensión profunda y seguridad? ¿Qué son estas risas? Ya tienen arrugadas las sonrisas.

No era la primera vez que le pasaba esto de sentir que todo se perdió. O que, fragilizado por los conflictos que dibujan el final de una relación (relación que no es seria, que tomas en serio, que nunca fue, que siempre será), había que llorar. Quizás aún hay esperanzas. El miedo de que cuando se vayan a ir las lágrimas se va a ir todo. ¿Cómo dejar ir voluntariamente todo lo que nunca antes te había pasado? Como se habían mezclado ciudades con gustos con deseos y con virtudes. Como habían nacido chistes y escalofríos y ganas de más. Fragilizado todo por cómo no tenía que pasar más, no daba para más lo que parece haber sido un vínculo y unos círculos de entendimiento y emociones recíprocas.

El problema era, después, que ya le había pasado antes esto de sentir que todo se perdió. Habían, desde entonces, ya pasado varios suspiros y respiraciones y proyecciones que la sacaban de allí. Dejarte llorar o dejar de llorar, no había diferencia. Prolongar el dolor o ver para adelante, no hay diferencia pues igual no cambian el hecho de que lo hecho hecho está. Y viene el aliado de sobre-pensar las cosas, ese amigo con el que se complementan el exceso de preguntas: el tiempo ayuda a ver las cosas cómo eran y tomarlas por lo que son. Ajá, sí; eso: sea lo que haya sido, fue y será el recuerdo de que en su momento eso hizo sentido. Así como hizo sentido la amistad que llegó a su fecha límite, o esa relación estrecha con la discografía de Madonna, o la obsesión-expertise con Almodóvar. Los primeros años de tus veintes hacen sentido, hasta que ya no. Hacen que agarremos fuerza y criterio y reafirman las ganas y las pasiones, o no. Hacen que nos hagamos preguntas y no sigamos tan ciegamente, tan felizmente, tan incómodamente.

El problema era que se le olvidaba, como amnesia parcial, como borrón de tape de una noche de copas… Es decir, recordamos vívidamente lo que aprendemos. Qué hacer, qué evitar, con nuestros ojos nuevos, cada año más viejos en el amor y el odio, que ven la imagen grande, la realidad como sustituto de la influencia de la pantalla grande. Hay matices, las cosas no son tan simples y tu paladar no es insensible a la incompatibilidad ni a los conflictos que fragilizan ese estado que alcanzás, que no querés perder. Recordamos lo que aprendemos, algo que nos hace olvidar cómo lo aprendemos. Olvidamos que debemos de ir probando, jugando, viviendo, cayéndonos. Así, cayéndose, levantándose para aprender más, con la seguridad de que no pueden durar los amoríos ni con los miedos ni con la comodidad.

("So I thought" - Flyleaf)

20140626

"So I Thought" - Flyleaf

          Entonces espero. Me siento afuera de cada puerta verde en la calle a esperar, a escuchar las conversaciones de los transeúntes, a ver como la vida se va en palabras y palabras que nadie nunca recuerda porque nacen en la trivialidad. Me siento con las piernas recogidas y las manos dentro de los bolsillos porque el frío comienza a calar.

          Y escucho. Escucho con los ojos cerrados imaginando el sonido de tus pasos, esos que nunca he escuchado pero que algún día llegarán como promesas sin fecha.

          Como quien tiene la vida por delante, con paciencia de esa que sólo los santos conocen, espero a que la lluvia, el frío o los perros sin dueño me espanten esta maldita gana de esperar.  ¿Por qué el espacio, aunque vacío, siempre está lleno de ilusiones? ¿Por qué es juego de niños creer?

          Calle tras calle y día tras día la ciudad cada vez se me hace más pequeña: ya no me quedan suficientes calles; ;os perros, transeúntes y vecinos me conocen ya. Me he sentado en cada puerta a esperar y tras cada espera una historia y dos cervezas, cinco cervezas y mil historias más, sin un final real. Todos los hombres somos iguales: buscamos sin encontrar pasos que nunca vienen y siempre van.


NGB.DA20140519

20140623

El Museo

El Museo
(Relato inspirado en "So I thought" de Flyleaf)


Se tiene miedo cuando se está en desacuerdo consigo mismo.
- Demian, Herman Hesse.


Tocó a la puerta de vidrio. Estaba impecable y sin embargo, tenía un leve olor a óxido que le revolvió el estómago. La recibió una anciana de pelo blanco, vestida de negro y con una radiante sonrisa.


- Bienvenida, hija. Sabía que vendrías.
- No sé si estoy en el lugar correcto.
- Claro, no todos lo saben. El Museo recibe a todos por igual. ¿Traes algo para mí?
- ¿Es para usted? Me dijeron que si lo dejaba acá, mi memoria sanaría y mis recuerdos verdaderos regresarían. Que podría ser yo misma otra vez.
- Eso no lo puedo garantizar, hija. Eso depende de tí.
- ¿Hay algo que pueda hacer para acelerar el proceso? ¿Papeleo, permisos? No creo que debería ser complicado.
- No. Pero antes debes estar segura de lo que vas a hacer.
- Lo estoy. No tengo dudas.
- Me imagino, hija. Pero es parte de mi deber darte un recorrido antes. Debo asegurarme que sabes lo que estás haciendo. No todos están dispuestos a pagr el precio por limpiar sus recuerdos. La nostalgia es una amiga traicionera, pero una amiga al fin y al cabo. No todos quieren dejarla.
- Haga lo que tenga que hacer. Sé que no cambiaré de opinión.
- Como tú digas, hija.


Pasaron por el salón primero de la exhibición. La primera urna de vidrio tenía un zapato algo, esbelto, hermoso y de charol rojo.

- ¿Y esto qué es? ¿Por qué está aquí?
- Lo dejó una mujer que fue engañada por otra. Dejó esto porque era de esa 'otra'.
- Qué estupidez. Páseme a la siguiente y las que sean, terminemos esto ya.
- Como digas.


La segunda urna tenía una copa rota. Estaba sucia, empañada.
- ¿Y ahora?
- Esta la dejó un joven. Su padre era alcohólico. Esto lo dejó porque fue la que le tiró a la cara el día que decidió no volverle a hablar nunca.
- Bueno, quizás lo merecía. Los borrachos no son dignos de lástima.
- Todos merecemos una lágrima por nosotros, hija.
- No, no lo creo. Vamos a la siguiente.
- Muy bien.


La tercera urna tenía un hacha. Vieja, desgastada, oxidada. Parecía haber sido usada muchísimas veces.
- ¿Qué historia sangrienta tiene ésta? ¿Por qué un hacha?
- No es lo que parece, hija. Esta hacha fue usada por un hombre para cortar leña... de muebles.
- ¿Cómo? ¿Deshizo su sala?
- No. Deshizo todos los regalos de su esposa cuando ella desapareció. Nunca volvió a saber de ella. Dicen que hasta la fecha nadie sabe qué le pasó. El hombre estaba tan dolido que hizo pedazos cada mueble en el que ella se había sentado. Luego sacó todo a una pira en el jardín y le dio fuego.
- ¿Qué? Esto ya no me está gustando. Yo no estoy loca, yo sólo vine a dejar esto y ya.
- No todos reaccionamos igual al abandono y la pérdida. Ese hombre escogió una vía extrema, pero válida.
- Estaba loco. No es para tanto.
- No se sabe nunca, hija.
- Sigamos, ya no quiero estar aquí.
- Sígueme. Ya sólo quedan dos.


La cuarta urna tenía una llave de metal antigua. Era realmente encantadora. Tenía  incrustaciones de piedras preciosas, relieves de hojas y parras plateadas con una forma inusual.

- Esto no parece tétrico. Esta llave es hermosa.
- Sí, hija. La dejó una mujer que vivió sola toda su vida.
- ¿Y entonces? ¿Cuál es la historia?
- Quien se la dio nunca quiso estar con ella. La llenaba de regalos, dicen que la adoraba pero no quiso casarse con ella ni darle hijos. Sólo la visitaba y le llevaba pequeños regalos.
- ¿Y cuál es el problema? Nadie está obligado a casarse con nadie.
- El hombre murió después de un año de una enfermedad incurable y contagiosa. No quiso estar con ella para que ella no llorara su pérdida. La llave fue el último regalo que recibió esa mujer y la vino a dejar aquí porque no quería continuar con  "esa herida abierta", como dijo.
- No veo el problema. Debería de alegrarse que la quisieran alguna vez.
- Ese fue el problema, hija. Ella no siente que nadie volverá a quererla igual. No quería recordar para poder continuar. Pero la mente es impredecible. Sus recuerdos volvieron y ahora sigue tan sola como antes, sin querer que nadie se le acerque.
- Qué terrible, pero tenía muchos buenos recuerdos de él. No tendría que haberlo olvidado.
- Ahora que lo sabes... ¿Quieres continuar?
- Sí. Ahora más que nunca. Lo mío es diferente.
- Muy bien. Hemos llegado a la última urna. Esta es la tuya.
- Sí, veo que está vacía. El Museo podrá tener esto.
- Dame el paquete y ábrelo, hija.


Sacó un objeto enrollado en papel de seda y lo puso en las manos de la anciana. Era un cuaderno.

- Este es un cuaderno, vengo a dejarlo para siempre. Quiero que mis recuerdos falsos se vayan. Quiero ser quien era, no la que soy ahora. No quiero seguir engañada.
- Entrégame tu historia, hija.

La anciana abrió el cuaderno. Estaba lleno de dibujos de hadas, de príncipes, de castillos y armaduras, de flores y unicornios.


- Estos son mis recuerdos falsos. Cosas que no existen. Quiero que se vayan.
- Parece que fuiste muy feliz, hija. No dejaste una esquina sin ilustrar.
- Pero todo era falso, cosas que no existen. No los quiero. Quiero que queden en el Museo para que otros sepan que no existen, que no cometan el mismo error que yo cometí.
- ¿A quién quieres olvidar?
- A la que era hace diez años. No puedo seguir así.


Sus ojos se humedecieron. Comenzó a sollozar y ahogó un suspiro.


- Hija, veo tus dudas. Es tu última oportunidad. Decide si quieres dejarlo, eres libre de llevártelo si quieres. Una vez lo dejes, tus recuerdos vinculados a este cuaderno se borrarán. Y cambiarás. Piénsalo bien.


El suspiro se convirtió entonces en un lamento. Extendió su mano y lo tomó de regreso. La anciana la tomó en sus brazos y la consoló con un abrazo.

20140612

¿Por qué "So I thought" de Flyleaf?





"...  el mundo infantil se resquebraja y se derrumba lentamente, cuando todo lo que amamos nos abandona y, de pronto, sentimos la soledad y la frialdad mortal del universo que nos rodea. Muchos se estrellan para siempre en este escollo y permanecen toda su vida apegados dolorosamente a un pasado irrecuperable, al sueño del paraíso perdido, que es el peor y más nefasto de todos los sueños."
 ~ Demian, Herman Hesse.



Me costó decidirme. Después de escribir nueve canciones diferentes en papel, escogí tres al azar y el último tenía justo ésta, una canción muy mía.

Esta canción está vinculada a una etapa de mi vida en la que me tocó dejar para siempre muchas ilusiones y enfrentar la adultez. Duele crecer y madurar por las despedidas: me despedí de mi ingenuidad y dejé de ver la vida en color rosa para verla tal como era. Lo que yo pensaba no era lo que de verdad era. Descubrí esta canción de Flyleaf por casualidad y encajó con lo que sentía en ese momento. Cada vez que la oigo, sé que tomé el camino correcto.