Cuando la música se convierte en inspiración

Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.

Somos un experimento literario conformado por mujeres amantes de las letras y la música. Cada quince días nos alternamos para recomendar una canción sobre la cual las demás non-girly blues soltamos la imaginación y nos inspiramos para escribir... escribir relatos, historias, cuentos, personajes y a veces hasta poemas. ¿Y por qué no pues?

[Publicaciones y canciones nuevas cada quince días]
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20160913

Solo es eso



Las tempestades tienen esa cualidad macabra de dejarte atrapado allá donde te encuentren. Así que he debido quedarme en este sofá y no ir a nuestra cita. Con toda honestidad, debo dejar sentado que tu compañía  nunca me ha hecho ilusión, pero esas dos copas de vino ofertadas por vos, vía mensajería digital, iban a ser una excelente excusa para tomarme unos minutos de descanso.

Con el aguacero de fondo y hundida en este sofá, me he planteado seriamente en volver al informe. He dejado tal pretensión, antes siquiera de mover un músculo para alcanzar el maletín de la computadora. Mañana siempre será otro día y lo que ayer parecía debía consumarse para garantizar perpetuidad de las almas, ahora es poco menos que un archivo que debe ser llevado a la carpeta de los no me importa. Este informe tiene madera de eso.

Pongo la tele. Algo que valga la pena debe estar programado. No encuentro la razón de seguir pagando por el cable, apenas y veo las noticias nacionales y algunos programas entre comida y comida. He migrado a los dispositivos y  a los contenidos on demand. Sin embargo, algo de norte existencial debe tener el  cable, la última frontera de los servicios análogos que todavía algunos dinosaurios de los 90 nos negamos a abandonar del todo.

A bueno volvamos a vos. Sí a vos. Es en serio que ya todo esta olvidado, a decir verdad esto hay que cubrirlo de un manto de olvido.

No te voy a informar los verdaderos  motivos por las cuales nunca más contesté tus mensajes.  La razón fundamental por la que no voy a revelarte los motivos para autoeliminarme de tus días es porque en el  fondo del cajón de mi alma quiero que sigas teniendo un poco de amor propio. En honor a la verdad, es posible que exista tal cajón pero quién sabe alma. Es en serio, detrás de mi y mis yuxtapuestos pragmatismos hay una gota de misericordia o de  simple hastío.

Bueno, reafirmo que no puedo con las demandas de pareja. Debo levantarme del sofá. Viene la seguidilla interminable de comerciales, infomerciales de hierros forrados para adelgazar, fajas incinerantes y artefactos para sacar zumos. Voy aprovechar estos preciosos minutos para tomarme ese brebaje que la industria de los alimentos llama “chocolate americano” que para todos los efectos no es más que azúcar saborizada. Eso ya se sabe. Como también se sabe que el azúcar es cerebralmente tan letal como la cocaína. No, momento; hay algo más letal todavía: las relaciones de mala muerte.


Volvamos a la taza de chocolate. Este será el mayor placer sensual de la noche. También está el tema de tus hermanos. Realmente, Gustavo tu hermano mayor no va a dirigir ninguna revolución, así el Ché Guevara tomara su cuerpo desde el más allá.  Tavo de lo que no quiere hacerse cargo es de la revolución que implica pagar el kínder de tu sobrino,  y por eso anda manifestándose en contra de la privatización de la salud, a favor de la conservación del nahuat, la erradicación de la minería metálica, la protección de la tortuga sideral y otras causas muy nobles y muy humanistas. Me gustaría ver expresiones de esa nobleza con la Lupe tu cuñada a quien veo, y no quisiera verla,  haciendo cuentas como quien reza el rosario en el pasillo de los granos básicos.

Luego viene Rodrigo. Mutis. Más mutis. Sus actitudes fanfarronas a nadie le hacen gracia, ni su andar por la vida siempre de bermudas, zapatillas y calcetas hasta las rodillas. Realmente tus padres crearon un monstruo de la inutilidad y ahora tienen que bancárselo  a el y a la compañera sentimental, a quién lo primero que le vendría bien es un tinte en esas raíces del tamaño de la carretera panamericana y, segundo parar de comprar saldo de móvil a todas horas.

Neto de veras no iba a pasar tres largas horas de domingo confraternizando con esta comunidad.  En síntesis, nada vale la pena que mueva mi culo del sillón para verte y hacer un dating o un conocernos. Nada.

Pero ahora de veras, que el aburrimiento amenazaba con convertirme en estatua de sal o de bilis, según sea como me ha ido el día. Así que dos copas de vino con vos no pintaban tan mal. Bien es sabido por mis amigos imaginarios que no me interesas en lo más mínimo pero que insistes en llamar y en volver. He terminado la taza de chocolate.

Ha vuelto el programa y una pobre mujer debe retirarse cuadras de pellejo de su estomago después de volver de una existencia de obesidad mórbida y de haber perdido más de 150 libras de peso.

Bueno, la lluvia acaba de derribar el 20% del techo del cuarto de servicio. Hay un complot cósmico para no dejarme vivir a gusto esta noche de sábado. Me muero de hambre y no tengo acá abajo las chancletas. Voy a subir por las botas y a explorar.

Fabuloso. Corto circuito. ¿Quién va a venir en medio del fin del mundo a auxiliarme? No, Neto ni sueñes que te vas a convertir en mi salvador, prefiero naufragar  a todo lo que da esta tempestad antes de que pensés que llamarte es una excusa baja para traerte a mi casa y a mi cama. Voy a bajar los térmicos y a quedarme a oscuras. No me gusta tanta oscuridad. Voy a subir los térmicos del segundo nivel.

A tientas camino en la oscuridad de la primera planta y le doy una patada involuntaria a la taza que otrora conteniera chocolate. Se rompe en varios pedazos. Algo bueno tenía que pasar: sí encienden las luces de las gradas. El dormitorio ha cedido a la inundación; la mitad del colchón está empapado. La cortina es un chirajo húmedo. Simplemente, voy a acomodarme en la esquina seca y a ver si a la pobre del programa de cable ya le extirparon todos los colgajos. Bien: el cable también funciona. Deben ser daños parciales.

Mierda. Se han metido dos papalotas enormes. Las voy a sacar solo por que no quiero que esas alimañas se posen en mis ojos más tarde. Has vuelto a llamar, que sí estoy bien, estoy perfecta. Quedamos para otro día. Imposible salir.

Me extiendo como boa hasta alcanzar la gaveta de la piyama. No hay pijamas, debe  estar en la habitación de servicio siniestrada. Voy a dormir desnuda. Oh, sorpresa; hay una camiseta promocional de sopa instantánea en la gaveta de los calcetines. El monte de venus pernoctará aireándose. Siempre reptante, me acerco al closet y bajo una frazada: esta tiesa. Mila olvido echarle Downy. Dormiré con el culo lijado.

Me duermo por 15 minutos. En sueños estaba en Ipanema y llevaba un balón de fútbol lleno de paletas michoacanas. Me encontraba un  niño albino que me decía que eso no se vendía ahí. Yo veía a tres mulatos que tomaban piñas coladas en un chiringuitos y yo me enfurecía fuertemente por que no tomaban caipiriña y acto seguido me  invitaban a una caipirirña. Garota, eh garota me decía el mas feo.

Abro los ojos y el sonido inconfundible de los guecos se hace sentir como si los bichos fueran del tamaño del Lagarto Juacho.

A veces no basta con la noche. Vuelvo a dormir y estoy otra vez en Río.

Relato inspirado en la canción La Muchacha de Ipanema
Fotografía de culturacolectiva.com


20160826

Señorita perfecta


Relato inspirado en Garota de Ipanema
de Caetano Veloso y Roberto Carlos



Me enamoré de Simone el 24 de Septiembre del 2002. La tarde había sido aburrida hasta el momentó en que la ví. De lejos alcancé a ver el baile de sus caderas y fue así como me flechó. Su sonrisa relucía entre las otras y ya no pude mirar a otra, no me culpen porque no pude evitar tener mi mente solo ella. ¿Cómo podría ver a otro lado con semejante monumento de mujer a mi lado?  Normalmente espero unos meses para poder llevarme a alguien a casa, pero con ella fue diferente y esa misma noche me acompañó hasta después del amanecer. Y ya nunca más se fue.


Pienso ahora en las cosas que me atrajeron a ella, pienso en las advertencias antes del desastre: amigos y familiares preguntándome si lo había pensado bien antes de juntarme con ella, mi conciencia diciéndome que el silencio de ella era prueba más que suficiente para ver que lo nuestro no iba a funcionar jamás, que estuviera siempre con la piel brillante y con menos ropa que yo porque era tan fácil dejarla desnuda y que yo hiciera con ella lo que quisiera o verla tan pequeña entre mis manos.


Todo me hizo recapacitar. Entiéndanme y escúchenme: las muñecas son para verlas y no para casarse con ellas. Es mejor dejarlas en el estante de la tienda y seguir de largo.


No se casen con una muñeca. Aun si tiene un nombre de chica Bond como Simone.

20160825

El camino

Aquella noche Judit y Mario fueron a cenar al restaurante que querían visitar hacía meses. Comieron y bebieron.

Mario no lo sabía, pero Judit ha estado pensando en hacer algunos cambios. Ella pronto será otra mujer.

Ellos siempre se han divertido, ambos estaban claros de que pocas personas podían ponerse a la altura del otro y eso los dejaba con la fantasía de ser el uno para el otro.

Bajaron del taxi que los llevo a casa.  Las luces estaban apagadas, pero un leve resplandor salía bajo las puertas de los cuartos de sus hijos. Todos pretendían ser disciplinados, para llegar temprano cada mañana a la universidad y al trabajo.

Mario tomó la mano de Judit y la guió al cuarto. Se besaron, como la primera vez que cerraron una puerta para alejarse de todos.

- Permitime, dijo Judit y fue al baño. Mario se sentó a la orilla de la cama y vio a su mujer desaparecer en el mínimo cuartito del baño. Suspiró.

Al otro lado,  Judit se enfrentó al espejo. Se vio. Cuarenta años y muchas reflexiones después se sentía fea. En secreto se preguntaba si su marido la deseaba. Sospechaba que tenía una amante, pero... ¿A qué hora? El hombre pasaba a su lado siempre. Tanto que hasta era difícil encontrar un tiempo y un lugar para la sana soledad. Se regañó a sí misma.

Estaba cansada. De ella misma, de su timidez, de sus dudas.

Se quitó la ropa. Vio su cuerpo. Recorrió con la yema de los dedos sus caderas, la redondez de su barriga de maitra, escuchó a su marido... "¿estás bien, linda?" dijo el hombre, pensando que su mujer había enfermado luego de la cena.

Judit empezó a caminar, sintiendo el movimiento de sus senos grandes con cada paso que daba. El camino la lleva hacia la cama donde Mario la esperaba. Él la vio llegar y sintió algo tan extraño que solo había sentido siendo un adolescente cuando besó por primera vez a una vecina.

Ella terminó su recorrido y Mario la esperaba ansioso. Él Posó sus manos en las caderas de ella.

"Sos maravillosa" dijo Mario mientras ella cerraba los ojos tratando de no morirse en ese momento.

20160822

Isla

relato inspirado en "Garota de Ipanema, Caetano Veloso y Roberto Carlos,"



















Durante la noche ruidosa explotaron
sonrisas enteras y frágiles, cayeron
inhibiciones decoradas por el tiempo
Pedazos de relatos efímeros, guarniciones
de la isla que acoge, el cuarto que espera.

Bailaron de una almohada a otra y se fueron
la espera y las promesas al oído, basta
de tanto coqueteo, en la isla las palmeras
dicen que se dice lo que quieran,
y nadaron del barco a la arena y
tomaron desnudos y escondidos, el velero
ya se iba y el nudo desapareció en las olas,

olas que suben y que bajan, bañados
por el sol y el calor de la vida que no tenemos,
el sabor de las lágrimas se vuelve alcohol,
este es el sol y el calor que todos quieren, es
la isla en la que nos encuentran, invisibles;
vista solo del azul infinito de posibilidades
que no tienen, espacio cerrado de días,
sonrisas enteras que no existen sino en la isla,
cayéndose el sabor a agua salada, permanente
el sudor que se seca de caras deshinibidas.


20160815

Garota

Soy violenta.

Lo lamento, es así, no soy una mujer demasiado suave, a veces se me ha acusado de anti cursi y anti girly. Es cierto, yo he abonado a esa imagen.

Pero hay una parte mía, algo blanda, algo soft, algo esponjadita. En esos momentos, cuando un poema se me instala en la mente y logro calmarme y no pongo barreras al mundo que se me acerca algo mágico sucede. La música me atrapa en su tranquilidad, en su armonía.

Por eso, y solo por eso, esta quincena mis compañeras y yo escribiremos inspiradas en una de las grandes canciones de todos los tiempos, Bossa Nova, Caetano Veloso... Garota de Ipanema. Porque al final, sentirse linda es un derecho humano.

Que disfruten.