Cuando la música se convierte en inspiración

Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.

Somos un experimento literario conformado por mujeres amantes de las letras y la música. Cada quince días nos alternamos para recomendar una canción sobre la cual las demás non-girly blues soltamos la imaginación y nos inspiramos para escribir... escribir relatos, historias, cuentos, personajes y a veces hasta poemas. ¿Y por qué no pues?

[Publicaciones y canciones nuevas cada quince días]

20141015

Non-Girly Blue y la catarsis









Siempre me gustó la música. Uno de mis mayores logros académicos fue recompensado con una grabadora, otro con un Discman y otro momento feliz de mi vida resultó en un mp4 player. Siempre me gustó escribir, pero pensé que no lo podría hacer porque no me consideré nunca capaz de escribir algo bueno. De repente, comencé a llevar un blog por allá por el 2007. No lo seguí y me fuí a Twitter. Allí vi que existían personas que escribían por el puro placer de hacerlo, leía las entradas de Non-Girly Blue después de agregar a Flor y quedé encantada. Allí estaba la clave: escribir inspirada por la música sonaba como algo natural y maravilloso.

Cada entrada al blog la leía con ansias, como quien espera una carta de amor. Ví que tenían escritores invitados y pensé en preguntar si aceptarían una entrada porque me llamaba mucho la atención y quise experimentar. Al poco tiempo, me contestó Flor y después me ofreció unirme al equipo. No podía creer tan enorme suerte. Ellas... mujeres consumadas en sus carreras, en los medios, me preguntaban si me quería unir a su blog. Me sentí pequeñísima y afortunada. Después de todo, soy una desconocida y no trabajo en nada relacionado con medios ni estudio eso. Sólo comparto el mismo amor por la música y escritura con todas las Non-Girly Blues.


La primera canción que salió para escribir cuando entré fue "Promises" de Fugazi. Debo confesar que me costó mucho encontrar una idea. Soy de esas personas que se imaginan los videos de las canciones cuando las oyen. Pero con "Promises" no fue así, porque el género no era nada parecido a lo que normalmente escucho. Y sin embargo, logré dar con la idea. La mastiqué, la devoré y la preparé hasta que tomó forma y salió la historia. Y luego me dí cuenta que en la historia quedó algo de mí.


Así fue con todas: en cada una quedaba un pedacito de mí. La más personal fue la que recomendé yo misma, fue "So I thought" de Flyleaf. En esa canción pude dejar salir muchas cosas hasta que mi mente quedó clara como un cristal. Al terminar de escribirla, sentí que me había quitado un enorme peso de encima y agradecí la oportunidad de escribir, de compartirla y de sugerir la canción con la esperanza que las demás sintieran lo mismo o al menos lograran sentir... algo.


No conozco personalmente a todas las que conformamos Non-Girly Blue, pero me siento muy cercana a ellas. Tuve el placer de reunirme con Flor y Mariana, descubrí que después de todo, tenemos mucho en común.


Es difícil encontrar el tiempo y el lugar para escribir, sí. Pero no es imposible. Escribir para Non-Girly Blue me ha ayudado a re-descubrir mi lado creativo, que tuve abandonado por tantos años. Dejé de ser yo misma cuando dejé de dibujar y escribir. Estoy volviendo a hacerlo, estoy recuperando una parte de mi ser y estoy infinitamente agradecida.

20141013

Un año de NGB. "In My Place".







       No soy escritora ni mucho menos, soy solo un esbozo de principante poeta, de letras abusivas que se diluyen en el teclado de mi computadora, de ideas mal dibujadas que tratan de formar coherencias y darle significado a un mundo, uno que no entiendo, uno que mi cerebro lee mil veces, uno donde mi corazón dedica letras a otros corazones… en fín, simplemente humanidad queriendo ser expresada.

       No recuerdo ni dónde ni cuándo fue que la Flor Elisa me contó de esta idea. Sin duda fue entre cerveza y cerveza… en una de esas noches de “perame… te voy grabar porque… porque esa idea me parece interesante” y en mi intento de mantener la sobriedad prendía el grabador del iPhone con la ilusa intención de “recordar” al día siguiente esas ideas brillantes que se diluyen con la bebida… 

       En fin, ha sido un año largo. Desde mi auto-exilio para huir del corazón a Honduras, desde la expatriación impuesta a Guatemala para entender qué hacer con mi vida… hasta las visitas mensuales a esa tierra dueña de mi corazón, a esos chats en Facebook, a mensajes privados en Twitter tratando de coordinar qué hacer y cómo seguir este proyecto, así Non-Girly Blue es de esas ideas que cuando las oís, lo único que respondes es “¿Y por qué no pues?” y terminan siendo de esos proyectos que agradeces haberte involucrado, que aunque se hace difícil sentarse a escribir, agradeces haberte embarcado con la maravilla de mujeres que lo componen.

       La vida es eso que recordamos con canciones. Sin duda, Non-Girly Blue no es mi playlist favorito, debo aceptar que en cada recomendación es un reto. Un reto a decir “Va pues, voy escuchar esa canción de los Héroes del Silencio que ya no quiero volver a escuchar”,“Voy escuchar 36 veces Paint It Black de los Rolling Stones, y escribir por más de 2 horas”, de abrirse un poco la mente y escuchar No es serio este Cementerio de Mecano, y aceptar que es la historia que más me gusta, de afirmar que “Jamás voy escuchar a Therion, porque definitivamente YO NO OIGO ROCK SINFONICO!!” y después arrepentirte de negarte la oportunidad de escuchar algo diferente y escribir algo diferente, solo para variar pues... “De quedar traumada y querer vomitar cada vez que escuche Heroin de The Velvet Underground, porque nunca la entendí y el único producto fue una verborrea…” No, no es fácil, pero es divertido salir del comfort.

       En fin, es un proyecto que como dice la Ka Erre, no es por la gloria, ni por la fama, ni por el ego de “ay si ay si soy escritora”. Es mas bien la humanidad que se desborda, que abusivamente presta palabras al español y al inglés, presta inspiración a canciones y decide cobrar vida y manifestarse en historias. Así, así estoy escribiendo desde una cama que no es mi cama, desde un lugar que no es mi lugar tratando de describir lo que ocurren en mi lugar interno, tratando que describir lo que pasa por esta percepción humana.


       Gracias por leer.



NGB.DA20141013



Música, historias y mujeres... desde hace un año

Hace casi 2 años, un día, Flor me dijo... tengo una idea y quiero que formes parte de esa idea... y aquí estamos, fue ella la que se encargó de convocarnos a Delmy, Carol y a mí. A veces me desesperaba, como suelo desesperarme, ante el ritmo lento del trabajo en conjunto, confieso que quería que se lanzara el blog rápido y no, no es lo que yo quiero, es como deben ser las cosas... pasaron 8 meses y hubo un momento en que pensé que no lanzaríamos nunca el blog. Por supuesto, eso es porque soy una desesperanzada, soy impaciente y de remate también soy incrédula.

Luego en menos de 15 días dijimos.. "Hoy si" y ese "hoy" fue el 13 de octubre... hace un año.

Escribir desde la música me encanta, ya había hecho el ejercicio de escribir en mi blog, desde hacía 4 años y sabía que ese ejercicio da satisfacciones que no tienen nada que ver con la idea errada de los escritores: dinero y fama. No... cuando una escribe en un blog no está buscando el reconocimiento de la comunidad "artística", lo hace porque es lo que una puede hacer con lo que nace, con lo que está dentro de una, porque, al menos en mi caso, se siente que se va a morir si no se escribe.

Luego, a los meses, empezaron a llegar otras mujeres: Mariana, Paty, la otra Belloso e Ivonne.

Y la vida siguió el curso normal, tanto que a veces perdemos el ritmo por adaptarnos a otras músicas (el trabajo, las familias, la vida misma) y se nos pasan las semanas y no escribimos, se nos pasan las recomendaciones, pero no importa. Es un gusto saber que cada una anda ejerciendo la vida, para luego traer historias a este espacio no solo de mujeres, sino de toda aquella persona que quiera leer, colaborar o sugerir una canción.

En lo personal me alegra estar aquí, con mis compañeras y con los que se acercan a leer, ayer Delmy lo comentaba por ahí (y honestamente no había caído en la cuenta) somos una comunidad, para mí esta revelación fue muy especial, a mi, que nunca he logrado sentirme cómoda en "comunidades", me ha dejado alegrías estar aquí.

Ayer estaba pensando en el recorrido este y siempre que me preguntan qué relato me ha gustado más escribir pienso en "Sentate, te voy a contar una pasada", inspirada en Nombre de Guerra, de Héroes del Silencio... Flor fue quien  propuso la canción y confieso que me costó encontrar la manera de contar esta historia que está basada en hecho real. Es, en el fondo y en cierta forma, un homenaje a la familia de mi mamá, pues su personaje principal es una versión infantil de mi abuela. Escribir este relato fue liberador y me llenó de alegría el día que alguien muy especial y cercano a mí me dijo que era de "lo mejorcito" que me ha leído, no me alegré porque haya notado la técnica o esas cosas que no son el alma del retalo, sino porque algo de mí le ha llegado al corazón a otra persona. Mi abuela sigue viva en alguna forma cuando alguien lee de ella y eso no tiene precio.

También han habido canciones que no he podido hacerlas historia, por varias razones, pero la que más me dolió no poder usar fue "Still" de Alanis Morrissete, irónicamente yo la propuse. Pero ni modo.

La vida sigue, la música no se detiene, seguirá apareciendo en cada rincón de nuestras historias personales, así ha sido desde tiempos inmemorables, por supuesto seguiremos escribiendo sobre ella, seguiremos encontrando nuevas historias y más canciones que suenen no solo en nuestras cabezas. En mis tiempos más solitarios, cuando no veo nada bueno en este mundo, agarro mis audífonos y escucho música, esto desde que era una adolescente, mi mamá notó (a mis 12 años) que me encantaba la música y me regaló para una navidad un pequeño radito blanco y este fue mi primer dispositivo musical personal. La primera canción que escuché en aquel radito fue "Mad World" de Tears for Fears. Este día quiero compartir con ustedes esta versión más reciente. El mundo deja de ser malo con música.

Felicidades Non-Girly Blue.


20141012

#UnAñoDeInspiración

Como ya es sabido, por la crónica de @sinrevelar, que pueden leer aquí; desde que nació la idea, hasta que publicamos el primer post en NonGirly Blue, pasaron más de ocho meses.

Y ahora que lo pienso, de no haber sido por la presión que @Accidental_ y @sinrevelar ejercieron durante todos esos meses; ahorita no estaría contando esta historia.

Y esta historia tiene mucho que ver con creer, con pasión, con música, con inspiración, con amistad. Otra vez, con creer. Porque nos reunimos con @carolmonroe y las otras nenas ya mencionadas anteriormente y juntas creímos que sí, que se podía hacer algo. Y desde el principio supimos y tuvimos bien claro que no pretendíamos hacer literatura, sino simplemente, lo que nos gusta:

Oír música y escribir.

Y en el paso de los días, las semanas y los meses; se fueron sumando más NonGirlys: @Beiioso, @Patytrigp @NoMienta y @iojiki. Y cada una de ellas trajo su gusto particular por la música, sus ganas de escribir, de inspirarse, de ser parte de esta comunidad pequeña en la que nos hemos convertido. Y cada una trajo su forma particular de ser, de ver la vida, de compartirla, de poder transformar la inspiración de otros en su propia inspiración. Y cada una trajo un reto que cumplir con cada canción, la idea de superarse a uno mismo con cada publicación.

Y claro, también están los resultados de cada una de esas canciones e historias. A la fecha, entre ocho mujeres, hemos escrito casi cien relatos (87, si he hecho bien la cuenta). Hubo algunos retos imposibles de cumplir, como en el caso de No Es Serio Este Cementerio, una canción que yo misma recomendé y con la que nunca pude escribir nada.

Y por allí vinieron los retos de las canciones WHAAAAT??? que no pude entender al principio, pero que al final inspiraron los relatos que más me gustó escribir.

Esta No Soy Yo. Inspirado en Copy of A de Nine Inch Nails. Esa canción me hizo entrar en trance. La escuché por más de una hora con audífonos. Eran las seis de la tarde del día antes de mi cumpleaños. Y resultó que no era yo, era una copia de mí. Una manzana.

Quasi Una Fantasia. Inspirado en Wine of Aluqah de Therion. Mariana, Mariana, Mariana, qué miedo con esa canción. Nunca imaginé que fuera a resultar uno de mis relatos más queridos y que fuera a aparecer por allí el querido Beethoven.

El Personaje. Inspirado en esa canción extrañísima que nunca entendí cómo se llamaba pero que iba más o menos así 45:33 - LCD Soundsystem. Gracias Delmy. Me la pusiste difícil varias veces.

* La foto que adorna este post es uno de las primeras ideas de logo -o lo que haya sido- para el blog.

20141011

Me uní.

Por una serie de sábados del 2013 fui a un curso sobre redacción creativa y actualización ortográfica. "Solo" de solamente ya no lleva tilde, noticia que aún me sorprende.

@FlorsyPower me escribe un día. Que nos conocimos en aquel taller/curso de readcción creativa, que si quisiera participar/unirme a Non-Girly Blue. Y le dije que sí, que ya las seguía, que chivo. No le dije que en mi Timeline me habían aparecido links que al cliquear me llevaron a un nuevo espacio en el que yo podía leer y escuchar música, y encontrar conexiones que son obvias entre historias y palabras y las canciones de distintos grupos, cantantes, géneros, etc; que por eso las seguía. Me pareció un blog que además de colaborativo era muy orientado a escribir y a escuchar música, a compartir las historias detrás de la música. 

Me uní. Me uní a los emails, a las propuestas, a las pláticas que nacían sobre qué significa la música para cada una, ideas, reacciones, percepciones, y me quedé con ganas de tomarme una michelada un sábado con@CarolMonroe @sinrevelar@Accidental_ @Beiioso @NoMienta @iojiki y @FlorsyPower. De hecho, si no me equivoco, ellas lo hicieron sin mí. Ah! Y a los hombres que han sido invitados, aprecio el interés y la lectura. 

Escuchamos la música, nos leemos, escribimos, y a veces escribimos sobre escribir inspiradas en una canción, tipo ¿cuántas veces la escuchás? ¿Qué te pareció? Cada uno de los gustos, selecciones, géneros... Y las canciones wwwhhhhaaaattt, como decían entradas anteriores a esta (esta, la mía que llega tarde a la fiesta de aniversario, #UnAñoInspiradas).

Que no sea algo que yo escucho normalmente, como Therion o Fugazzi, no significa que no las puedo escuchar, apreciar; escuchar en estas canciones emociones que me muevan a hacer algo, temas que asocio con otras palabras.. Y allí voy... Y saco cuentos, o historias, o al menos eso trato, yo que no escribo cuentos o relatos y hasta me regañaron que yo soy más crónica, dicen... Un ejercicio, literario o creativo, un espacio para probar y divertirse y escribir diferente a lo que uno escribe en otros espacios. 

Que siga otra año más de recomendaciones e intercambios e ideas e historias y música.. Y nuevas ideas, y más, que vienen de este colectivo de mujeres que me dan ganas de leer y escribir y escuchar más cosas. 

Y, bueno, recuerdo que Con Nombre de Guerra me costó, le di vueltas; la escuché y volví a escuchar.. Recuerdo que Candlebox me dejó pensando y la escuchaba por ratos y un día me senté y salió quizás el texto que más me gusta... Y me pregunto si algún día voy a publicar  mi relato de Le Festin; que ya pase de una serie de borradores a un post, puntual. No sabemos, al final. 

20141005

El recuerdo que quería borrar

Relato inspirado en "Luz de día" de Enanitos Verdes.

Si pudiera borrar un recuerdo sería el de aquella canción, siempre me cayó mal. No sé por qué, en general me gustan las canciones de amor, pero esa está ligada al recuerdo de un mal amor de cuando era una mujer muy joven.

Los ingredientes hervían a borbotones y ella danzaba al ritmo de la radio, era una diva de la cocina, en especial cuando sabía que Mario llegaría a comer, aquella época de pobrezas no desestimaba la creatividad y cuando se puso a tocar cacerolas se armó de valentía y se puso a hacer una sopa de pollo. Todo iba bien, hasta que los primeros acordes pastosos de aquella canción empezaron a sonar y ella no logró llegar a tiempo a la perilla del radio para cambiarla. Era demasiado tarde. El recuerdo había llegado.

No recuerdo su nombre, es increíble, solo recuerdo el peso de su cuerpo sobre mí y que puedo decir, sin miedo, que la primera vez que tuve oportunidad de sorprenderme con la sexualidad fue con él, por supuesto, ya había tenido sexo antes, pero él me arrastraba a la orilla del desamparo envuelta en la desnudez y la desfachatez. Me sentí en sus manos la mujer más hermosa. 

Metió la cuchara de madera para sacar algunas verduras y verificar que estuvieran cocidas adecuadamente, era en vano, quería pensar en otras cosas, pero en su cabeza había una sola cosa: molestia. No sabía por qué, el tipo se había ido hace tanto tiempo, que no recordaba cosas esenciales como su nombre, su rostro o su forma de roncar al dormir. Solo sabía que, además del abandono del que fue víctima hace más de diez años, lo que le atormentaba es que jamás al infame le gustó cómo cocinaba. El muy atrevido.

Marío ya va a venir y no tiene por qué enterarse de este mi mal humor, nada tiene que ver él con mis malos recuerdos y mis pelazones mentales, además, fue hace tanto tiempo, jamás pienso en lo que pasó, a menos que suene esa estúpida canción.

Ella estaba de mal humor, mientras tapaba la sopa se le zafó la manta y al tratar de evitar que se cayera al suelo la tapa, se quemó. El ruido y desparpajo espantó al gato que era testigo de la sopa, de la canción, del recuerdo y el mal humor. El pobre animal se fue con una corridita graciosa a meterse bajo la cama, era un genial espacio para esconderse de las neurosis de su dueña.

Y porque puedo mirar el cielo,
besar tus manos,
sentir tu cuerpo,
decir tu nombre...

¿Cómo es posible que me irrite tanto esa canción? El tipo ni siquiera fue tan importante en mi vida... creo que estuvimos juntos menos de dos meses... prácticamente lo que hizo fue darme algunos orgasmos y joderme la canción.

Regresó a la cocina luego de mojarse las manos que se quemó con el vapor de la olla llena de sopa, pensó que era una suerte que no hubiera arrojado la sopa sobre sí. Una quemada de esa magnitud sería fatal, pero peor aún... No tendrían qué almorzar aquel día. Le partía el alma pensar que no le daría de comer a Mario.

Soy una ridícula.

Porque puedo ser luz de noche
ser luz de día 
frenar el mundo por un segundo

Algo pasó cuando terminó la canción... escuchó la llave de Mario que entraba en la cerradura, ella corrió a la sala del apartamento a encontrarlo, él entró y traía entre sus manos nada más que un libro que le acompañaba y al verla sonrió, ella lo besó en el pacífico silencio de una mala canción. Sintió los brazos de él rodeándole la cintura y cómo le devolvía el beso.

Ella estaba feliz de verlo... "La sopa ya está". Él se sintió aliviado de escucharla, traía mucha hambre. Se acercó a la cocina y llevó a la mesa los platos que ella sirvió. Ambos se sentaron ella jamás volvió a recordar al tipo de antaño... por si acaso, procuraría no volver a escuchar aquella fea canción. La vida era buena. Ahora.

20140924

Keomara


Relato inspirado en
"Paper Trails" de Darkside



En las sombras, alcanzó a ver sus ojos. La presa se movía como en un sueño: lenta, segura, hipnóticamente ligera. Siguió arrastrándose entre el fango, moviendo las hojas en el agua, husmeando el aire. El cazador no despegaba los ojos de ella, era una bestia hermosa, oscura y valiosa. Sólo su piel negra le aseguraría un lugar importante entre los suyos y ante todo, la admiración de Keomara.

Midió su respiración: ni mucho para que sonara, ni muy poco como para perder la concentración. No se dio cuenta de cuánto tiempo pasó así. Esto ya no era un asedio. Parecía un cortejo. Llegó a admirar al animal que tan bien se fundía con el ambiente. Su cola dejaba una estela de estrellas en el agua, delicada y siempre en movimiento. En un segundo, creyó ver que la pantera volteó la cara y siguió caminando. Su corazón dio un vuelco y se ocultó detrás de un arbusto. Esperó lo que pareció una eternidad y contuvo el aire, sus pies eran de piedra. Esta era su oportunidad. En un instante, tomó su arco y lanzó una flecha. Cortó el aire y la hirió al lado izquierdo de la cara. Un rugido ahogado y zarpazos al aire le dijeron que había sido descubierto. Saltó hacia la pantera, pero ella era más veloz. Intentó sacar otra flecha, sólo para ser aplastado por una garra directamente en el pecho. Movía sus piernas, tirando patadas, intentando salir de ese abrazo que terminaría con su vida, desesperado, queriendo respirar y hacerse humo para escapar. Vio como esos ojos amarillos lo congelaron y decidio abandonarse y dejar de luchar. Sólo esperaba que le llevaran su cuerpo intacto a Keomara. Que le dijeran que sí, que fue valiente contra la pantera y que a pesar de haber muerto, siempre peleó hasta el final aunque no fuera verdad.

El peso en su pecho se fue y la pantera corrió hacia lo más profundo del pantano. Sin creer en su suerte, el cazador se levantó, derrotado pero aliviado y feliz de seguir vivo, apestando a miedo, corriendo hasta donde sus piernas le permitieron... hasta que llegó a la villa un par de horas más tarde.

En la villa, no sostuvo la mirada de nadie. Lo consumía la vergüenza. Estaba seguro de poder vencer a la pantera, de ganarse el respeto del padre de Keomara de una vez por todas. Llegó a su lecho en el suelo y al momento vio que Keomara estaba en la entrada. La vio cansada, con una sonrisa torcida que no lo alegró. Tenía un corte profundo en la mejilla izquierda.

20140911

"Ventura Highway" - America



Ella caminaba sola. Siempre ella. Siempre iba sola.
Entre caminos de ardiente asfalto gris
Ella pintaba el mundo con sus colores.
Así iba ella. Pintando, ella sola y en silencio.
A veces le sonreía a una hoja
O le decía adiós a alguna nube viajera,
De esas nubes que vuelan de prisa sin decir a donde van.
Así caminaba ella.
Cuando una hormiga se le atravesaba en el camino,
Ella sonrería y la dejaba pasar;
No tenía prisas por llegar
El camino siempre estaría ahí
Y ella siempre iba a querer caminar.

Ella caminaba con la cadencia de la gravedad
No había porqué resistirse ante algo tan natural
Y cuando el sol brillaba demasiado, 
Cualquier sombra minúscula resultaba bien.
El calor o el frío o incluso la lluvia eran buenas.
Y Ella así era feliz.

A veces los pies se le aceleraban,
Y caminaba como queriendo correr,
Como queriendo llegar a un lugar en calma
Donde la mente pudiera viajar, millas más allá
Años Luz.

Hasta que Ella (otra) apareció.

Ella (otra) caminaba, no caminaba: flotaba
Así Ella (otra) caminaba - digo - flotaba
Y Ella la vió.
No se contagió.
Se enamoró.

Ella (otra) era el reflejo de un alma calma
De un alma calma Ella tenía anhelo.
Mientras Ella (otra) parecía siempre ocupada,
Ella suspiraba en la esquina de un cajón
Así Ella suspiraba. En un cajón, y en silencio.

La agonía de Ella por querer acercarse
Mientra Ella (otra) parecía nunca darse cuenta.
Ella dejó de caminar con calma
La ansiedad de la curiosidad de apoderó de Ella.
Ella (otra) no tenía ni curiosidad
Ni sabia de Ella.

Ella (otra) habitaba en otro nivel
Una nivel poético, misterioso y equilibro Ella (otra) habitaba
Donde no había nadie más.
Un nivel lejano y desconocido
Donde sólo habitaba Ella (otra)
Un nivel donde Ella nunca subiria.
Aun dibujando escaleras imaginarias
Y pintando corazones de amor por doquier.

Ella había encontrado un nivel gris.
Un nivel gris había encontrado Ella sola.
Y sola como siempre iba, ahi sola subió.
Donde sola subió, ahi se quedó.
Con sus colores, sus hormigas, sus hojas de colores
Y sus nubes viajeras que nunca dicen a dónde van.

Pero de igual manera Ella les dice adiós.



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NGB.DA20140911

20140903

"Papertrails" - Darkside




Despierto sobresaltado. Gotas de sudor se escurren por mi cabello. El corazón palpita estrepitósamente, como si quisiera salir galopando de mi cuerpo. El día se oculta en un atardecer gris y la penumbra me envuelve. Me acuesto nuevamente en una cama vacía, cierro los ojos tratando de calmar mi mente, dejando que la oscuridad lo inunde todo, cuando un susurro me sobresalta. Una voz susurra palabras que no entiendo. Trato de afinar el oído pero no logro descifrar lo que dice. Sí, es su voz, no tendría que entender las palabras para saber que es ella quien me arrulla en susurros. Ella quien está siempre presente en suaves caricias. No, no es un sueño. Soy esclavo del recuerdo, de la permanencia involuntaria de sus besos, sus caricias, de su cuerpo intacto; de esos rastros invisibles arraigados en mi mente y en mi cuerpo que se magnifican en la penumbra infinita de los días mientras espero su regreso.

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NGB.DA20140903

20140902

Brighton Beach and Cobblestones





Short story inspired by “Ventura Highway” - America

End of summer sky
Summer is about to end, you could feel it then and you can feel it now. Clara is the only one one dumb enough to drag out a light jacket, ‘cause of how cold she get. Her thoughts are scattered so much that in the midst of a new experience, one that will take years in the making, all she can make out is this serenity of being home away from home, like that song by O.A.R. And you can’t wear white after labour day, they say. It’s the begining of an indian summer which brings the hype of a new semester, a first year at University, not unlike like that first kiss in a damp garage back when she was 14. There’s something about her teenage years that lingers still in the tone of her stories and the passions she’s feeding and building. But, yeah, everything’s a whirlwind exept the sight of old friends by the river banks. European cities have a knack for illuminating public places by night so much that you feel in the corridor of your desire.

It didn’t matter who those new guys where, the radar was off; the focus was the laughter in Clara’s mother tongue and the sounds of music that wasn’t playing. It had been long since they all saw each other, and the wood under her of the bridge over the Seine was new to her senses which amiably called the strangers drinking not far. A couple, Paps and Jean-Michel, they were intrigued by the spanish speaking young people, introducing their wine and their marijuana to them. Clara smoked and flew over away from their spontaneous conversations, resorting to dancing with her best friend. They were, they claimed, in a scene from Everyone Says I love you.

And they walked the length of the night that stretched, the boats beaming with moonlight besides the river banks, and he stood in front of her. He didn’t know who she was but, listen, she said, How come they did not have a boat? They should, now, shouldn’t they? However unprepared, without any weapons, they may be, they should still proceed to steal it. But how? Oh, the others kept walking, they have to walk behind them or else they will end up losing a fight against Madrid.

Laying against the cobblestones of old Europe, he taught her the concept of concert envy saying “There is more concert envy than there are good concerts”, as they discussed the etymology of English expressions such as “I can see where you are going” and all sorts of idioms that are not meant to be taken literally, please, but there is so much comfort in losing yourself in translation, isn't there? Especially when you find yourself in his or her beliefs, so much that you feel like grabbing that exclamation with your hand and owning it. “Your words are mine, you are speaking for me”, and it’s not the drugs, nor the wine, nor the summer breeze that leaves with Labour Day. Oh, his hand was the one to reach out and make hers write.

The days that follow are greyer, announcing the autumn of her stability. They don’t really have a means to speak or call or talk or cheer, let alone write together and see each other. She should just turn the page, as she was told to do. These swift and passing romances are meant to travel through you, and not linger. Should they linger, Clara knew, she’d fall against the limits between he and she, unable to translate the things that separate them. But it’s not about him, although she doesn’t know: it’s the changes and the foreign languages, is losing touch of her 14-year-old-voice, and not finding the warmth of a home away from home. It’s moving through places deliberately as she moved away from feelings and emotions. It’s the trouble of understanding your emotions. Parting with the difficulty of doing so, choosing to indulge in the fantasies, the utopian lyrics of your ups and downs. It is not knowing it has little to do with him and so much to do with you, ignoring what will take you to Brighton Beach. Laying down, under the sun in the cold May air, you will know you can’t ask for anything that you cannot give yourself first, can you?

20140831

Dolor de cabeza

Relato inspirado en "Paper Trails" - Darkside


La camioneta debía de mantenerse limpia, ¿qué era ese olor? ¿Habrán metido a los perros sin su consentimiento? En esas idas a natación de los niñas seguro. Rosa María no se daba cuenta de que no era ninguna falta de respeto hacia ella el hecho que no reconocía en su carro grande aquel olor a asientos de cuero y aire acondicionado, reconociendo únicamente el cambio de humor que le había causado. Ya le habían, los niños, amargado su ida al súper y encima estaba todavía todo lo que tenía por hacer. ¿Se habrá tomado las pastillas para la presión? Recordaba su lista de súper, ubicándose en los pasillos, llenando la carreta, pero no recordaba si se había tomado las pastillas, y no se sentía bien, el dolor de cabeza creciente. Ojalá no vaya a pasar a mareos en medio de la incomodidad de la Torre, justo sobre la Avenida Las Ámericas, encima de que iban a ser las 5 de la tarde y el tráfico era tal en la ciudad que había sido su hogar por la mayor parte de su vida que iba a agotar con su paciencia. Un día más, un día a la vez.

Por lo menos esta vez no cocinó ella. Las niñas tenían antojo de pastel azteca de su mamá, pero Rosa María ya había dado órdenes de que se recalentara la paella de la cena que había dado hace dos días. Que qué rico te quedó, Rosa María, y ¿quién lo decoró? Pues, ella, ¿y quién más? Esto es lo que ella hace, esto que se alcanza a ver: la elección de la vajilla, las flores, los arreglos, la combinación de los manteles con las servilletas con los portaplatos, y el trabajo en la cocina del que siempre se queja pero no puede negar. Porque es lo que más le gusta, es lo que produce y lo que más consume.

Acostada en la cama, no sabe qué pensar de que mañana empieza su curso de cocina en el IFES de Guatemala. Si no fuera por Raquel, que conoció a través de amigos del trabajo de Miguel, no habría encontrado esto del diplomado en cocina y decoración de eventos. ¿Quién sabe? No va a ser como en la universidad, entonces no sería una carrera sin terminar. Será eso, un curso que va a completar, o una serie de cosas nuevas. Rosa María no anticipa ni imagina la cantidad de trabajo en grupo y la producción extensa de recetas propias. No concibe la imagen de todas las noches que va a llegar a su casa a pedirle ayuda a sus hijas a transcribir sus recetas a la computadora, explicando que es para su recetario. Ni puede ver los rostros de los personajes nuevos que se le sumarán a su vida, que en las tardes de cocinar en la casa de Rosa María y Miguel llegarán a ser caras conocidas para las niñas, las hijas. Tampoco ve venir esas risas de complicidad, su manera tan cercana de hablar de otro, de alguien meno; lo que viene de un intercambio en base a interés, cosas que enseñar, cosas que aprender, todo lo que encuentras cuando dejas algo.

Rosa María descansa en su cama matrimonial, lentes engordados por la miopía de los años, camisón escondido debajo de su cobija, brazo que cambia los canales reposando en la almohada, y no sabe qué esperar del IFES y de mañana. Ya, por lo menos, fue al súper y salió de otros mandados pendientes. Ya, por lo menos, sabe que se tomó su segunda pastilla y el dolor de cabeza se ha diluido un poco

entre otra noche normal de día semana donde los Méndez. Las niñas entran, con cosas que decir y que pedir, tentadas a acostarse con sus papás; pero a Rosa María le duele aún la cabeza y les dice que vayan a dormir. Rosa María y Miguel no se van a dormir todavía, pero es como que si hicieran de caso de que el otro está dormido, ausente.




20140820

Doña Yolanda

Relato inspirado en "Le Festin" de Camille


Doña Yolanda era una abuela con corazón de gran dama y maneras de señorita. Sabía Francés e Inglés, estudió en California en su juventud, tuvo su boda exagerada de encajes con luna de miel en México y autógrafos de Pedro Vargas, era socia del Club Tecleño donde me llevaba a comer copas de sorbete con merengue y tenía citas semanales con sus amigas del Colegio de monjas de donde había salido para ir a tomar el té y conocer a los nuevos nietos de las demás (por supuesto, yo, como buena nieta celosa que era, tenía la obligación moral de romper las fotos de estos nietos ajenos porque no me podía consentir sino sólo a mí), tuvo que aguantar miles de queridas de parte de mi abuelo con la mirada digna y orgullosa y era asidua lectora. Pero no conseguía cocinar. Se le quemaba el agua del café y doraba los fideos en aceite sin cocerlos.

Decía que su único arrepentimiento era no aprender a hacerse pasteles para saborearlos cuando quisiera.


Tenía debilidad por las cosas dulces: íbamos a comer melocotones flameados a su restaurante favorito, a ver el carrito de los postres y escoger entre un cardenal con fresas, un pastel de queso, un trozo de Selva Negra o un flan de coco bañado en caramelo mientras el mesero me llamaba por mi nombre y me daba una rosa y un dulce.

Más avanzada en su edad, mi abuela escondía turrones de Alicante con almendras en sus gavetas, lo que perfumaba su ropa con un olor a miel y yo iba a abrir las cajas para sacar trozos poco a poco sin que se diera cuenta y luego compartirlos con el resto de la familia. Los atesoraba con devoción obsesiva, más valiosos para ella que collares falsos y joyas de fantasía.

Oía a Mario Lanza y Plácido Domingo, a Frank Sinatra y a Nat King Cole... Se perfumaba con Yves Saint Laurent y Chanel, pero sus cremas favoritas eran sencillas y sin marca. Todos sus ungüentos la hacían oler a nata con azúcar y vainilla. Ahora la vainilla tiene su nombre.

Extraño sus manías de reina, sus manos suaves y nudosas, sus abrazos justo antes de acostarme cuando  recitaba de forma dramática partes del "Nocturno a Rosario" (... Adiós por la vez última, amor de mis amores, la luz de mis tinieblas, la esencia de mis flores, mi lira de poeta, mi juventud.. adiós!) y sus mimos.

Me dejó el romance y la nostalgia, el orgullo y el silencio placentero de leer un buen libro o saborear un buen chocolate, las aspiraciones de artista y la placidez de saberme querida y única. Por ella, los suspiros no son sólo una forma de respirar, son la nostalgia transformada en azúcar y merengue.