Cuando la música se convierte en inspiración

Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.

Somos un experimento literario conformado por mujeres amantes de las letras y la música. Cada quince días nos alternamos para recomendar una canción sobre la cual las demás non-girly blues soltamos la imaginación y nos inspiramos para escribir... escribir relatos, historias, cuentos, personajes y a veces hasta poemas. ¿Y por qué no pues?

[Publicaciones y canciones nuevas cada quince días]
Mostrando las entradas con la etiqueta aniversario Non Girly Blue. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta aniversario Non Girly Blue. Mostrar todas las entradas

20151018

Not so blue

Relato inspirado en Azul Oscuro, de Zurdok.

Por: Mariana Belloso






Mandy sale corriendo del auditorio. La clase se atrasó y debe apurarse para llegar al trabajo. Mandy es periodista y trabaja en la redacción web del periódico más prestigioso de la ciudad.

Corre por los jardines, la mochila en un brazo y varios papeles en el otro. La melena obscura y abundante se mueve a uno y otro lado. Viste botas cafés, falda azul y suéter celeste. Mandy quiere ser una chica formal.

Al entrar a la redacción saluda con prisa, sube las gradas y llega a la sala asignada para el área web. Lo primero que encuentra es la isla del IT Crew. Los chicos de soporte son sólo dos, pero se encargan de todo, desde el diseño y mantenimiento del sitio, hasta resolver los problemas con las computadoras y tabletas del equipo. Cada día, cuando Mandy llega, lo primero que ve es el espacio de trabajo del equipo de soporte. Cada día, al llegar, a la primera persona que ve es a Phillip.
Mandy se aparta la melena de la cara y saluda a Phillip con su mejor sonrisa. Él apenas levanta la cabeza para devolverle el saludo y continúa trabajando. Phillip es un poco mayor que Mandy. Se encarga de la programación y el back end en el sitio del periódico. Es serio y reservado, además de excéntricamente formal. Parece un escolar disfrazado de abuelo, cubierto de tweed.

A Mandy le gusta que lo primero que ve al llegar sea el rostro cuadrado de Phillip, su cabello negro, sus grandes ojos verdes tras las gafas de marco gris, y los tiernos labios enmarcados por una perenne barba com crecimiento de dos días. Le gusta mucho Phillip, quisiera ser diferente y animarse a invitarlo. Se conforma con quererlo de lejos.

Continúa hacia su escritorio cuando un brazo, fuerte como un tronco, la levanta por los aires. Se le cae la mochila, se le sueltan los papeles y ahoga un grito mientras Danny la carga hacia el módulo de al lado, donde está la recepción. Mandy ríe mientras Danny simula gruñidos y levanta a Kim con el otro brazo. Ambas protestan, se carcajean y tratan de soltarse. Las chicas son menudas pero Danny es fuerte y mide dos metros, parecen muñecas presas en brazos de un gigante.

Danny las suelta finalmente y se dobla de risa. Las chicas lo regañan y le reclaman su falta de seriedad, sin dejar de reír. El juego se ha vuelto un ritual matutino para los tres, siempre y cuando no haya jefes a la vista.

Phillip los observa, pero luego se hunde más entre el teclado y el monitor. Danny se sienta a su lado, aún riendo. Es el otro IT guy del sitio web, el especialista en diseño y front end. Rubio y alto, siempre con jeans gastados y camisetas, parece más un surfista californiano.

Mandy recoge sus cosas y va a su escritorio, mientras le dice a Kim que debe ponerse al día con sus clases. Ha faltado mucho y los profesores han preguntado por ella. Kim asiente con una sonrisa mientras recoge en un moño sus rizos rojos. No se toma muy en serio los estudios desde que trabaja allí. Mandy y Kim son compañeras en la universidad y aplicaron al mismo tiempo a plazas de reporteo en el periódico. Mandy logró un puesto como redactora web, pero a Kim la colocaron como recepcionista. Asistente operativa, dice su ID, pero la decepción es la misma.

Ordena su escritorio y mira a Danny, que corta pedacitos de papel para luego hacerlos bolitas y tirárselos a Mandy. Ríe y su rostro enrojece. Kim suspira. Ha pensado mucho en renunciar, en buscar un trabajo en una redacción y demostrarles a todos que puede ser una excelente periodista. Kim aprecia y admira a Mandy, pero desea mucho estar a su nivel y en esa oficina lo ve difícil. Quiere irse. Quiere irse pero la detiene Danny, el niño grande que provoca sus sonrisas a diario. Ve sus ojos azules y piensa en cómo le gustaría ser más interesante, para que se fijara en ella. Quisiera ser diferente e invitarlo a salir. Baja la vista y vuelve a suspirar. Se conforma con quererlo de lejos.

Danny se levanta y les recuerda que el domingo es el cumpleaños de Phillip, y les propone ir por unos tragos esa noche al salir de la oficina. Es viernes, y aquella ciudad gris olvida su opacidad los viernes en la noche, y se tapiza de fiesta.

Mandy se ha quedado callada esperando la reacción de Phillip ha levantado la vista y se ha quedado congelado, como un niño al que han sorprendido tratando de escapar de la escuela. Es Kim la que pone fin al momento incómodo. ¡Qué buena idea! Hace mucho que no salimos los cuatro juntos, les dice, con una sonrisa amplia y despreocupada.

Danny la ve y le palpita fuerte el corazón. Le fascina esa pelirroja alegre, le cautiva su forma relajada de ver la vida, su facilidad para la risa, la ternura de su mirada. Esta puede ser la noche, se dice, sólo para contestarse con amargura, claro, siempre dices que este será el día, trozo de cobarde bueno para nada, y al final es lo mismo, tú jugando al payaso, a hacerla reír. Danny quisiera ser más decidido, tener suficiente valor para tomarla en sus brazos con suavidad, pero con firmeza, robarle un beso y decirle que le encanta, que ya no quiere pensar en vivir sin su risa. Nunca ha llegado siquiera a intentarlo. La única forma en la que logra acercársele es con chistes y bromas, y se siente mucho mas cómodo cuando Mandy es parte de la charada. Se conforma con hacer reír a Kim. Se ha resignado a quererla de lejos.

Phillip ve a Danny y le dice que no había pensado salir esa noche. Mandy lo escucha y se le encoge el corazón. Danny se voltea y le da un manotazo, vamos, hombre, es tu cumpleaños, qué más regalo que la compañía de estas tres bellezas. Todos ríen, hasta Phillip. La cita ha sido acordada.

*****

Es la 1 a.m. y la tibia noche, las risas y el alcohol han hecho que vuele el tiempo. Están en el Heaven's Pub y han conseguido una de las mejores mesas, justo al lado del muelle, con vista a la bahía.

La luna se asoma a ratos entre el entramado de nubes que permite prever que aquel inesperado clima cálido es antesala de lluvia.

Pero mientras tanto, la neblina que comienza a asomar por el muelle es apenas la materialización de la magia de aquella noche. Se han divertido más de lo que esperaban. Hasta Phillip ha hecho chistes, se ha quitado la chaqueta de tweed y se ha arremangado la camisa para acompañar sus bromas con mímica. Mandy está fascinada, lo ve y cree soñar. De pronto la despierta, bajo la mesa, el roce de una mano sobre la suya. Se sobresalta y la aparta. Phillip la mira fijamente y vuelve a intentar tomarle la mano, ella vuelve a apartarla y lo ve con un gesto de espanto. Se excusa y se levanta de la mesa. Kim y Danny ni siquiera la ven, están absortos en su propio idilio platónico, en el imaginario heroico del supuesto amor no correspondido.

Phillip se levanta tras Mandy, la sigue, la toma del brazo y la ve con un gesto suplicante. Te quiero, le dice, y trata de besarla. Mandy se aparta sin saber por qué, tiene un millón de lágrimas atoradas en la garganta y no entiende de dónde ni por qué han salido.

Phillip también está al borde del llanto. Te quiero, le repite. Te quiero, y no sé cómo hacer esto. Yo tampoco, le contesta ella, con la voz quebrada: ya me había resignado a quererte de lejos.

El extraño caso de aquella mujer azul

(Relato inspirado en Am I Blue?, aquí en la versión de Ray Charles, pero fue inspirada en la de Linda Ronstadt, que no la encontré en YouTube, tal y cual me gusta)



Que si podía tocarle una vez más la piel tan suave y pasarle los dedos despacio por los hombros mientras sentía los más mínimos bellos emocionarse y expandirse, le decía, acariciando despacio su espalda. El permiso era más una formalidad. Igual, no le habría importado que le dijera que no. Y se quedaban horas así. Ella, mirando el vacío en la mirada de él. Él, pasando sus manos por horas por el cuerpo desnudo de ella.

Se habían conocido tres meses atrás en la esquina más oscura de una fiesta a la que ninguno de los dos entendía por qué había sido invitado. Él, ciego de nacimiento. Ella, azul de pies a cabeza.Y sí, habían andado por la vida todos esos años. Ella, sin nadie que pudiera entender su condición. Él, sin saber que en el mundo pudiera existir alguien con la piel tan suave.

********

Lo de su color azul pasó hasta los 4 años, antes de eso fue una niña normal, con trenzas de puntas doradas y una gran facilidad para bailar y entretener a los familiares de los padres en las reuniones navideñas. Pero fue alrededor de los 5 o 6 que una de las puntas doradas apareció azul un día, una mañana cualquiera. Ella, la mamá, el papá y la abuela; pensaron que se había ido en algún bote de tinta o algo así. Lavaron el pelo por horas. Claro, sin resultados. A los diez años tenía el pelo completamente azul. La madre, para evitar las preguntas y burlas de los niños, se lo dejó corto, como de varón, y se lo pintaba una vez al mes. Pero a los 15 ya era imposible: la piel también había tomado un matiz azul. No volvió a salir de su casa por muchos años. El bachillerato lo terminó con un profesor particular que fue advertido de la situación y al cual se le pidió total discreción, ya había sucedido también que habían sido asediados por revistas y periódicos, querían la noticia de la niña Azulina. Por años también visitó médicos y especialistas en pigmentación, pero ninguno pudo darle la razón de tan extraño padecimiento. Así que a los 20 años, aceptando su vida y apariencia tal cual era, decidió volver a la vida, a la universidad, a tratar de ser como todos, aunque, claro, nunca lo logró. No pudo ser como todos, y todos no pudieron entender. Entenderla. Una mujer azul de pies a cabeza.

********


Hasta que él, ciego de los prejuicios y abarrotado de sensaciones en las manos, conoció la felicidad de una piel azul. Y se pasaron años encerrados. Ella, dejándose acariciar como nunca en la vida. Él, dejándose arrullar por todas las palabras que nunca eran suficientes. La lluvia a veces lloraba afuera, lloraba sin sonido y sin color y sin oscuridad. En su desnudez, ella podía admirar por fin todo el azul de su vida y hundirse en el vacío de aquellos ojos que nunca la podrían ver tal como era. Y cerraba los ojos también, y entonces las diferencias desaparecían para siempre. 

Blue - Joni Mitchell

Blue 

// That's why I became a confessional poet. I thought, "You better know who you're applauding up here." It was a compulsion to be honest with my audience. //

And I'm sorry for whichever man would meet my sorry state, watch this steady lonesome gate and be aware... y se quebraba su voz, recurrentemente ronca por el desvelo y los cigarros. Además que no solía hacer eso de agarrar la guitarra y tocar en público, pero esa noche se lo habían pedido. Dale, Andrea, tocá esa canción. Juan Camilo no tenía ni puta idea de quién era Andrea. Tenía años y años de ver a su círculo de amigos pero jamás hubiese podido decir "Ah, sí, la Andrea, yo la conozco..." Y ella reía de sí misma, pues aparentemente se estaba inventando la letra de la canción New Romantic, y fingiendo tener todo bajo control. Días pasaron, no sé cuántos días fueron exactamente, pero cuando él se acercó al balcón del segundo piso de la casa de sus papás, él vio de nuevo esa imagen de Andrea y su piel bronecada, con una voz talentosa y viciosa... ¡Chás! Aparecía ese rostros ordenado por el pelo desordenado, y unos versos bien sentidos y unas ganas de acercarse a conocer qué tantas pecas tiene. Qué mujer, Dios mío. Quizás habían estado antes en alguna reunión, alguna fiesta, alguna oportunidad de hacer cabuda para comprar más alcohol y terminar con Tic Tack sin admitirlo el día siguiente... Pero hoy, ese día, hace unos días, se había fijado en ella y al rededor de esta figura flotaba algo que había estado apagado, ¿quizás? No sabía qué pensar, y tosía.

Mientras Juan Camilo tosía, Andrea se hacía muchas preguntas. ¿Qué habrá querido decir J.P. Toussaint con Faire l'amour? ¿qué querrán decir dos cuerpos cuando se encuentras, cuando se acostumbran, cuando se separan? I don't love you anymore, you don't let me in, I won't let you in. ¿Porqué duele tanto? ¿Cuánto tiempo va a aguantar empujarlo con los pies y abrazarlo con los brazos? ¿O estará abrazando los ideales? Esos que da por sentado, por que ha pasado mucho tiempo desde aquel acto consciente de plasmar sobre un pedestal un conjunto de ideas, factores inexsitentes, dictadores invisibles de una marea de emociones. No sabés qué va a pasar, no te me acerqués. No es primera vez que hablaba sola, pero estaba sola, al final. Abandonó la preguntadera y se puso a bailar con su guitarra, en el delirio posterior al consumo excesivo de soledad, en el que las paredes desaparecen y se libran las manos de ataduras imaginarias. ¿Quién, yo? Yo no sé de qué estás hablando, y las llamadas seguían entrando irregularmente pero demasiado regular para alguien que sabe que Andrea, la nueva Andrea, no estaba disponible. Ojalá se le pase la adicción a terminarse sus frases y al placer del cariño y el perdón.


***

El le preguntó ¿Andrea? cuando creyó reconocera saliendo de la librería y ella le dijo Camilo, verdad, y él la corrigió, porque se llama Juan Camilo, si le dijo ella, es un nombre compuesto, no es un nombre con segundo nombre. Ella de hecho se llama Andrea Carolina, pero es un secreto que pocos saben. ¡Tan rápido y ya se cuentan secretos, mira! Ah, mira, de hecho si tenés tiempo, le dijo ella sin medir el impacto de sus palabras, podemos tomarnos un café acá, dicen que es muy bueno, y miticulosamente examinó los distintos tipos de café y pidió un molido específico y una palabra que él jamás había oído antes, "chemex". Él pidió un cappuccino y a los 10 minutos lo estaba endulzando con tres bolsitas de azúcar, mientras pensaba rápidamente en el sabor a café que prometían los labios resecos de Andrea, la amiga de alguien que se inventa las letras de canciones. Alguien muy suelto, en comparación a las demás de su edad. ¿Cuántos años tienen estso personajes? No lo sé, pero él es barbudo y a ella no le gusta, solo finge que sí; pero pasa que se anticipa a que si este señor la llegara a besar, la barba la molestaría, si no es que la lastimara. Hace tanto que no besaba a alguien que se dejó llevar por su imaginación pensando en que quizás no se nota, de todas formas. Sin embargo, justo cuando la conversación se tornó trivial pero apasionada con el debate de las producciones de Walt Disney, Juan Camilo atrapó el mensaje sutil de los ojos de ella, a lo cual él respondió que sí con su cuerpo, su pecho inclinado hacia delante con el pretexto de que las mesitas de café son muy bajas, hablando de lo que no existe, pensando lo que no se habla. Se muerde los labios y pregunta en voz alta que ¿por qué no nos conocimos antes? Podríamos ser vecinos pero cada uno había pasado desapercibido. Quizás es fatum, dijo ella, o quizás es el karma... Y en respuesta esto el cuerpo de él se enfrió porque ¿qué irá a pensar esta Andrea de su ateísmo?

Juan Camilo se llevó en el bolsillo esa sonrisa de ambos mostrando lo mejor de sí, de acuerdo con ideas que se deslizaban  pot la boca. Mientras saboreaba la promesa de acercársele más a Andrea, a los dedos que te dan ganas de vos también tocar guitarra  que... En eso se dio cuenta del posible sí Pero no. ¿Qué tal que esta sea la mujer que le rompa el corazón? Que esta vez haya un dolor del que No se repone, porque todos somos vulnerables a perder la Esperanza  y a cerrar puertas. ¿Qué tal que abrir sus piernas sobre sábanas frías borren lo que lo rodea, Lo que sucede, lo que él creía? Andrea, me tienes y aún no me tienes, ¿Qué me va a pasar cuando me tengás?

20151014

Azul como la felicidad






Relato inspirado en Mr. Blue Sky
de Electric Light Orchestra


~~~~

Hacía un día perfecto para caminar, era uno de esos días hermosos en los que la suerte brillaba y la acompañaba desde la salida de su casa. Brincaba por las lozas de la acera, le encantaba ir rebotando por las ramas de los árboles que se asomaban por el concreto, oler las flores que rebosaban de los arriates de las casas vecinas y dejarse despeinar por las hojas bajas de los sauces llorones. Venía cantando y sabía que en alguna parte la escuchaban y no importaba. No le importaba porque ya había volado en sus brazos alguna vez, porque la sensación de sentirse en el aire era liberadora. Tenía pocos compañeros de canto, pocas personas que entendieran lo mucho que la hacía feliz el poder cantar. Mientras divagaba en los versos de la próxima canción que cantaría, seguía por la acera hasta llegar al portón de hierro forjado que siempre la esperaba. Antes, pasó por la tienda por su María Luisa. Le gustaban con bastante azúcar colorada encima, era su tipo de pan dulce favorito y su placer culposo. Aunque lo pensó bien y pidió su canasta de leche habitual para poderla compartir, por si acaso. Su compañero de canto no entendía dónde podía caberle tanta azúcar. No le importaba. Siguió cantando y abrió el portón.


Ya dentro, recorrió el jardín con cuidado. Saludó al romero, le recitó un verso corto al mango, acarició a las albahacas y susurró una frase de aliento para el aguacate que se estaba marchitando. Tuvo la paciencia de regar todas las plantas mientras seguía cantando. Las notas la vestían de colores y le gustaba imaginar que llenaba de esos colores al jardín con su melodía. Cualquiera que la hubiera visto hubiera pensado que estaba loca, pero no le importaba. Tenía las manos ya llenas de tierra por el trabajo y soñaba con que era Blancanieves. La única diferencia era que ella no llevaba el vestido amarillo, el suyo hubiera sido azul, como ese cielo que la acompañaba siempre que iba a buscar a quien la oyera cantar siempre. Se reía de sus ideas. 


Terminó de cuidar de sus plantas y fue directo a su habitación a buscar el papel para las cartas. Ese que le habían mandado de Europa, el que olía a rosas, el que era ligero y podía usarse hasta para mandar correo aéreo. (¿Cuándo había sido la última vez que había ido a comprar estampillas o enviado una carta al otro lado del mundo? Habían pasado ya muchos años). Pensó en buscar la plumilla fina que guardaba para sus momentos de inspiración más dulces, la que usaba para practicar sus clases de caligrafía. Decía que si los reyes hubieran podido escribir, hubieran usado plumillas como esa. Solo le faltaba un sello de lacre con sus iniciales para sentir que iba a escribir la carta más hermosa del mundo. Respiró hondo y cerró los ojos, tarareando. Ya eran pasadas las cuatro, la hora en que se veía con su compañero de canto todos los días.


Justo cuando tomaba la plumilla entre sus manos, se acordó. No era tardanza de su parte, él nunca llegaba tarde. Ya no tendría compañero de canto nunca más. Le había dicho que lo mejor para ella era no estar con él. Se había despedido y ella había llorado. Había sido ayer. No entendía cómo había podido olvidar algo como eso. Había despertado esa mañana y el cielo azul la había engañado: no podía ser posible que el día estuviera tan hermoso a pesar de todo. Iba contra toda su lógica que ella fuera capaz de cantar sola. Fue entonces cuando sintió a las lágrimas anidar en sus ojos. Sintió un nudo en la garganta. Dejó la plumilla en la mesa, ya no fue a buscar la libreta de papel de arroz. Su mente le estaba jugando una mala pasada con esa amnesia temporal. Por eso sentía que nada le importaba. No estaba pensando en nada, realmente. Comprendió que el cielo seguía allí porque la vida continuaba y el planeta seguía girando, pero para ella nada sería igual. Fue la última vez que cantó.


El castillo

Relato inspirado en "Azul" de Natalia Lafourcade





Aquella caja había sido el regalo más hermoso que había recibido en toda su vida. Nunca de los jamáses de los nevers iba recibir algo mejor que aquella inmensa caja.

¿De qué era esa caja? ¿Qué traía desde china? ¿Acaso una refrigeradora, una cocina o una lavadora? La niña Martita pensó que aquella caja iba a solucionar sus problemas de desorden de juguetes que su vástaga dejaba por todos lados.

- Vas a recoger todos tus juguetes y van a vivir aquí - dijo mientras metía los primeros. La niña se sintió dichosa, ella también quería vivir en la caja de cartón. Nadie se imaginó que aquella pequeñez iba a determinar toda una vida.

---

- Shhhh... Tito, no hagas bulla, los fantasmas no pueden atraparnos acá.
- ¿Segura? - preguntó Tito, no es que desconfiara de ella, desconfiaba de los fantasmas. 
- Mi mamí dice que nadie nos puede hacer daño, ella sabe.
- Tengo miedo, Karla.
- Yo también tengo, pero ya vas a ver, nada nos va pasar si nos escondemos acá en el castillo - Tito la miraba y veía las fuertísimas estructuras del castillo imaginario, las antorchar inacabables que los alumbraba, se acurrucó para darle calor a su dueña.

Aquella niña abrazó a su ojo de peluche y se quedó dormida, soñó con los montes de Chalatenango, esos que veía cuando su papá la llevaba para ver a su abuela, eran enormes colinas tapizadas de florcitas blancas, minúsculas que le hacían cosquillas en las piernas, justo donde terminaban sus calcetitas blancas. Soñó con la abuela perdida, se había muerto, le habían dicho, pero para ella solo estaba en otro lugar. Posiblemente en aquel campo, comiendo mangos maduros, cortando flores para la mesa del corredor, cocinando quesadillas para su gigante papá, haciendo fresco de tamarindo para los que pasaban con los fusiles terciados, 

Soñó con la sonrisa del sol, la caricia del viento y el frío de la lluvia, corría por el monte junto a Tito y otros amigos imaginarios, ahí estaba Adolfo, el ardilla, también Adela, una osita amarilla, por supuesto, Adam, el mapache no se quedó en casa, todos llegaron de pronto frente a los muros impenetrables de una fortaleza, tocaron a la puerta y una hermosa mujer les abría la puerta, en sus manos traía una bandeja con tacitas llenas de leche poleada con canela molida coronando el preciado botín.

- La estábamos esperando, princesa - dijo la hermosa mujer - a usted y a sus señores amiguitos.

La niña, Tito y sus demás amiguitos imaginarios entraron al castillo como cuando mamá ha pasado el trapeador, de puntitas y con cuidado de no tocar el piso mojado, Tito iba agarrado de la niña por el ruedo de su short.

- Karla y si nos quedamos aquí toda la vida?
- ¿Para siempre? - preguntó la niña asustada.
- Si. - dijo el desfachatado oso.
- Pero no veríamos a mi papi y a mi mami...
- Pero mirá qué lindo es todo acá. Nadie nos molesta, nadie nos quita las crayolas en el kinder, ni nadie nos dice que somos raros y además, todo es azul!
- Yo sé que nos gusta todo lo azul, como las crayolas, las flores y el cielo, pero debemos regresar, solo tomémonos la leche poleada, lavamos la tacita y  nos regresamos.

Tito se puso un poco triste, para él, aquel lugar era maravilloso, pero la niña tenía razón, debían volver, se habían tardo ya y la niña Martita podía asustarse si no los veía. Karla supo que su amigo estaba triste.

- Siempre podemos regresar, Tito, acá va a ser nuestro refugio siempre, no estés triste, yo también quisiera quedarme, pero no podemos, tenemos que ir al kinder, también hay que darle pancitos a los pajaritos que llegan cada mañana a la ventana del cuarto, tenemos que terminar de aprendernos todos los colores, además, allá siempre vamos a estar juntos, te lo prometo.

Karla y Tito se despertaron, habían dormido en la caja, pero era hora de salir y echar ahí todos los juguetes. Ellos debían crecer un poquito.




---

Nota de la autora: La felicidad en la primera infancia me llegó con una caja, era enorme, de cartón fuerte y resistente. Fue mi territorio liberado, mi dimensión desconocida, mi refugio antiaéreo, mi bastión contra los monstruos de la infancia, ahí convivimos Tito y yo; mi mítico oso de peluche y yo libramos batallas contra animales que nos atacaban para quitarnos la caja. Confirmo que, desde entonces, ser retraída era una cuestión de sobrevivencia, agradezco a la vida que llegara aquella caja para rescatarme de todos mis miedos infantiles. 

No se puede pedir más... una caja, música y un buen amigo como Tito. 








20151012

“Shade of Blue” —Black Rebel Motorcycle Club





Llueve sobre la ciudad. Llueve grande, mojado. Llueve helado. Llueve escurridizo, como el recuerdo que tu ausencia deslavó. ¿Puede el azul, desaparecerte junto al trueno? ¿Puede el azul azotar con su látigo de viento circular? ¿Puede ahogarse el pasado en olvidos, e inundar el presente para nunca encontrarnos en futuros fragmentados?

Desconozco los poderes que hacen que el azul insista en disfraces de sonoridad líquida, esa que toquetea las ventanas y hace las cortinas bailar. Esa que como emisario de guerra, tamborilea sobre el techo de la enemistad mientras los recuerdos se diluyen lentamente en el vicio de los ansiosos.  
¿Cuántos tonos de azul esconde el olvido? ¿Cuántas horas de ahogo colorean la piel de mortecino azul? ¿Cuántas vidas bajo el agua arruga la memoria mientras evitas convertirte en pez?

No lo sé. 

De momento llueven tintas de azul. Llueve grande. Llueve helado. Entre grietas y paredes se resbalan infiltradas grandes gotas, formando ríos, reclamando la atención a través de recuerdos trastocados; oxidando lentamente la voluntad férrea de los desalmados. ¿Puede el azul carecer de compasión y desangrarse en torrentes desmedidos? ¿Puede acaso, en su fluidez, escapar de cualquier cárcel? ¿Precipitarse en la destrucción de vertiginosos torbellinos?

Más que respuestas, siembra dudas el azul. Encierra enigmas. Traicionera mezcla de verdades e imaginación ¿Cuántos tonos de azul son necesarios para emprender un viaje express hacia el olvido? ¿Cuántas gotas para anestesiar la memoria de los desquiciados? ¿Cuántos escalones más para encontrar la ciudadela de los corazones, por amor, naufragados?

Llueve. Llueve helado. Llueve grande y despeinado. Las gotas se congregan y, prepotentes, se amarran como cortinas de hierro, intimidando a los débiles, reforzando la cobardía de escapar hacia cobertizos, mientras afuera se arremolina la suciedad junto a un azul de pesadillas insufribles, bajo un cielo inclemente que sumerge a la humanidad en sus propios deseos, de mantos sagrados, punzantes lágrimas y diluvios legendarios. ¿Así de insufrible es el azul? ¿Así de despiadadas sus corrientes? ¿Así de mortíferas sus confabulaciones ancestrales? 


Es intriga. Es misterio. Es silencio el azul.

Pasa el tiempo agitado, y entre dedos fríos y vueltas de ventilador, ya no sé si es azul eso que durante la noche aparece. ¿Cuántos días he pasado sumergida en sueños de mortífera intimidad? Ya no sé si llueve o si son torrentes de suspiros desmayados. Paso a paso, se disuelven los caminos que llevaban a un hogar fecundado en tu silencio. Las sombras azules me sumergen en la oscuridad de charcos mientras pasos desgastados devoran recuerdos, atragantándose con la avaricia de tu azul profundo, silencioso, infinito.

Llueve.
Llueve lento.
Llueve escaso. 

Ya no llueve.



—DA20151012
 



Historia de un "non-girly" blue


¿Cuántos tonos de azul puede el ojo percibir?

Cuando @florsypower me contó que el nombre de “non-girly blue” nació a causa de su cámara fotográfica (esa con la que además de capturar a su gata, captura nubes y cielos de muchos colores), jamás imaginé que sería víctima de la subjetividad del color. Será la foto o serán mis ojos, pero yo la sigo viendo más violeta que azul. Definitivamente no se puede argumentar contra la colorimetría del ojo ajeno.

Tendrá poco sentido relacionar el “azul” de una cámara fotográfica con el azul literario que tan orgullosamente ostentamos de ser “non-girly”; pero hoy, dos años de música e historias después, descubro que es una metáfora precisa que detrás de este azul (que no es “navy blue”, ni “baby blue”, ni azul cielo, ni azul bandera) se encuentran mujeres que, más que con los ojos, enfocan con la imaginación. Mujeres que, por dos años ya, continúan abriendo su corazón como un obturador para capturar sonoridad y, 
a través de historias de letras, revelar fragmentos de vida, de sueños, de anhelos, de reflexiones, pero sobre todo, de reencuentros con todo aquello que nos hace esencialmente humanos. 


Dos años van siend0 ya los que escuchamos y junto a este no-girly blue expresamos, más que letras, vida.

20151010

Dos maravillosos años de NonGirly Blue













Hay dos cosas me gustan mucho, demasiado: la música y escribir. Son dos de las cosas sin las cuales no podría vivir. Es oficial y es tan cierto como para decir que estar sin música me causa ansiedad y otro montón de cosas. Y es así, y es por esa razón que hace dos años, o bastante antes, nació la idea de NonGirly Blue. Y pueden leer toda la historia de cómo pasó y cómo nos juntamos aquí, aquí y aquí. Ha sido un camino, que la verdad, no ha parecido largo... Ha sido más bien de irnos conociendo, de ir conociendo los gustos musicales de cada una y de sorprenderse con canciones que no conocías, con canciones que nunca pensaste que podrían inspirar relatos tan fuertes, tan lindos, tan diferentes.

Hay varias cosas interesantes acerca de Nongirly Blue: todas las mujeres que aquí escribimos somos de diferentes edades, generaciones, todas con diferentes estructuras de vida, con diferentes profesiones; pero todas con el gusto por la música, por querer escribir, por querer hacer algo diferente con la vida.

Y ahora que llegamos a los dos años de toda esta interesante aventura queremos darles las gracias a todos los que nos han leído, a los que han compartido con nosotros sus ideas, sus comentarios. Todo esto lo vamos a celebrar la siguiente semana publicando relatos inspirados en canciones con AZUL.

Welcome to the blue!

20141015

Non-Girly Blue y la catarsis









Siempre me gustó la música. Uno de mis mayores logros académicos fue recompensado con una grabadora, otro con un Discman y otro momento feliz de mi vida resultó en un mp4 player. Siempre me gustó escribir, pero pensé que no lo podría hacer porque no me consideré nunca capaz de escribir algo bueno. De repente, comencé a llevar un blog por allá por el 2007. No lo seguí y me fuí a Twitter. Allí vi que existían personas que escribían por el puro placer de hacerlo, leía las entradas de Non-Girly Blue después de agregar a Flor y quedé encantada. Allí estaba la clave: escribir inspirada por la música sonaba como algo natural y maravilloso.

Cada entrada al blog la leía con ansias, como quien espera una carta de amor. Ví que tenían escritores invitados y pensé en preguntar si aceptarían una entrada porque me llamaba mucho la atención y quise experimentar. Al poco tiempo, me contestó Flor y después me ofreció unirme al equipo. No podía creer tan enorme suerte. Ellas... mujeres consumadas en sus carreras, en los medios, me preguntaban si me quería unir a su blog. Me sentí pequeñísima y afortunada. Después de todo, soy una desconocida y no trabajo en nada relacionado con medios ni estudio eso. Sólo comparto el mismo amor por la música y escritura con todas las Non-Girly Blues.


La primera canción que salió para escribir cuando entré fue "Promises" de Fugazi. Debo confesar que me costó mucho encontrar una idea. Soy de esas personas que se imaginan los videos de las canciones cuando las oyen. Pero con "Promises" no fue así, porque el género no era nada parecido a lo que normalmente escucho. Y sin embargo, logré dar con la idea. La mastiqué, la devoré y la preparé hasta que tomó forma y salió la historia. Y luego me dí cuenta que en la historia quedó algo de mí.


Así fue con todas: en cada una quedaba un pedacito de mí. La más personal fue la que recomendé yo misma, fue "So I thought" de Flyleaf. En esa canción pude dejar salir muchas cosas hasta que mi mente quedó clara como un cristal. Al terminar de escribirla, sentí que me había quitado un enorme peso de encima y agradecí la oportunidad de escribir, de compartirla y de sugerir la canción con la esperanza que las demás sintieran lo mismo o al menos lograran sentir... algo.


No conozco personalmente a todas las que conformamos Non-Girly Blue, pero me siento muy cercana a ellas. Tuve el placer de reunirme con Flor y Mariana, descubrí que después de todo, tenemos mucho en común.


Es difícil encontrar el tiempo y el lugar para escribir, sí. Pero no es imposible. Escribir para Non-Girly Blue me ha ayudado a re-descubrir mi lado creativo, que tuve abandonado por tantos años. Dejé de ser yo misma cuando dejé de dibujar y escribir. Estoy volviendo a hacerlo, estoy recuperando una parte de mi ser y estoy infinitamente agradecida.

20141013

Un año de NGB. "In My Place".







       No soy escritora ni mucho menos, soy solo un esbozo de principante poeta, de letras abusivas que se diluyen en el teclado de mi computadora, de ideas mal dibujadas que tratan de formar coherencias y darle significado a un mundo, uno que no entiendo, uno que mi cerebro lee mil veces, uno donde mi corazón dedica letras a otros corazones… en fín, simplemente humanidad queriendo ser expresada.

       No recuerdo ni dónde ni cuándo fue que la Flor Elisa me contó de esta idea. Sin duda fue entre cerveza y cerveza… en una de esas noches de “perame… te voy grabar porque… porque esa idea me parece interesante” y en mi intento de mantener la sobriedad prendía el grabador del iPhone con la ilusa intención de “recordar” al día siguiente esas ideas brillantes que se diluyen con la bebida… 

       En fin, ha sido un año largo. Desde mi auto-exilio para huir del corazón a Honduras, desde la expatriación impuesta a Guatemala para entender qué hacer con mi vida… hasta las visitas mensuales a esa tierra dueña de mi corazón, a esos chats en Facebook, a mensajes privados en Twitter tratando de coordinar qué hacer y cómo seguir este proyecto, así Non-Girly Blue es de esas ideas que cuando las oís, lo único que respondes es “¿Y por qué no pues?” y terminan siendo de esos proyectos que agradeces haberte involucrado, que aunque se hace difícil sentarse a escribir, agradeces haberte embarcado con la maravilla de mujeres que lo componen.

       La vida es eso que recordamos con canciones. Sin duda, Non-Girly Blue no es mi playlist favorito, debo aceptar que en cada recomendación es un reto. Un reto a decir “Va pues, voy escuchar esa canción de los Héroes del Silencio que ya no quiero volver a escuchar”,“Voy escuchar 36 veces Paint It Black de los Rolling Stones, y escribir por más de 2 horas”, de abrirse un poco la mente y escuchar No es serio este Cementerio de Mecano, y aceptar que es la historia que más me gusta, de afirmar que “Jamás voy escuchar a Therion, porque definitivamente YO NO OIGO ROCK SINFONICO!!” y después arrepentirte de negarte la oportunidad de escuchar algo diferente y escribir algo diferente, solo para variar pues... “De quedar traumada y querer vomitar cada vez que escuche Heroin de The Velvet Underground, porque nunca la entendí y el único producto fue una verborrea…” No, no es fácil, pero es divertido salir del comfort.

       En fin, es un proyecto que como dice la Ka Erre, no es por la gloria, ni por la fama, ni por el ego de “ay si ay si soy escritora”. Es mas bien la humanidad que se desborda, que abusivamente presta palabras al español y al inglés, presta inspiración a canciones y decide cobrar vida y manifestarse en historias. Así, así estoy escribiendo desde una cama que no es mi cama, desde un lugar que no es mi lugar tratando de describir lo que ocurren en mi lugar interno, tratando que describir lo que pasa por esta percepción humana.


       Gracias por leer.



NGB.DA20141013



Música, historias y mujeres... desde hace un año

Hace casi 2 años, un día, Flor me dijo... tengo una idea y quiero que formes parte de esa idea... y aquí estamos, fue ella la que se encargó de convocarnos a Delmy, Carol y a mí. A veces me desesperaba, como suelo desesperarme, ante el ritmo lento del trabajo en conjunto, confieso que quería que se lanzara el blog rápido y no, no es lo que yo quiero, es como deben ser las cosas... pasaron 8 meses y hubo un momento en que pensé que no lanzaríamos nunca el blog. Por supuesto, eso es porque soy una desesperanzada, soy impaciente y de remate también soy incrédula.

Luego en menos de 15 días dijimos.. "Hoy si" y ese "hoy" fue el 13 de octubre... hace un año.

Escribir desde la música me encanta, ya había hecho el ejercicio de escribir en mi blog, desde hacía 4 años y sabía que ese ejercicio da satisfacciones que no tienen nada que ver con la idea errada de los escritores: dinero y fama. No... cuando una escribe en un blog no está buscando el reconocimiento de la comunidad "artística", lo hace porque es lo que una puede hacer con lo que nace, con lo que está dentro de una, porque, al menos en mi caso, se siente que se va a morir si no se escribe.

Luego, a los meses, empezaron a llegar otras mujeres: Mariana, Paty, la otra Belloso e Ivonne.

Y la vida siguió el curso normal, tanto que a veces perdemos el ritmo por adaptarnos a otras músicas (el trabajo, las familias, la vida misma) y se nos pasan las semanas y no escribimos, se nos pasan las recomendaciones, pero no importa. Es un gusto saber que cada una anda ejerciendo la vida, para luego traer historias a este espacio no solo de mujeres, sino de toda aquella persona que quiera leer, colaborar o sugerir una canción.

En lo personal me alegra estar aquí, con mis compañeras y con los que se acercan a leer, ayer Delmy lo comentaba por ahí (y honestamente no había caído en la cuenta) somos una comunidad, para mí esta revelación fue muy especial, a mi, que nunca he logrado sentirme cómoda en "comunidades", me ha dejado alegrías estar aquí.

Ayer estaba pensando en el recorrido este y siempre que me preguntan qué relato me ha gustado más escribir pienso en "Sentate, te voy a contar una pasada", inspirada en Nombre de Guerra, de Héroes del Silencio... Flor fue quien  propuso la canción y confieso que me costó encontrar la manera de contar esta historia que está basada en hecho real. Es, en el fondo y en cierta forma, un homenaje a la familia de mi mamá, pues su personaje principal es una versión infantil de mi abuela. Escribir este relato fue liberador y me llenó de alegría el día que alguien muy especial y cercano a mí me dijo que era de "lo mejorcito" que me ha leído, no me alegré porque haya notado la técnica o esas cosas que no son el alma del retalo, sino porque algo de mí le ha llegado al corazón a otra persona. Mi abuela sigue viva en alguna forma cuando alguien lee de ella y eso no tiene precio.

También han habido canciones que no he podido hacerlas historia, por varias razones, pero la que más me dolió no poder usar fue "Still" de Alanis Morrissete, irónicamente yo la propuse. Pero ni modo.

La vida sigue, la música no se detiene, seguirá apareciendo en cada rincón de nuestras historias personales, así ha sido desde tiempos inmemorables, por supuesto seguiremos escribiendo sobre ella, seguiremos encontrando nuevas historias y más canciones que suenen no solo en nuestras cabezas. En mis tiempos más solitarios, cuando no veo nada bueno en este mundo, agarro mis audífonos y escucho música, esto desde que era una adolescente, mi mamá notó (a mis 12 años) que me encantaba la música y me regaló para una navidad un pequeño radito blanco y este fue mi primer dispositivo musical personal. La primera canción que escuché en aquel radito fue "Mad World" de Tears for Fears. Este día quiero compartir con ustedes esta versión más reciente. El mundo deja de ser malo con música.

Felicidades Non-Girly Blue.


20141012

#UnAñoDeInspiración

Como ya es sabido, por la crónica de @sinrevelar, que pueden leer aquí; desde que nació la idea, hasta que publicamos el primer post en NonGirly Blue, pasaron más de ocho meses.

Y ahora que lo pienso, de no haber sido por la presión que @Accidental_ y @sinrevelar ejercieron durante todos esos meses; ahorita no estaría contando esta historia.

Y esta historia tiene mucho que ver con creer, con pasión, con música, con inspiración, con amistad. Otra vez, con creer. Porque nos reunimos con @carolmonroe y las otras nenas ya mencionadas anteriormente y juntas creímos que sí, que se podía hacer algo. Y desde el principio supimos y tuvimos bien claro que no pretendíamos hacer literatura, sino simplemente, lo que nos gusta:

Oír música y escribir.

Y en el paso de los días, las semanas y los meses; se fueron sumando más NonGirlys: @Beiioso, @Patytrigp @NoMienta y @iojiki. Y cada una de ellas trajo su gusto particular por la música, sus ganas de escribir, de inspirarse, de ser parte de esta comunidad pequeña en la que nos hemos convertido. Y cada una trajo su forma particular de ser, de ver la vida, de compartirla, de poder transformar la inspiración de otros en su propia inspiración. Y cada una trajo un reto que cumplir con cada canción, la idea de superarse a uno mismo con cada publicación.

Y claro, también están los resultados de cada una de esas canciones e historias. A la fecha, entre ocho mujeres, hemos escrito casi cien relatos (87, si he hecho bien la cuenta). Hubo algunos retos imposibles de cumplir, como en el caso de No Es Serio Este Cementerio, una canción que yo misma recomendé y con la que nunca pude escribir nada.

Y por allí vinieron los retos de las canciones WHAAAAT??? que no pude entender al principio, pero que al final inspiraron los relatos que más me gustó escribir.

Esta No Soy Yo. Inspirado en Copy of A de Nine Inch Nails. Esa canción me hizo entrar en trance. La escuché por más de una hora con audífonos. Eran las seis de la tarde del día antes de mi cumpleaños. Y resultó que no era yo, era una copia de mí. Una manzana.

Quasi Una Fantasia. Inspirado en Wine of Aluqah de Therion. Mariana, Mariana, Mariana, qué miedo con esa canción. Nunca imaginé que fuera a resultar uno de mis relatos más queridos y que fuera a aparecer por allí el querido Beethoven.

El Personaje. Inspirado en esa canción extrañísima que nunca entendí cómo se llamaba pero que iba más o menos así 45:33 - LCD Soundsystem. Gracias Delmy. Me la pusiste difícil varias veces.

* La foto que adorna este post es uno de las primeras ideas de logo -o lo que haya sido- para el blog.

20141011

Me uní.

Por una serie de sábados del 2013 fui a un curso sobre redacción creativa y actualización ortográfica. "Solo" de solamente ya no lleva tilde, noticia que aún me sorprende.

@FlorsyPower me escribe un día. Que nos conocimos en aquel taller/curso de readcción creativa, que si quisiera participar/unirme a Non-Girly Blue. Y le dije que sí, que ya las seguía, que chivo. No le dije que en mi Timeline me habían aparecido links que al cliquear me llevaron a un nuevo espacio en el que yo podía leer y escuchar música, y encontrar conexiones que son obvias entre historias y palabras y las canciones de distintos grupos, cantantes, géneros, etc; que por eso las seguía. Me pareció un blog que además de colaborativo era muy orientado a escribir y a escuchar música, a compartir las historias detrás de la música. 

Me uní. Me uní a los emails, a las propuestas, a las pláticas que nacían sobre qué significa la música para cada una, ideas, reacciones, percepciones, y me quedé con ganas de tomarme una michelada un sábado con@CarolMonroe @sinrevelar@Accidental_ @Beiioso @NoMienta @iojiki y @FlorsyPower. De hecho, si no me equivoco, ellas lo hicieron sin mí. Ah! Y a los hombres que han sido invitados, aprecio el interés y la lectura. 

Escuchamos la música, nos leemos, escribimos, y a veces escribimos sobre escribir inspiradas en una canción, tipo ¿cuántas veces la escuchás? ¿Qué te pareció? Cada uno de los gustos, selecciones, géneros... Y las canciones wwwhhhhaaaattt, como decían entradas anteriores a esta (esta, la mía que llega tarde a la fiesta de aniversario, #UnAñoInspiradas).

Que no sea algo que yo escucho normalmente, como Therion o Fugazzi, no significa que no las puedo escuchar, apreciar; escuchar en estas canciones emociones que me muevan a hacer algo, temas que asocio con otras palabras.. Y allí voy... Y saco cuentos, o historias, o al menos eso trato, yo que no escribo cuentos o relatos y hasta me regañaron que yo soy más crónica, dicen... Un ejercicio, literario o creativo, un espacio para probar y divertirse y escribir diferente a lo que uno escribe en otros espacios. 

Que siga otra año más de recomendaciones e intercambios e ideas e historias y música.. Y nuevas ideas, y más, que vienen de este colectivo de mujeres que me dan ganas de leer y escribir y escuchar más cosas. 

Y, bueno, recuerdo que Con Nombre de Guerra me costó, le di vueltas; la escuché y volví a escuchar.. Recuerdo que Candlebox me dejó pensando y la escuchaba por ratos y un día me senté y salió quizás el texto que más me gusta... Y me pregunto si algún día voy a publicar  mi relato de Le Festin; que ya pase de una serie de borradores a un post, puntual. No sabemos, al final. 

20140222

Crónica de un inicio. "Dream On" - Aerosmith

Primero conocí a @florsypower en Twitter. Después conocí a Flor Aragón cuando me entrevistó en Apex BBDO, para ver si entraba a trabajar en la agencia. 

Si hay algo que me encanta es la gente que cree. Ella creyó en mí a través de un “mensaje directo" en Twitter cuando le envié un enlace a mi portafolio de egresada de la U. 

Trabajar en publicidad es duro cuando tenés un alma artista porque hay muchas cosas que no podés hacer, o por lo menos, cuesta un poco más hacer, como por ejemplo escribir guiones de t.v. llenos de poesía; o si sos diseñador, intentar escribir un copy es algo raro, porque para eso ya hay copys.

Pero trabajar en publicidad tampoco es una excusa para no seguir tus sueños y hacer lo que querés hacer. Supongo que esa fue la motivación principal para comenzar este proyecto.

***

Como nació la idea de Non Girly Blue no estoy segura. Lo que sí sé es que no se me ocurrió a mí. Fue una idea que a Flor Aragón (@florsypower) se le ocurrió compartir, probablemente en una de esas salidas a fumar a la terraza de la agencia, o quizás en uno de esos viernes de “Premios Marfil” en el estacionamiento de Apex, entre cerveza y cerveza que hablamos del proyecto. No lo sé y poco importa. Lo que importa es que así como mucha gente ha creído en mí, yo también comencé a creer.

Y un buen día, decidimos que era hora de comenzar.

***

El 17 de febrero de 2013, tres soñadoras de generaciones diferentes, se reunieron en lo que me gusta llamar “la primera reunión oficial” para hablar sobre un proyecto para escribir. 

La cita fue a las 10 a.m. en el Palacio Tecleño de la Cultura y las Artes, en Santa Tecla. Era sábado. Hacía calor. Nada raro, porque en El Salvador siempre hace calor. Yo andaba con una resaca ligera.

Café tras café, esperamos junto a Carol Monroe (@carolmonroe) más de una hora a que Flor Aragón apareciera. "El tráfico” dijo en una excusa.

Estaban construyendo la carretera hacia Los Chorros, era sábado, casi mediodía, quincena… Decidimos creerle. 

Cuando por fín apareció, platicamos y soñamos juntas por una hora o más, no recuerdo. Hablamos de cosas e historias, de sueños e ideas. Posibilidades infinitas de esas que a los artistas les gusta imaginar. Compartimos correos electrónicos y nos comprometimos a hacer el proyecto.

Esperando a @florsypower en el Palacio Tecleño.



Sin planes claros, como es costumbre en nuestra cultura, pasaron días, semanas y meses… y nada. El proyecto no comenzaba todavía. 

Luego, a mi se me ocurrió que era buena idea aceptar un trabajo en Honduras, y me fuí. Recuerdo que era abril cuando emocionadamente le conté a mi directora de cuentas que por fín, por fín! ibamos a comenzar un proyecto, comencé a bocetar un par de logos…  terminó abril…  y nada.


Hispter eye. Boceto para logo.

Entre correos, sykpe chats, y más correos, llegó Junio y nada. Pasó Julio y nada. Dejé mi trabajo en Honduras y me fuí a Guatemala… y nada. Aún no había proyecto.

Un buen día, me prometí hacer el logo. Me senté por horas, desempolvé mi Wacom y comencé a hacer logos. Y se los mandé a las involucradas. 

Recuerdo que un buen sábado, en un Facebook chat le dije a Flor: “si no comenzamos hoy, no lo vamos a hacer nunca. Comencemos como sea y en el camino lo mejoramos”. 

Así, alguna de las dos abrió el blog en blogger (no recuerdo quien la verdad) y así, como una patada en el trasero, Flor envió un correo a todas diciendo “ya es hora de comenzar”. Era octubre.

Y así, sin tanta vuelta, dejando el perfeccionismo atrás, comenzamos con una idea,  creyendo que podemos escribir, que podemos hacer lo que querramos porque ¿por qué no?

...



Es complicado eso de seguir tus sueños. Siempre vas a encontrar obstáculos, y mientras más pasión y amor sintás, más grandes serán esos obstáculos. No sé si es ley de Murphy, pero así sucede siempre. 

Lo importante es no dejar de creer.




NGB.DA20140222