Cuando la música se convierte en inspiración

Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.

Somos un experimento literario conformado por mujeres amantes de las letras y la música. Cada quince días nos alternamos para recomendar una canción sobre la cual las demás non-girly blues soltamos la imaginación y nos inspiramos para escribir... escribir relatos, historias, cuentos, personajes y a veces hasta poemas. ¿Y por qué no pues?

[Publicaciones y canciones nuevas cada quince días]

20160203

Lo que necesitamos...

Era mil novecientos ochenta y nueve, yo me asomaba a la adolescencia y definitivamente no entendía mi lugar en el mundo, no era niña, tampoco una señorita. La vida se me asomaba haciéndome guiños en aquellos días. Tuve una buena época entre mi quinto y sexto grado. Aprendí que, como los gatos, tenía garras y podía usarlas o esconderlas. Pese a mi hermetismo, me hice aún más callada y desconfiada y me encaminé a la vida que me esperaba.

Hace dos noches me soñé de esa edad, entre los 12 y los 13 años, en mi sueño me veía con el uniforme del colegio  y aquella niña se sentaba a platicar conmigo, mi yo de 38 años, me hizo recordar las tardes de tareas, las soledades del patio colegial, las tardes comiendo mangos maduros en el techo de mi casa de la infancia, de mi eterno esfuerzo por aprender a nadar en la interminable piscina del colegio, de mis lecturas a escondidas con la lámpara que me regaló mi abuelo antes de morir, me hizo recordar que la vida sencilla y sin pretensiones es una forma de vida. Al despertar de aquel sueño lo primero que vino a mi mente fue esta canción, la misma que tarareaba mientras Samuel, el muchacho que manejaba el microbús escolar, ponía a todo volumen y la cantaba a grito pelado, mientras una veintena de niños y niñas veíamos los carros pasar.

Decidí que sería nuestra canción para esta quincena en Nongirly Blue, porque a veces hay que seguir solo el mero gusto de mecer la cabeza mientras suena una vieja canción. Porque al final, a veces, lo único que necesitamos es recordar una época feliz de la vida.

Que disfruten What it takes, de Aerosmith

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