Cuando la música se convierte en inspiración

Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.

Somos un experimento literario conformado por mujeres amantes de las letras y la música. Cada quince días nos alternamos para recomendar una canción sobre la cual las demás non-girly blues soltamos la imaginación y nos inspiramos para escribir... escribir relatos, historias, cuentos, personajes y a veces hasta poemas. ¿Y por qué no pues?

[Publicaciones y canciones nuevas cada quince días]

20150309

Estado desimaginario

(Relato inspirado en Nemo de Nightwish)

Lo más raro de la situación fue que sonaba esa canción de Nigthwish. ¿Nemo? "This is me forever, one without a name..." Algo así dijo y me miré al espejo en esa rutina diaria antes de cepillarme los dientes.

Y ya no estaba.
Mi imagen, mi reflejo se había ido.


Pensé que era uno de esas jugarretas de ilusiones ópticas que te hace el cansancio, el desvelo. Tenía varios días de estar trabajando sin parar y casi obsesivamente en esa licitación de la que nadie se quiso hacer cargo. Sin apenas dormir por las noches. Una o dos horas, me decía, son suficiente. Era algo de reíse, de verdad, la situación de mi imagen perdida. Me retiré del espejo lentamente, como al descuido, y así mismo me volví a parar enfrente. Nada. Y, bueno, haciendo lo que me pareció más lógico en ese momento, tomé la toalla de manos y la pasé varias veces por la superficie, dejándola lustrosa y con brillo.

Nada. Mi imagen seguía desaparecida.

Sin poder creerlo del todo todavía, me apresuré al dormitorio. Seguro que en el vidrio de la ventana. O en la pantalla de la compu. O en la pantalla del celular. O al menos en la perilla de la puerta. Y, sí, allí me tuvieron brincando sin remedio frente a la ventana. Haciendo muecas frente a las pantallas. Sacando la lengua frente a la perilla.

Y nada. Mi imagen desapareció.

Lo primero que note en mi nuevo estado desimaginario, era que había descargado algunas cuantas libras. ¡Hombre! Es que casi sentía que me podía tirar por el balcón y levantar el vuelo. No, no lo intenté. No era conveniente todavía. Ya vendrían tantos cielos como fueran necesarios. Días enteros de experimentar la aerodinamicidad de aquel envoltorio sin reflejo.

Lo que si hice fue hacer mi maleta. Sin muchas cosas, claro. Sin imagen no habrá mucho por tapar, pensé. Y, ajá, como imaginarán, desde entonces ando por aquí y por allá.

Y no. No he probado a volar todavía.

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