Cuando la música se convierte en inspiración

Cuando la música se convierte en inspiración y la inspiración se transforma en historias es cuando nace Non-Girly Blue.

Somos un experimento literario conformado por mujeres amantes de las letras y la música. Cada quince días nos alternamos para recomendar una canción sobre la cual las demás non-girly blues soltamos la imaginación y nos inspiramos para escribir... escribir relatos, historias, cuentos, personajes y a veces hasta poemas. ¿Y por qué no pues?

[Publicaciones y canciones nuevas cada quince días]

20141031

Meat Loaf, Bat out of Hell y el Rock & Roll

La música siempre estuvo presente en toda mi vida, de una forma u otra. Y el dibujo. Ver las portadas de los discos de acetato de mis papás era de las cosas más fascinantes que podía hacer cuando estaba pequeña. Me encantaba imaginar la historia detrás de la portada, saber qué se había imaginado el cantante o qué había inspirado al autor de las letras a escribirlas de la forma en lo había hecho.

Siempre curiosa, me encontré un día con esta belleza en el mueble de discos de mi mamá, uno de los primeros CD's que compró, allá por 1995:



Meat Loaf - "Bat out of Hell II"
El pedazo de carne del infierno. Ajá. 



Lo primero que pensé fue: "Eso debe ser diabólico, terrible y seguramente es para grandes. Lo voy a oír. Miren, allí hay un ángel, un héroe y un murciélago gigante, la historia debe ser buenísima."

Me llevé una gran sorpresa al oír la primera canción (era "I'd do anything for Love") y no era un rock estridente, sino casi una ópera porque tenía una historia. No eran gritos horribles, sino alguien contando algo con una guitarra que me hablaba. El rock no era malo, no era esa creación endemoniada que todos pensaban. La tercera canción fue un encanto y se me quedó grabada a fuego con estos versos:



"Someone must have blessed us when he gave us those songs"

"Remember everything that I told you, and I'm telling you again that it's true  
You're never alone, 'cause you can put on the 'phones, 
and let the drummer tell your heart what to do"


"There's always something magic 
There's always something new 
And when you really really need it the most, 
that's when rock and roll dreams come through"



Era cierto. No importaba que a veces no hubiera nadie allí, que tuviera cosas que no pudiera decir, la música estaba allí siempre. Si la inspiración me faltaba, la podía llamar con música. Era toda mía y podía recurrir a sus notas cuando quisiera, acudir a su magia en cualquier momento. Crecí oyendo muchas cosas, pero nunca se me olvidó esta canción, que en sólo cinco minutos me había enseñado una lección que guardé para toda la vida.



Estoy ansiosa por ver qué sale de esta canción para todas en Non-Girly Blue. ¡Feliz semana!

20141027

La plática y la estación de tren


Relato inspirado en "Know How" feat. Feist de Kings Of Convenience

Suerte que llegaron a tiempo. A las 23h49 llegaron corriendo, sin aliento, respirando alivio. Se vuelven a ver en complicidad y se entregan a las risas, rendidos en la banca. Una vez pasado el shock de que los iba a dejar el tren que los llevaba a la casa de él allí en las cercanías de la ciudad adonde es más aburrido pero más barato, pudieron retomaron la plática que habían empezado.

Una misma conversación se dividió en días, noches, aposentos, viajes. La plática comenzó una noche que empezó teniendo cara de día normal, común y corriente; pero fueron las manos de estas pláticas que deformaron el encuentro. Como títeres, fueron envueltos y caminaron juntos en dirección a una aventura con risas suavizadas por suspiros de deseos. ¿Qué es esto, por Dios? ¿Qué hacemos? O, bueno, dejemos que las cosas vivan, quitando las preguntas del camino. De todas formas el amanecer se encargó de callar las voces y soltar las manos. 

"Dejá de morderte las uñas", dicen otras voces que interfieren como tijeras con tu estado de ánimo, interrumpen los nervios del duelo, el olvido, el final del último episodio que no queremos que acabe. ¿Y qué si las manos sueltas quedan inquietas? Sudan en el lapso intermediario entre voces y manos que se tocan. Sudan y crean, producen dispuestas a llenar el vacío de los deseos. ¿O será el hambre de los malos hábitos? La falta de sueño te endulza el oído, enamorándote del tiempo abstracto y la rebeldía del cuerpo, de la apertura para que tu mente viaje y dude. Algún día quizás, y quizás no ellos, no juntos, vivirán de nuevo de risas suavizadas por suspiros de deseos. 

Pero el correo hace trampa, trayendo a las palabras a que se besen de nuevo. Y se devuelvan los besos, como un juego de verano, sin reglas como promesas. Solo es el contacto, la correspondencia, mensajes... hasta que se vuelve un trampolín y se da el salto a un poco más lejos, más hondo, sin decirte cuán lejos es lo seguro, sin salvavidas. "El lenguaje como facilitador de las oportunidades", dijo un filósofo que no existe. 

Ella era la joven de camisa blanca y suéter negro,  una silueta conocida que no habla de sus expectativas. Sí, la que está de pie a la par de los teléfonos públicos, en la estación de tren a la que arribó desvelada. Ven, vamos por acá; y se llevó su maleta y ella se regó el café encima. ¡Malditos los vasos desechables! Y qué bueno que las manchas de café se quitan. No pasa nada; siguieron adelante, aterrizando en la playa con música clásica que suena en la cabeza como banda sonora de un prólogo que antecede crónicas de momentos valiosos.

Las palabras no habían desmejorado con el tiempo que había pasado. Parecían haberse abierto y convertido en una sala familiar particularmente bohemia y cómoda, al estilo de identidades que se compenetran al punto de crecer a menudo hablan. Más, más y mejor. Fueron colgando los cuadros de las conclusiones que hacían, imágenes en acuarela de la secuencia de conversaciones. Uno, dos, tres, cuatro, cinco días de una burbuja de acuarela que no dejaba ver limitantes. ¿Qué pasa después? ¿Cómo se vive la implosión de sentimientos y de ganas? ¿Dónde, en la línea del tiempo, están las últimas palabras con ternura  y las primeras con desdén?

Rendidos en la banca esa última noche, él le pido que le siguiera contando de todo esto que ella producía. Que era por él, le dijo; que se leyera en esta prosa incierta. 

No pasó a halago y no le devolvió el cumplido ni el compromiso. Nada más dio medio vuelta, giró alrededor de la conversación, haciendo un nudo que decía que él solo quería que se la pasaran bien y no pasaran de pasarla bien. Chocaron los límites de él con las ganas de saber más, de quedarse hasta el final. De allí partieron para avanzar hacia el día siguiente en retroceso. 

Eran más las palabras y fases de la confusión que nadaban adentro de ella que las cosas que se dijeron. Retomaron una conversación que habían empezado pero ya la habían terminado. Era una huésped y su bienvenida se estaba venciendo y la noche estaba creciendo. Cerró los ojos, le dio la espalda. Los iba abrir e iba a ver la estación y los teléfonos públicos que conoció en la ida, ahora en el regreso.

"Know How" - Kings of Convenience



          El viento era un animal extraño sacudiento todo a su alrededor. Hojas de ciprés volaban por doquier. “Este clima no es normal” exclamé. “Esperá a que te metás a la piscina” sonreiste. “Definitivamente no! Me voy a congelar” “No, ya vas a ver… es una piscina mágica…” dijiste con un destello de malicia en los ojos.

          Era sábado cuando llegamos. El agua color verde amarillo serpenteaba de forma seductora. Era una cama vibrante de agua tibia. El sol se colaba entre rendijas de hojas y del cielo, una suave lluvia de hojas de almendro bailaba con el agua. Era un pequeño santuario guardián de un amor milenario, un amor que se manifestaba en pequeñas plantitas de todos colores, de hormigas inofensivas, de brisa disfrazada de canciones, de tambores de Fela Kuti y guitarras de Nick Drake.


          Era un día en la vida, un día sin asombros calculados, solo los pequeños detalles producto de una creciente conexión entre vos y yo. Poco es necesario para encontrarnos, para conversar entre cerveza y cerveza y mientras las canciones cambian y el sol se oculta en el horizonte de agua salada, vos y yo nos miramos en silencio y nos confesamos todas las verdades, esas que ya sabemos, pero que siempre en la playa encuentran el mejor momento para salir.


          “Quisiera repetirlo” sonrío mientras miro las fotografías.


NGB.DA20141027

20141024

Sin saber cómo

Relato basado en Know How de Kings of Convenience

Ella decidió que el viernes tuviera sabor a lunes y que la gente fuera desapareciendo implacable de la oficina, que la soledad fuera ese lugar a donde nadie quiere ir, que la noche tuviera resabios de una amargura que no se calma ni con el silencio de la oficina. El silencio de sillas solas, negras y malgastadas, de paredes blancas y de historias que se fueron y terminaron cuando menos se lo esperaba.

Ella lo decidió. Extrañar en la esquina más rota de las palabras. Extrañar, porque de eso se trata. De saber que los días ya no tienen pliegos en los qué colgarse. Esto es lo que queda. Cada quien solo por su lado. Esa simplicidad de los días y las noches del mismo color y el mismo sabor, sin sonrisas a medias ni tertulias inventadas. Sin nada, por cierto, nada más que inventar.

Ella decidió que el viernes no tuviera sonido.

Decidió seguir.

Decidió escribir.


Sin saber cómo. 

20141023

Mundo real





Relato inspirado en "Know How" de Kings of Convenience



La vida era simple para él, sólo era cuestión de esperar. Desayunó, se levantó a correr y regresó a casa a bañarse para ir al club. Aburrido, se fue a la cancha para ver si alguien jugaba tenis a esa hora, pero no había nadie. No iba nunca a las piscinas. De todas maneras, ya casi no hacía ejercicio, no se veía a muchos correr por las mañanas o salir a los jardines, al menos a los pocos que quedaban.

No se invertía mucho esfuerzo en nada y la gente sólo trabajaba unas cuantas horas al día. Su asistente le llamó para avisarle que tenía su cita con el masajista a las diez. Ah sí, tenía que mantener sus músculos en forma. No quería que le pasara lo mismo que al vecino. Colgó.


Todo el día era aburrido. Pero ya sabía que tenía que hacer. Llegó a su sala, encendió el televisor y vió el anuncio que estaba esperando. Siguió las direcciones y llegó a un edificio enorme que nunca había visto. Lo recibió una mujer con una sonrisa artificial, rubia y más prefabricada que su ropa. Entendió que tenían que hacer eso si querían vender, así que ocultó su molestia y la siguió hasta la sala donde le dieron todas las instrucciones. Era un programa de seis meses. Comenzaba con pasos cortos y luego avanzaba hacia todo eso que quería hacer y que lo sacaría de su vida sin color. Todos los días eran iguales y ya estaba harto. Si el dinero no le podía comprar diversión, entonces... ¿Para que tenía dinero?

No habían circos ya, eran más los cantantes virtuales que los reales y las obras de teatro eran obsoletas, todos querían películas. Los parques eran escasos, la televisión hartaba después de un tiempo y no tenía amigos dispuestos a viajar para verse porque se les hacía más fácil una teleconferencia. Si el entretenimiento no estaba afuera, tendría que buscarlo adentro.

Llegó la hora recomendada. Como le dijeron, no cenó y tomó poca agua, tomó un baño fresco y se puso su ropa más cómoda. Cerró los ojos y trató de relajarse, esperando el milagro. Nada pasó, sólo se levantó con la garganta seca y unas enormes ganas de comer, pero le habían dicho que eso sería lo de esperar en los primeros cuatro días, era muy raro que todo comenzara el mismo día.

Pasó el segundo día... nada. Y así hasta el sexto, cuando comenzó a soñar. Al principio sólo eran sombras y vagos contornos, gente conocida y repeticiones de las mismas cosas que hacía durante el día. Le dijeron que intentara algo "consciente": escribir, leer, encender un interruptor de luz o pararse en un pie. Quiso hacerlo y despertó, eufórico.

Los días ya no fueron iguales entonces. El tiempo se le hacía elástico porque las noches nunca llegaban pronto. Primero fueron las luces, después las carreteras sin fin y luego lo mejor: crear paisajes. Noche, tras noche, disfrutaba en su paraíso personal de todo lo que no podía hacer allá afuera. Ver árboles donde ya no habían, mirar lagos donde ahora existía sólo arena o palmeras donde ahora tenían macetas, correr en plazas hermosas de ciudades remotas que visitó algún día una sola vez. Podía hacer todo lo que quisiera. No importaba si estaba en una ciudad con concreto en todas partes, podría ir a la montaña y ver el mar cuando quisiera. Si así lo deseaba, podía ver las ciudades desde el cielo y despejar los cielos o ver un eclipse.

Una noche, fue a una playa hermosa con un acantilado y se lanzó al agua para bucear. Adentro, miraba la arena y otros peces que nunca había contemplado más que en libros. Cuando despertó, decidió que era hora de ir a las piscinas porque tenía que intentarlo. Quería saber qué se sentía. Sin pensarlo, se lanzó desde una esquina. Fue alucinante y sentir que no estaba rodeado de aire y pisando suelo firme lo aturdió. Acá no podría respirar bajo el agua y comprendió que había sido una estupidez. El pánico entraba en su cuerpo en cada gota de agua que iba por su nariz y sentía como su garganta se cerraba, su cabeza se sentía estallar y comenzaba a perder la visión. Sintió unas manos fuertes y toscas sacarlo del agua. Tosió y respiró con desesperación, buscando el aire en bocanadas que no eran suficientes para quitarle el miedo de los huesos.

 - ¿Está bien, señor?

Después de unos minutos, al fin pudo hablar.


 - Sí, más vivo que nunca. Gracias.

20141020

Deberías escuchar Kings of Convenience

Estaba apoyada en la barra de mi favorito, una noche alcoholizada de día de semana en el 2007, cuando  me recomendaron "Deberías escuchar a Kings of Convenience. Te van a encantar. Es música hermosa, como Simon and Garfunkle".

Fui a mi computadora y gracias a LimeWire descargué canciones de lo que se transformó en parte de mis artistas favoritos: Kings of Convenience y las melodías serenas, tranquilas y a menudo melancólicas. Es música que te abraza, te detiene, que acaricia y a veces te deprime por la misma melancolía ya mencionada. Raras son las canciones alegres, que te levantan y te animan; aunque las hay, existen en el amplio repertorio compuesto por dos personas. Escuchamos una o dos voces, guitarra o piano o ambos, y a veces se agregan otros sonidos. A la base acústica se le suman los experimentos líricos y a veces la letra entra en conflicto con la melodía: puede que la letra sea más triste y hasta trágica que el ritmo que te abraza.

Comparto la recomendación que me dieron en un bar, y específicamente "Know How " feat. Feist, del CD Riot on an empty street. El caso de Know-How se me hace comparable al principio de una historia de amor, contada y animada por expresiones curiosas y dos voces, una más seductora y otra más emotiva... Al ritmo que les digo que caracteriza al grupo que escogí.



Riding on this know-how
Never been here before
Peculiarly entrusted
Possibly that's all
Is history recorded?
Does someone have a tape?
Surely, I'm no pioneer
Constellations stay the same

Just a little bit of danger
When intriguingly
Our little secret
Trusts that you trust me
'Cause no one will ever know
That this was happening
So tell me why you listen
When nobody's talking

What is there to know?
All this is what it is
You and me alone
Sheer simplicity

What is there to know?
All this is what it is
You and me alone
Sheer simplicity

What is there to know?
All this is what it is
You and me alone
Sheer simplicity

20141015

Porros, copas y estrellas




Relato inspirado en "Luz de día" - Enanitos Verdes


Santiago vino de Argentina. Con sus sandalias, sus pizzas y sus porros. Lo conocí cuando acababa de abrir la Trattoria, una amiga me lo presentó como el mejor anfitrión de Robledondo. Me ofreció una ensalada mientras abría una botella de vino, se reía siempre a pierna suelta, pero en ese entonces yo no lo sabía todavía.

Esa noche en la pizzería tenían una session de jazz deliciosa, con diferentes músicos, todos amigos de Santiago. Cada quien agregaba su toque personal, pero el resultado era tan dulce a los oídos que embriagaba. El humo de los porros no me dejaba respirar pero disfruté esa música como nunca. Pasó un buen rato mientras escuchaba cada nota, cada matiz y me asombraba cómo esos músicos, sin conocerse antes, habían logrado encajar tan bien y producir esas tonadas armoniosas.

Mi nariz cobarde me traicionó y al poco rato tenía una alergia insoportable. Tuve que salir del salón a la terraza a respirar. Toda la fachada de sofisticación se me cayó y me resigné a quedarme fuera, viendo las estrellas. Al poco rato, llegó Santiago.

- ¿No te querés quedar adentro? Mirá que la música está linda... ¿O no te gusta?
- Ahhh... Sólo estaba tomando aire. No fumo.
- Ah, les digo entonces que bajen los porros.
- No quiero ser una aguafiestas. Acá eso es legal. Yo soy la ridícula que viene de un país sin porros en los bares.

Santiago me regaló entonces otra de sus enormes sonrisas.

- No te sintás así. Vení, cométe una pizza. O mejor aun, yo te la traigo.

Regresó con una copa de vino y una tabla de madera donde venía la pizza.

- Mirá, te la hicieron de salame. ¿O le decís salami? Da igual, espero que te guste.

Le dí las gracias y comencé a comer. Me seguía contando de su hija, Estrella, que recién había llegado a visitarlo pero que no quería irse sin conocer la Trattoria y me confesó que le apenaba saber que su hija fumaba igual que él. Había llegado hace tres días a Robledondo y todavía no la veía. No contestaba sus llamadas.

- Seguro está de farra. Yo ya estoy viejo, pero ella no. Debería de acordarse que estas cosas a la larga afectan.


Fue la primera vez que lo ví pensativo en toda la noche. Luego pasamos un largo rato hablando de los errores de su hija, de cómo se podía hacer que la pizza supiera mejor, de las plantas del jardín, de las estrellas en el cielo que le recordaban a su hija y del disco que pensaba grabar con sus amigos. Me dijo el posible nombre: "El retorno del Capitán Cáñamo". Estallé y no aguanté la risa, dije que era el nombre más absurdo que había oído para un disco y que a Estrella no le haría ninguna gracia.


- Si hasta la portada tengo ya, mirá: salgo yo con un fondo azul y hojitas alrededor. ¡Es sublime! Mirá ve, si hasta parezco un angelito.
- No sós vos hablando, son el vino y los porros. Estás loco, Santiago.


Las horas morían y seguíamos hablando. De verdad era un anfitrión genial y un amigo único. La Trattoria cerró sus puertas, pasaron los meseros y se apagó el jazz. Amaneció sin que nos diéramos cuenta y sentados en la terraza, vimos al cielo.

- Mirá ve, ya no hay estrellas.

Y con un suspiro hondo, volvió a reír, con una risa visceral que despertó al perro.

Así, de nuevo

(Relato inspirado en "Luz de día" - Enanitos Verdes)

Los que conocían la historia, sabían que él había dejado una huella imborrable. Y eso que nadie conoce la historia, que es de quien la cuenta. Esas fueron las palabras que tomó prestadas de la canción de Enanitos Verdes, "Luz de día"; antes de cambiarla por "Tu cárcel, la que me hacía llorar desde mi Sony Discman... pero, bueno, enfín...) Recuerda la carta que decía "Pase lo que pase, no-sé-qué, no-sé-cuantos, has dejado una huella que nadie va a poder borrar" pero no lograba reconocerse en esa voz de quince años.

Los que no conocían la historia, se podrían imaginar que se trataba de aquel primer amor que te coge por sorpresa cuando estás joven, de la aventura y el morbo de lo imposible. El tenía 18, ella 15, y hablaban y salían, y pasaron a besarse y a esconderse. Con cuidado, sí, que nadie se diera de cuenta de lo que ella a penas y entendía que estaba sucediendo. Se escondían en las sombras de la Candelaria.

Años los separaban y en el paladar de Cristina estaba esa huella, sabor imborrable. Años pasaban y los momentos contados en los que se encontraban en Bogotá, los espacios que los acogieron y que ninguno puede negar, se distinguían porque despertaban ese sabor a que no tienen ya nada en común.

-- ¿Qué más?

Una pregunta tan sencilla, hecha tan al aire, llena de su sensibilidad.

Lo que nadie sabía era el rencor que Cristina no podía soltar, incapaz de olvidarlo. El tenía ahora 26, ella 23. 10 años han pasado y ella no ha olvidado su ingenuidad, la desigualdad, la mala experiencia, la frialdad de sus ¿Qué más?, cada año, recalcando el error de su inexperiencia, pues no llegan más lejos. ¿Habrá más detrás de eso?

Falta que se sienten a averiguarlo, como cuando los juntaron. Bebieron y bailaron, una noche en Andrés. ¿Porqué reían tanto? ¿Acaso no habían perdido ya la superficie que tenían en común? ¿Qué va a pasar?

Llegando a su apartamento, estaban solos, y Cristina reconocía de manera más y más clara cuanto le gustaba su compañía. Dejaban de importar las diferencias en puntos de vistos, el vacío que los uno, el rencor y la sensación de deuda... a medida crecían el placer, el goce. De algo tan nocivo que comprometió aquella vez a sus sentidos y a su razón, ella estaba sacando placer. El placer que persiguió a los 15 años, el placer que le habían prometido los patrones que la rodeaban.

Las sombras de la Candelaria los abrazaban mientras él la besaba, ella que lo perdonaba a medida la besa. Quería, quería, lo quería, no se quería, podía. ¿Qué iba a contar él, a su regreso? ¿Qué van a decir cuando regrese? Con cuidado, que van a despertar a la abuela, y la hermana tampoco puede saber. Así, con la fuerza que le agarra las piernas, así, de nuevo; ya no importa.

Non-Girly Blue y la catarsis









Siempre me gustó la música. Uno de mis mayores logros académicos fue recompensado con una grabadora, otro con un Discman y otro momento feliz de mi vida resultó en un mp4 player. Siempre me gustó escribir, pero pensé que no lo podría hacer porque no me consideré nunca capaz de escribir algo bueno. De repente, comencé a llevar un blog por allá por el 2007. No lo seguí y me fuí a Twitter. Allí vi que existían personas que escribían por el puro placer de hacerlo, leía las entradas de Non-Girly Blue después de agregar a Flor y quedé encantada. Allí estaba la clave: escribir inspirada por la música sonaba como algo natural y maravilloso.

Cada entrada al blog la leía con ansias, como quien espera una carta de amor. Ví que tenían escritores invitados y pensé en preguntar si aceptarían una entrada porque me llamaba mucho la atención y quise experimentar. Al poco tiempo, me contestó Flor y después me ofreció unirme al equipo. No podía creer tan enorme suerte. Ellas... mujeres consumadas en sus carreras, en los medios, me preguntaban si me quería unir a su blog. Me sentí pequeñísima y afortunada. Después de todo, soy una desconocida y no trabajo en nada relacionado con medios ni estudio eso. Sólo comparto el mismo amor por la música y escritura con todas las Non-Girly Blues.


La primera canción que salió para escribir cuando entré fue "Promises" de Fugazi. Debo confesar que me costó mucho encontrar una idea. Soy de esas personas que se imaginan los videos de las canciones cuando las oyen. Pero con "Promises" no fue así, porque el género no era nada parecido a lo que normalmente escucho. Y sin embargo, logré dar con la idea. La mastiqué, la devoré y la preparé hasta que tomó forma y salió la historia. Y luego me dí cuenta que en la historia quedó algo de mí.


Así fue con todas: en cada una quedaba un pedacito de mí. La más personal fue la que recomendé yo misma, fue "So I thought" de Flyleaf. En esa canción pude dejar salir muchas cosas hasta que mi mente quedó clara como un cristal. Al terminar de escribirla, sentí que me había quitado un enorme peso de encima y agradecí la oportunidad de escribir, de compartirla y de sugerir la canción con la esperanza que las demás sintieran lo mismo o al menos lograran sentir... algo.


No conozco personalmente a todas las que conformamos Non-Girly Blue, pero me siento muy cercana a ellas. Tuve el placer de reunirme con Flor y Mariana, descubrí que después de todo, tenemos mucho en común.


Es difícil encontrar el tiempo y el lugar para escribir, sí. Pero no es imposible. Escribir para Non-Girly Blue me ha ayudado a re-descubrir mi lado creativo, que tuve abandonado por tantos años. Dejé de ser yo misma cuando dejé de dibujar y escribir. Estoy volviendo a hacerlo, estoy recuperando una parte de mi ser y estoy infinitamente agradecida.

20141014

Todavía y demasiado

Relato inspirado en Luz de Día
de los Enanitos Verdes.


Debajo del agua el mundo tiene voces que suenan de otra forma, las pláticas de los que están apenas a metros suenan tan lejanas y oscuras que pudiera abandonarse, meterse allí, quedarse flotando como infinita partícula de hidrógeno y oxígeno, mirando el cielo líquido, como materia real e impredecible.

Debajo del agua a las dos de la madrugada, los cuerpos también son lejanos, tiene formas difusas, confusas, profusas... Debajo del agua, iluminadas por la luz de la glorieta, las piernas se quiebran blanquecinas y llenas de diminutas burbujas. Burbujitas como besos de sapo o chimbolos o peces o cangrejos.

Debajo del agua ella ya no es ella y su cuerpo tampoco. Deja asomar su mirada derretida en rimmel y gotas que se cuelan entre las pestañas. Las hebras, largas y sin fin, de su pelo negro flotan con vida propia. Una estela en cámara lenta. Una vuelta que las enreda en su cuello.

Una mirada que se acerca.

– ¿Me vas a ofrecer una cerveza?–, sonríe ella, anticipándose a una de sus escenas de hace años. Cuando eran otras personas y la vida era tan simple.

– Esta vez no hay cervezas– Dice él, apartándole el pelo de la cara. –Hay una botella de champán enfriándose, si no te molesta...
– Son las dos de la madrugada, ¿quién va a tomar champán a esta hora?
– Nosotros.
– ¿Para qué? ¿Un to be continue? ¿No existe el fin? ¿Somos más grande que esto?
– Jajajaja, veo que recordás todas mis frases
– Las podría recitar, si querés...
– ¿Diez años no hicieron, aunque sea un pequeño estrago, en tu memoria impecable?
– Difícilmente. Pero no era impecable la palabra. Implacable, siempre te lo dije.

El cielo está lleno de estrellas. Neruda estaría feliz, podría escribir los versos más tristes y las voces de los otros llegan lejanas como murmullos sin sentido. Y también llega el sonido de las olas, esas pobres que se repiten hasta el cansancio, ese eco un tanto absurdo. La madrugada, enmarcando su historia entre palmeras. Siluetas de palmeras. Y ella, hundiendo su metro sesenta bajo el agua.

– Y decime, ¿tu memoria implacable recuerda la frase que me dijiste aquella otra madrugada?

Ella se ríe y se tira para atrás con todo el cuerpo, se suspende en el agua con los brazos abiertos, haciendo una cruz, mirando el cielo, la luz de la noche. Mirándolo a él, dando vueltas a su alrededor. Sonriendo con la mirada, repitiendo otra de esas escenas cursis que solían montar hace todos esos años.

– Ay, cariño, ya no estamos de esas edades y esas cosas nacían de una frescura que ya no tenemos. De seguro esa frase no tendría el mismo efecto hoy...
– Probá.
– No quiero.

(Silencio, olas y gallos cantando a lo lejos)

– Pero, ¿querés champán?
– Quiero. Pero ¿qué vas a hacer con todos esos personajes si se me ocurre incentivarte a traerme inmediatamente el champán? Dice ella, señalando con los labios a todos los amigos de la escena y que intentan no hacerse ver, como pareciendo que no se dan cuenta de nada.

– Es tu relato, tu escena, tus personajes, tu canción y tu narrador omnisciente, podrías hacerlos desaparecer ahora mismo. Si quisieras...

Hagamos que choquen nuestras copas por habernos encontrado.

Estoy cansada y absurda. Digo. Debe ser la hora y el champán. Dice. Y me mira como si nunca me hubiera visto. Como si fuera la primera vez, como solía hacerlo antes. Con esa mirada que me hacía temblar todas las emociones. Y a quién no. A mí sí. Pero ya no tenemos la frescura de aquellos años. Quién lo dijo. ¿Fui yo? Sí, debe ser el champán. Me hace olvidar. Me hace reír como la tonta que sigo siendo a pesar de los años que he perdido. ¿O ganado? A pesar de los matrimonios. Los hijos. Los tiempos. Sí, todo así en plural. Aunque solo fuera un matrimonio. Un hijo. Un tiempo. Que quiere saber cómo viví mi divorcio. Dice. Que no tengo mucho que decir. Le digo. Nada que contar. Lo conocí, me enamoré, tuve ilusiones, me casé. Uno piensa que las ilusiones y los cariños van a bastar. Uno se hace a la idea de que en el camino todo va a ir cambiando. Pero no. No cambia. Con los años y la convivencia las diferencias se hacen extremas. Un gallo canta a lo lejos. Mis dedos están aturrados y blancos de tanta agua. Un gallo vuelve a cantar a lo lejos y me da angustia. Angustia del tiempo, la hora, el amanecer que se anuncia. Angustia como si tuviera alguien a quien rendirle cuentas. Qué qué fue lo pasó. Pregunta. Con mi matrimonio. Con todas esas ilusiones. Dice. No sé si quiero ser sincera. No sé si te puedo contar esa historia. Que estoy cansada de eso. Le digo. Él me mira desde adentro de sus ojos y me ablanda. Él se enamoró de otra y eso es todo. Agrego. Por un tiempo traté de ser civilizada y entender. ¿Ves que la madurez te hace pensar que podés lidear con esas cosas? Que estás preparado para manejarlas. Quise ser madura y aceptarlo. Quedamos como amigos. Por alguna razón que hasta ahora no me explico, me volví su confidente. He visto varios casos de exes que quedan como amigos. Mejores amigos. Un hombre siempre necesita una confidente cercana. Que entienda. Me dice, vaciando la botella de champán en las copas. No es sano, ni normal. Contesto. Me metí en eso por tonta. Por querer demostrar a saber qué cosa. Pero era una tortura. Así me di cuenta de que todavía lo quería. Todavía y demasiado. Nunca supe si él era consciente de lo mucho que me dolía el amor que le tenía. A ella. El amor que me contaba con lujo de detalles. “Nunca pensaste que me ibas a ver enamorado, ¿verdad?”, me dijo una vez. ¿Te das cuenta? ¿Te das cuenta?

– Me doy cuenta. Eso te dolía, y te dolía más que pareciera que a él no le importaba. Dice él, sin champán y con el alba encima. Con el cielo pasando de negro a azul iluminado. Con los gallos cantando a lo lejos.

Necesito respirar. Le digo. Debe ser la hora y el champán. Repite. Me mira con los ojos inundados de pasado. Me mira como me hubiera visto mil años atrás. Me mira y se acerca. Me mira y me acerca. Nos besamos como si el mundo se fuera a acabar. Como si fuéramos dos náufragos aleteando y pataleando antes de morir ahogados. Empujándonos el uno al otro adentro del agua, de los labios, de las bocas, de las lenguas, de los muros, las paredes

y el silencio.

Necesito respirar y que le mundo no se acabe, le digo temblando dentro de la calzoneta negra. Que ya no puedo más con esto. Le digo. ¿Y vos qué hiciste con el amigo ex y sus confidencias? Pregunta. ¿Te borraste de su vida sin ninguna explicación, supongo? Estaba cansada. Le digo.

– ¿Cansada y absurda? Dice él, encendiendo otro cigarro.
– Todavía y demasiado. Dice ella tomándole una foto a la calle desierta y sin carros de las cinco de la mañana.

Las nubes, iluminadas a medias por el sol que no quiere amanecer, parecen como si estuvieran a punto de estallar de color. Ellos siguen caminando por el arriate mojado de la Zona Rosa. El, con la botella de vino tinto casi por terminar colgada de una mano.

– Esto es surreal, dice ella sin dejar de caminar.
– Yo sé... ¿A dónde vamos?

No sé. Le digo.

20141013

Un año de NGB. "In My Place".







       No soy escritora ni mucho menos, soy solo un esbozo de principante poeta, de letras abusivas que se diluyen en el teclado de mi computadora, de ideas mal dibujadas que tratan de formar coherencias y darle significado a un mundo, uno que no entiendo, uno que mi cerebro lee mil veces, uno donde mi corazón dedica letras a otros corazones… en fín, simplemente humanidad queriendo ser expresada.

       No recuerdo ni dónde ni cuándo fue que la Flor Elisa me contó de esta idea. Sin duda fue entre cerveza y cerveza… en una de esas noches de “perame… te voy grabar porque… porque esa idea me parece interesante” y en mi intento de mantener la sobriedad prendía el grabador del iPhone con la ilusa intención de “recordar” al día siguiente esas ideas brillantes que se diluyen con la bebida… 

       En fin, ha sido un año largo. Desde mi auto-exilio para huir del corazón a Honduras, desde la expatriación impuesta a Guatemala para entender qué hacer con mi vida… hasta las visitas mensuales a esa tierra dueña de mi corazón, a esos chats en Facebook, a mensajes privados en Twitter tratando de coordinar qué hacer y cómo seguir este proyecto, así Non-Girly Blue es de esas ideas que cuando las oís, lo único que respondes es “¿Y por qué no pues?” y terminan siendo de esos proyectos que agradeces haberte involucrado, que aunque se hace difícil sentarse a escribir, agradeces haberte embarcado con la maravilla de mujeres que lo componen.

       La vida es eso que recordamos con canciones. Sin duda, Non-Girly Blue no es mi playlist favorito, debo aceptar que en cada recomendación es un reto. Un reto a decir “Va pues, voy escuchar esa canción de los Héroes del Silencio que ya no quiero volver a escuchar”,“Voy escuchar 36 veces Paint It Black de los Rolling Stones, y escribir por más de 2 horas”, de abrirse un poco la mente y escuchar No es serio este Cementerio de Mecano, y aceptar que es la historia que más me gusta, de afirmar que “Jamás voy escuchar a Therion, porque definitivamente YO NO OIGO ROCK SINFONICO!!” y después arrepentirte de negarte la oportunidad de escuchar algo diferente y escribir algo diferente, solo para variar pues... “De quedar traumada y querer vomitar cada vez que escuche Heroin de The Velvet Underground, porque nunca la entendí y el único producto fue una verborrea…” No, no es fácil, pero es divertido salir del comfort.

       En fin, es un proyecto que como dice la Ka Erre, no es por la gloria, ni por la fama, ni por el ego de “ay si ay si soy escritora”. Es mas bien la humanidad que se desborda, que abusivamente presta palabras al español y al inglés, presta inspiración a canciones y decide cobrar vida y manifestarse en historias. Así, así estoy escribiendo desde una cama que no es mi cama, desde un lugar que no es mi lugar tratando de describir lo que ocurren en mi lugar interno, tratando que describir lo que pasa por esta percepción humana.


       Gracias por leer.



NGB.DA20141013



Música, historias y mujeres... desde hace un año

Hace casi 2 años, un día, Flor me dijo... tengo una idea y quiero que formes parte de esa idea... y aquí estamos, fue ella la que se encargó de convocarnos a Delmy, Carol y a mí. A veces me desesperaba, como suelo desesperarme, ante el ritmo lento del trabajo en conjunto, confieso que quería que se lanzara el blog rápido y no, no es lo que yo quiero, es como deben ser las cosas... pasaron 8 meses y hubo un momento en que pensé que no lanzaríamos nunca el blog. Por supuesto, eso es porque soy una desesperanzada, soy impaciente y de remate también soy incrédula.

Luego en menos de 15 días dijimos.. "Hoy si" y ese "hoy" fue el 13 de octubre... hace un año.

Escribir desde la música me encanta, ya había hecho el ejercicio de escribir en mi blog, desde hacía 4 años y sabía que ese ejercicio da satisfacciones que no tienen nada que ver con la idea errada de los escritores: dinero y fama. No... cuando una escribe en un blog no está buscando el reconocimiento de la comunidad "artística", lo hace porque es lo que una puede hacer con lo que nace, con lo que está dentro de una, porque, al menos en mi caso, se siente que se va a morir si no se escribe.

Luego, a los meses, empezaron a llegar otras mujeres: Mariana, Paty, la otra Belloso e Ivonne.

Y la vida siguió el curso normal, tanto que a veces perdemos el ritmo por adaptarnos a otras músicas (el trabajo, las familias, la vida misma) y se nos pasan las semanas y no escribimos, se nos pasan las recomendaciones, pero no importa. Es un gusto saber que cada una anda ejerciendo la vida, para luego traer historias a este espacio no solo de mujeres, sino de toda aquella persona que quiera leer, colaborar o sugerir una canción.

En lo personal me alegra estar aquí, con mis compañeras y con los que se acercan a leer, ayer Delmy lo comentaba por ahí (y honestamente no había caído en la cuenta) somos una comunidad, para mí esta revelación fue muy especial, a mi, que nunca he logrado sentirme cómoda en "comunidades", me ha dejado alegrías estar aquí.

Ayer estaba pensando en el recorrido este y siempre que me preguntan qué relato me ha gustado más escribir pienso en "Sentate, te voy a contar una pasada", inspirada en Nombre de Guerra, de Héroes del Silencio... Flor fue quien  propuso la canción y confieso que me costó encontrar la manera de contar esta historia que está basada en hecho real. Es, en el fondo y en cierta forma, un homenaje a la familia de mi mamá, pues su personaje principal es una versión infantil de mi abuela. Escribir este relato fue liberador y me llenó de alegría el día que alguien muy especial y cercano a mí me dijo que era de "lo mejorcito" que me ha leído, no me alegré porque haya notado la técnica o esas cosas que no son el alma del retalo, sino porque algo de mí le ha llegado al corazón a otra persona. Mi abuela sigue viva en alguna forma cuando alguien lee de ella y eso no tiene precio.

También han habido canciones que no he podido hacerlas historia, por varias razones, pero la que más me dolió no poder usar fue "Still" de Alanis Morrissete, irónicamente yo la propuse. Pero ni modo.

La vida sigue, la música no se detiene, seguirá apareciendo en cada rincón de nuestras historias personales, así ha sido desde tiempos inmemorables, por supuesto seguiremos escribiendo sobre ella, seguiremos encontrando nuevas historias y más canciones que suenen no solo en nuestras cabezas. En mis tiempos más solitarios, cuando no veo nada bueno en este mundo, agarro mis audífonos y escucho música, esto desde que era una adolescente, mi mamá notó (a mis 12 años) que me encantaba la música y me regaló para una navidad un pequeño radito blanco y este fue mi primer dispositivo musical personal. La primera canción que escuché en aquel radito fue "Mad World" de Tears for Fears. Este día quiero compartir con ustedes esta versión más reciente. El mundo deja de ser malo con música.

Felicidades Non-Girly Blue.


20141012

#UnAñoDeInspiración

Como ya es sabido, por la crónica de @sinrevelar, que pueden leer aquí; desde que nació la idea, hasta que publicamos el primer post en NonGirly Blue, pasaron más de ocho meses.

Y ahora que lo pienso, de no haber sido por la presión que @Accidental_ y @sinrevelar ejercieron durante todos esos meses; ahorita no estaría contando esta historia.

Y esta historia tiene mucho que ver con creer, con pasión, con música, con inspiración, con amistad. Otra vez, con creer. Porque nos reunimos con @carolmonroe y las otras nenas ya mencionadas anteriormente y juntas creímos que sí, que se podía hacer algo. Y desde el principio supimos y tuvimos bien claro que no pretendíamos hacer literatura, sino simplemente, lo que nos gusta:

Oír música y escribir.

Y en el paso de los días, las semanas y los meses; se fueron sumando más NonGirlys: @Beiioso, @Patytrigp @NoMienta y @iojiki. Y cada una de ellas trajo su gusto particular por la música, sus ganas de escribir, de inspirarse, de ser parte de esta comunidad pequeña en la que nos hemos convertido. Y cada una trajo su forma particular de ser, de ver la vida, de compartirla, de poder transformar la inspiración de otros en su propia inspiración. Y cada una trajo un reto que cumplir con cada canción, la idea de superarse a uno mismo con cada publicación.

Y claro, también están los resultados de cada una de esas canciones e historias. A la fecha, entre ocho mujeres, hemos escrito casi cien relatos (87, si he hecho bien la cuenta). Hubo algunos retos imposibles de cumplir, como en el caso de No Es Serio Este Cementerio, una canción que yo misma recomendé y con la que nunca pude escribir nada.

Y por allí vinieron los retos de las canciones WHAAAAT??? que no pude entender al principio, pero que al final inspiraron los relatos que más me gustó escribir.

Esta No Soy Yo. Inspirado en Copy of A de Nine Inch Nails. Esa canción me hizo entrar en trance. La escuché por más de una hora con audífonos. Eran las seis de la tarde del día antes de mi cumpleaños. Y resultó que no era yo, era una copia de mí. Una manzana.

Quasi Una Fantasia. Inspirado en Wine of Aluqah de Therion. Mariana, Mariana, Mariana, qué miedo con esa canción. Nunca imaginé que fuera a resultar uno de mis relatos más queridos y que fuera a aparecer por allí el querido Beethoven.

El Personaje. Inspirado en esa canción extrañísima que nunca entendí cómo se llamaba pero que iba más o menos así 45:33 - LCD Soundsystem. Gracias Delmy. Me la pusiste difícil varias veces.

* La foto que adorna este post es uno de las primeras ideas de logo -o lo que haya sido- para el blog.

20141011

Me uní.

Por una serie de sábados del 2013 fui a un curso sobre redacción creativa y actualización ortográfica. "Solo" de solamente ya no lleva tilde, noticia que aún me sorprende.

@FlorsyPower me escribe un día. Que nos conocimos en aquel taller/curso de readcción creativa, que si quisiera participar/unirme a Non-Girly Blue. Y le dije que sí, que ya las seguía, que chivo. No le dije que en mi Timeline me habían aparecido links que al cliquear me llevaron a un nuevo espacio en el que yo podía leer y escuchar música, y encontrar conexiones que son obvias entre historias y palabras y las canciones de distintos grupos, cantantes, géneros, etc; que por eso las seguía. Me pareció un blog que además de colaborativo era muy orientado a escribir y a escuchar música, a compartir las historias detrás de la música. 

Me uní. Me uní a los emails, a las propuestas, a las pláticas que nacían sobre qué significa la música para cada una, ideas, reacciones, percepciones, y me quedé con ganas de tomarme una michelada un sábado con@CarolMonroe @sinrevelar@Accidental_ @Beiioso @NoMienta @iojiki y @FlorsyPower. De hecho, si no me equivoco, ellas lo hicieron sin mí. Ah! Y a los hombres que han sido invitados, aprecio el interés y la lectura. 

Escuchamos la música, nos leemos, escribimos, y a veces escribimos sobre escribir inspiradas en una canción, tipo ¿cuántas veces la escuchás? ¿Qué te pareció? Cada uno de los gustos, selecciones, géneros... Y las canciones wwwhhhhaaaattt, como decían entradas anteriores a esta (esta, la mía que llega tarde a la fiesta de aniversario, #UnAñoInspiradas).

Que no sea algo que yo escucho normalmente, como Therion o Fugazzi, no significa que no las puedo escuchar, apreciar; escuchar en estas canciones emociones que me muevan a hacer algo, temas que asocio con otras palabras.. Y allí voy... Y saco cuentos, o historias, o al menos eso trato, yo que no escribo cuentos o relatos y hasta me regañaron que yo soy más crónica, dicen... Un ejercicio, literario o creativo, un espacio para probar y divertirse y escribir diferente a lo que uno escribe en otros espacios. 

Que siga otra año más de recomendaciones e intercambios e ideas e historias y música.. Y nuevas ideas, y más, que vienen de este colectivo de mujeres que me dan ganas de leer y escribir y escuchar más cosas. 

Y, bueno, recuerdo que Con Nombre de Guerra me costó, le di vueltas; la escuché y volví a escuchar.. Recuerdo que Candlebox me dejó pensando y la escuchaba por ratos y un día me senté y salió quizás el texto que más me gusta... Y me pregunto si algún día voy a publicar  mi relato de Le Festin; que ya pase de una serie de borradores a un post, puntual. No sabemos, al final. 

20141005

El recuerdo que quería borrar

Relato inspirado en "Luz de día" de Enanitos Verdes.

Si pudiera borrar un recuerdo sería el de aquella canción, siempre me cayó mal. No sé por qué, en general me gustan las canciones de amor, pero esa está ligada al recuerdo de un mal amor de cuando era una mujer muy joven.

Los ingredientes hervían a borbotones y ella danzaba al ritmo de la radio, era una diva de la cocina, en especial cuando sabía que Mario llegaría a comer, aquella época de pobrezas no desestimaba la creatividad y cuando se puso a tocar cacerolas se armó de valentía y se puso a hacer una sopa de pollo. Todo iba bien, hasta que los primeros acordes pastosos de aquella canción empezaron a sonar y ella no logró llegar a tiempo a la perilla del radio para cambiarla. Era demasiado tarde. El recuerdo había llegado.

No recuerdo su nombre, es increíble, solo recuerdo el peso de su cuerpo sobre mí y que puedo decir, sin miedo, que la primera vez que tuve oportunidad de sorprenderme con la sexualidad fue con él, por supuesto, ya había tenido sexo antes, pero él me arrastraba a la orilla del desamparo envuelta en la desnudez y la desfachatez. Me sentí en sus manos la mujer más hermosa. 

Metió la cuchara de madera para sacar algunas verduras y verificar que estuvieran cocidas adecuadamente, era en vano, quería pensar en otras cosas, pero en su cabeza había una sola cosa: molestia. No sabía por qué, el tipo se había ido hace tanto tiempo, que no recordaba cosas esenciales como su nombre, su rostro o su forma de roncar al dormir. Solo sabía que, además del abandono del que fue víctima hace más de diez años, lo que le atormentaba es que jamás al infame le gustó cómo cocinaba. El muy atrevido.

Marío ya va a venir y no tiene por qué enterarse de este mi mal humor, nada tiene que ver él con mis malos recuerdos y mis pelazones mentales, además, fue hace tanto tiempo, jamás pienso en lo que pasó, a menos que suene esa estúpida canción.

Ella estaba de mal humor, mientras tapaba la sopa se le zafó la manta y al tratar de evitar que se cayera al suelo la tapa, se quemó. El ruido y desparpajo espantó al gato que era testigo de la sopa, de la canción, del recuerdo y el mal humor. El pobre animal se fue con una corridita graciosa a meterse bajo la cama, era un genial espacio para esconderse de las neurosis de su dueña.

Y porque puedo mirar el cielo,
besar tus manos,
sentir tu cuerpo,
decir tu nombre...

¿Cómo es posible que me irrite tanto esa canción? El tipo ni siquiera fue tan importante en mi vida... creo que estuvimos juntos menos de dos meses... prácticamente lo que hizo fue darme algunos orgasmos y joderme la canción.

Regresó a la cocina luego de mojarse las manos que se quemó con el vapor de la olla llena de sopa, pensó que era una suerte que no hubiera arrojado la sopa sobre sí. Una quemada de esa magnitud sería fatal, pero peor aún... No tendrían qué almorzar aquel día. Le partía el alma pensar que no le daría de comer a Mario.

Soy una ridícula.

Porque puedo ser luz de noche
ser luz de día 
frenar el mundo por un segundo

Algo pasó cuando terminó la canción... escuchó la llave de Mario que entraba en la cerradura, ella corrió a la sala del apartamento a encontrarlo, él entró y traía entre sus manos nada más que un libro que le acompañaba y al verla sonrió, ella lo besó en el pacífico silencio de una mala canción. Sintió los brazos de él rodeándole la cintura y cómo le devolvía el beso.

Ella estaba feliz de verlo... "La sopa ya está". Él se sintió aliviado de escucharla, traía mucha hambre. Se acercó a la cocina y llevó a la mesa los platos que ella sirvió. Ambos se sentaron ella jamás volvió a recordar al tipo de antaño... por si acaso, procuraría no volver a escuchar aquella fea canción. La vida era buena. Ahora.